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12 de junio de 2018

Los afroantillanos, presencia negra en Panamá

Herederos de un régimen de discriminación racial que se remonta al ‘Gold Roll' y al ‘Silver Roll' canalero, los afroantillanos deben luchar contra la invisibilización de su valioso legado cultural, en una sociedad que se decanta por las manifestaciones ‘blancas'.

 Por Gerardo Maloney


Compartimos algunas características sociológicas de la inmigración afroantillana. La población antillana que llega a Panamá tiene un pasado colonial en las islas, donde se han agrupado, acumulando e integrando a su grupo experiencias traumáticas propias de los períodos de esclavitud, y que definitivamente moldearon las generaciones que siguieron, y esto, a su vez, el carácter de las generaciones siguientes.

La realidad cultural de esos antillanos que arribaron a Panamá consistía en una síntesis de elementos africanos, indígenas y europeos, como efecto de la denominación a que estuvieron sujetos. Ingleses, holandeses, franceses, etc.

Su presencia en Panamá va a representar la articulación de una nueva síntesis en donde se incorporan elementos culturales norteamericanos y, por supuesto, panameños. Por otra parte, y desde un principio, los antillanos van a estar sujetos en la Zona del Canal a un régimen abierto de discriminación racial, materializado en el famoso sistema del ‘Gold roll' (norteamericanos) blancos, y ‘Silver roll' (antillanos). Este sistema de diferenciación abarca todos los aspectos de la vida social.

En la sociedad panameña el antillano va a conocer igualmente un sistema de prejuicio y discriminación, como un resabio de actitudes y creencias que se establecen desde el período colonial, y como consecuencia también de una reacción de frustración, generada por las condiciones que impone el Tratado de 1903.

EL VALOR ESTRATÉGICO DE LA IDENTIDAD
Estos hechos explican el carácter histórico que asume este grupo en Panamá, carácter que se manifiesta en un aislamiento o nuclearización, como forma de preservar la identidad cultural y como medio de cohesión de grupo, necesario para enfrentar el rechazo social que se confronta a través de las políticas discriminatorias en la Zona del Canal y en la sociedad panameña misma, y superar, por otro lado, la crisis cultural que su nueva situación les impone.

La necesidad de una identidad cultural propia facilita la reproducción de formas y manifestaciones culturales, propias del lugar de origen de estos antillanos, consolidadas orgánicamente a través de asociaciones como logias y sindicatos (en la Zona del Canal), cultos religiosos -principalmente protestantes y africanos- y, de manera muy importante, a través de las escuelas privadas de antillanos, en que los hijos de los antillanos desde el nivel pre-primario, y después en el primario, adquieren los conocimientos básicos.

Revisando algunos textos utilizados en 1925, nos encontramos que éstos, editados en Inglaterra, corresponden al sistema de enseñanza inglés y ofrecían al estudiante una panorámica cultural, que iba desde problemas de salud hasta relaciones históricas particulares y descripciones de formas culturales de diferentes regiones y épocas. Esto -comparativamente con el sistema nacional imperante- es una diferencia que refuerza los niveles de valorización de la cultura caribeña, en detrimento de una cultura nacional incipiente.

Estas situaciones culturales y sociales constituyen, naturalmente, formas de resistencia de los grupos antillanos, (resistencia que el Dr. Roberto de la Guardia define como ‘amurallamiento') y que es parte de la realidad social del antillano, dejando se ser privativo de algún patrón antillano en específico (barbadiense, jamaicano o trinitario entre otros), para incorporar a los hijos de éstos, independientemente de su origen.

Así probablemente es que tiene sentido la descripción infundada de Aguilera-Malta en su novela ‘Canal Zone', cuando retrata los barrios de ‘chombos', por allá por los años de 1925. Una nueva síntesis afroantillana se fue gestando, con matices que aún prevalecen hasta hoy en día.

Las diferencias culturales particulares de los antillanos se mantuvieron más en las primeras generaciones, ya que a medida que fueron variando sus situaciones ocupacionales y residenciales en la Zona del Canal, se vieron, obligados a una mayor interacción en las ciudades de Panamá y Colón. Esto ha hecho que las generaciones posteriores integren mayores elementos de la cultura nacional a los patrones legados por sus padres. No obstante esto, las actitudes discriminatorias, abiertas o veladas, tienen repercusiones significativas sobre la formación y la conducta de este sector de panameños.

ÁREAS RESIDENCIALES DE LOS AFROANTILLANOS
La nuclearización del antillano persiste, aunque los términos de su localización han experimentado cambios hoy en día muchos mas notorios. Por ejemplo, para 1940 las diferencias eran mucho más tajantes. En la ciudad de Panamá la población total asciende a 111,94 personas; de estos en Bella Vista viven 6,914 individuos, de los cuales 3,853 son blancos, 479 negros y 2,472 mestizos. Únicamente 334 son amarillos; hay, por otra parte 3 indostanés y 79 indios. (Lo más seguro que éstos eran empleados).

En Calidonia que, es otro de los barrios que, como El Chorrillo y San Miguel, surgen como efecto de la construcción del Canal para alojar a los trabajadores, la relación era la siguiente: de un total de 33,493 personas, hay 2,314 blancos, 16,717 negros, 14,087 mestizos, 225 chinos, 62 indostanés, 63 indios y 2 personas de otra nacionalidad.

La diferencia es clara en comparación con 10 que ocurren, Bella Vista, barrio residencial de los sectores opulentos. En El Chorrillo en ese momento, de 24,205 personas que se encuentran residiendo, solamente el 24,300 es blanco, el 2309 es negro, y el 6300 mestizo.

En San Felipe de 11,615 personas, 3,992 son blancos, 476 negros o sea el 40% y el 59.2% de la población es mestiza. Esto es una derivación histórica de la composición de esta área, que durante mucho tiempo era considerado la ‘ciudad' propiamente dicha, habitada por españoles y criollos, a diferencia de lo que era denominado el arrabal. En Santa Ana de 35,666 personas, 20,140 son mestizos, 8,012 son blancos y existen unos 6,144 negros. En Santa Ana, es donde encontramos, por otro lado, una mayor proporción de chinos, 928, de indostanés 176 y de indios 233.

Como sostuvimos anteriormente el carácter de esta distribución racial en el área urbana ha experimentado cambios, como efecto del mismo proceso de crecimiento urbano. Hoy en día, a pesar de que hay áreas como Río Abajo, Parque Lefevre, Pueblo Nuevo o Juan Díaz, donde se alojan proporciones importantes de antillanos, en estas áreas son localizados blancos y mestizos inmigrados del interior, o provenientes de otras áreas en proceso de renovación en la ciudad misma.

Las diferencias sin embargo, entre estas zonas y las otras de mayores ingresos y habitadas principalmente por blancos y mestizos constituyen mecanismos objetivos que indican los rasgos socio-económicos de un grupo a otro. Desde la década de los ochenta el vigoroso proceso de expansión de la ciudad trae consigo un importante proceso de redistribución de la población, en las que intervienen tanto patrones étnicos como socioeconómicos.

El actual proceso de retorno de afroantillanos, que se fueron a residir a los Estados Unidos y que hoy regresan a residir en Panamá, con nuevas condiciones económicas, les permite acceder a zonas residenciales que anteriormente resultaban una opción mas difícil.

ALGUNOS RETOS POR SUPERAR
Los descendientes de antillanos, a pesar de la movilidad social ascendente experimentada, aún tienen que confrontar formas institucionales, que limitan su participación en el quehacer nacional, y refuerzan los sentimientos de rechazos.

Diferencias importantes en el antillano tienen que ver con su participación en las estructuras de clases, su participación en las estructuras de poder, los niveles de oportunidades dentro del sistema de empleo tanto público como privado, su vinculación política a partidos políticos de clientela, en dónde sus aspiraciones siguen siendo demagógicamente manipulados para fines electoreros; la desigualdad en la justicia, en que prevalecen aún asociaciones de delito y criminalidad con características étnicas o raciales, siguen siendo desafíos ciudadanos importantes, así como lo es, la ideologización eurocéntrica en que los patrones blancos y occidentales se siguen imponiendo como ideales y representativos del hombre panameño en los diferentes planos de nuestra realidad.

CONSIDERACIONES FINALES
El hecho de que existen mecanismos y fórmulas institucionales que refuerzan actitudes de prejuicio en nuestra sociedad, significa que hay factores reales que inciden directamente sobre la primera fase de vida de todo antillano, y que motiva condiciones en su personalidad, así como actitudes de tipo divergentes que niegan o rechazan los elementos que conforman una cultura nacional. Habría necesariamente para una sociología o, mejor dicho, una psicología social de antillano, que redefinir aspectos muy concretos como son: la maternidad de la población afroantillana, las características de la paternidad, los principios de disciplina en la población antillana, la historia sexual de los grupos antillanos, su comportamiento de acuerdo con su condición social, de acuerdo con su conformación rural o urbana.

En fin, sería fundamental la formulación de un importante número de aspectos muy significativos del grupo antillano, que científicamente pudiera llevarnos a diferentes niveles de comprensión, permitiendo situar el fenómeno desde el plano de la totalidad hasta sus expresiones más particulares, grupos, generaciones, familia, e, incluso, individuos o casos. Hace falta aún, un trabajo por realizar.


Tomado de: La estrella de Panamá: http://laestrella.com.pa/panama/nacional/algunas-consideraciones-generales-sobre-afroantillano/24066223/foto/404274#gallery

21 de mayo de 2018

Se requiere más apoyo para la cultura en Esmeraldas-Ecuador

El primer jueves de cada mes en Casa Palenque, un espacio de la pastoral afro en Esmeraldas, se activa una serie de charlas y reflexiones sobre el legado de personajes icónicos de esa cultura. Entre otros: Adalberto Ortiz, Nelson Estupiñán Bass y Juan García Salazar.


Por Gabriel Flores 

En esta escuela de pensamiento crítico participan escritores, artistas y gestores culturales de la provincia, entre ellos Juan Montaño.

Papá Roncón nació en Borbón, en el 2001 fue premiado por su contribución a la cultura. Archivo / EL COMERCIO 
 Montaño tiene una visión crítica sobre las políticas públicas culturales en Esmeraldas. Este gestor asegura que, desde su creación en el 2008, las actividades emprendidas por el Ministerio de Cultura y Patrimonio para impulsar ese desarrollo han sido mínimas.

“El Ministerio-dice-debería ser el encargado de direccionar las acciones para convertir a la provincia en un potencia cultural y en una zona de paz”.

Raúl Pérez Torres, ministro, sostiene que hay que hacer un mea culpa, porque “desde todo punto de vista se ha descuidado a la región fronteriza”.

Añade que se tiene que trabajar en un proyecto integral en ese territorio. “Es momento de llevar todas las expresiones artísticas y culturales a estas provincias y mostrar la riqueza cultural que hay en ellas”.

El funcionario, que la semana pasada presentó en la Asamblea un proyecto para la Reparación Histórica de Esmeraldas, explica que ya existen acciones puntuales para mostrar esa riqueza cultural.

Una será la realización del Primer Festival de Música Negra, que se desarrollará en octubre de este año y en el que participarán grupos locales y extranjeros de distintos géneros.

Montaño cree que este festival puede ser una ventana importante para el desarrollo cultural de la provincia. Pero debe ir acompañado de una serie de actividades artísticas y académicas, que se realicen durante los meses previos.

Una de las coyunturas que, a su criterio, deberían ser aprovechadas por el Ministerio es la cercanía del Bicentenario de la Independencia de Esmeraldas, el Decenio de la Afrodescen¬dencia y que la marimba es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Las instituciones culturales -anota- también deberían apoyar más el trabajo de referentes como Papá Roncón, Rosita Wila y Larry Preciado. Así como el de las cantoras que están en cantones como San Lorenzo y Eloy Alfaro.

Carlos Minota, del Núcleo de Esmeraldas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, cuenta que uno de los proyectos emblemáticos de la provincia es la Ruta de la Marimba. La idea es que 16 instructores, entre músicos y bailarines, capaciten a 48 barrios de los cantones Esmeraldas y Quinindé.

El objetivo es que chicos de 7 a 18 años aprendan sobre esta expresión cultural. “Esmeraldas -reflexiona- es una provincia que históricamente ha aportado al desarrollo cultural del país, pero no tenemos un espacio donde hacer cultura, acá no hay un solo teatro”.


Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección:



3 de mayo de 2017

Herencia de Timbiquí y su gran aporte a la Etnoeducación


William Angulo y Begner Vásquez, vocalistas de la agrupación Herencia de Timbiquí, junto a Leopoldo Prado, director de la Fundación Mansa Musa, lanzaron Herencia App. Se trata de una aplicación para visibilizar a la población afrocolombiana que ha hecho aportes a la historia no solo de Colombia, sino de toda Latinoamérica.

Foto: 
Santiago Saldarriaga / EL TIEMPO
La etnoeducación en Colombia está en deuda, principalmente con los afro y con los indígenas. Suelen estudiarse materiales de otras culturas distintas a estas y se ha dejado de lado todo el aporte que ha hecho el negro y el indígena”, afirmó Begner Vásquez a EL TIEMPO.


Esa es una de las razones por las cuales surge esta aplicación móvil con la que se podrá dar contexto geográfico e histórico a los negros y aprender jugando. Además, ofrece la oportunidad para trabajar en una plataforma que puede ser instalada en los colegios, para que de esta manera también sea material de apoyo de los profesores durante sus clases.

Otra de las motivaciones de Herencia App es empoderar a los estudiantes afrocolombianos y que de esta manera se disminuya el abuso escolar en los colegios hacia la población negra, debido a la marginalidad histórica que permanece, a pesar de los programas que desde el Ministerio de Educación se han puesto en marcha. 

“Es importante que la historia de los negros en Colombia se sepa, para que el negro se empodere, saque pecho y diga: ‘Mi gente también hizo historia, hizo buena historia’. Entonces, esa es realmente la apuesta”, explicó William Angulo, otro de los integrantes de Herencia de Timbiquí.

A pesar de que la aplicación pretende hablar de la población afrocolombiana en la historia, hay un tema que se decidió no tocar: la esclavitud. Esto como una forma de evidenciar que ya quedó atrás, que fue abolida y que, como afirma Angulo, “ya es justo que paremos con esa vuelta ahí”.

“No hablamos de cuando nos golpearon, nos escupieron, nos trataron mal, nos esclavizaron… Nosotros sabemos que eso pasó, pero queremos reconocer otras cosas. Por ejemplo, la gente no sabe que el negro se inventó los rodachines, el semáforo, ese tipo de cosas”, explicó a EL TIEMPO Leopoldo Prado, director ejecutivo de Herencia App.

Contacto directo con Herencia de Timbiquí
Además de juegos, trivias e historias de los negros, la aplicación también contará con ‘streaming’ donde se puede ver por dónde va viajando Herencia de Timbiquí.

Por medio de esas transmisiones en vivo, los usuarios podrán ver talleres de etnoeducación por parte de la agrupación en otros países, momentos previos a sus conciertos y partes de sus viajes alrededor de Colombia y el mundo de forma gratuita.

Sin embargo, para ver los conciertos completos y en vivo se tendrá que pagar un monto que no superará los $ 10.000. Parte del porcentaje de dinero que se reciba estará destinado a la fundación Mansa Musa para equipos de educación, uniformes de colegio y hasta para levantar construcciones.

Cada cuatro meses se estará actualizando la aplicación, que ya se encuentra disponible en Google Play y en la App Store.

JULIANA MATEUS TÉLLEZ
 ELTIEMPO.COM 
Tomado de:http://m.eltiempo.com/tecnosfera/apps/herencia-de-timbiqui-y-su-aplicacion-para-la-etnoeducacion-83906 

22 de febrero de 2017

"Gurumbé, canciones de tu memoria negra". Presencia Afro en España

EN EL FILM SE AFIRMA QUE EL 70% DE LOS ESPAÑOLES TENEMOS SANGRE DE NEGROS
La película Gurumbe desata la polémica de la memoria esclavista de España.

Con motivo del Día de la Comunidad Negra España 2017, establecido en las cortes españolas el 17 de Febrero del 2010 con motivo de la aprobación de la PNL (reconocimiento, perdón y reparación a los negros por la esclavitud colonialismo y Apartheid) el próximo 17 FEB se estrenará en Madrid  la película GURUMBE, Canciones de tu memoria negra del cineasta sevillano Miguel A. Rosales.


Con motivo del Día de la Comunidad Negra España 2017, establecido en las cortes españolas el 17 de Febrero del 2010 con motivo de la aprobación de la PNL (reconocimiento, perdón y reparación a los negros por la esclavitud colonialismo y Apartheid), marco legislativo conseguido tras una ardua y sacrificada lucha por el movimiento panafricanista de España, con el apoyo de todos los grupos parlamentarios mayoritarios. Como dijo en el hemiciclo el emérito profesor y entonces diputado del PP Adolfo Luis González, “la libertad no es gratis y España NO PUEDE seguir desconociendo su historia”.

En conmemoración a dicha histórica festividad y gesta, el próximo 17 FEB se estrenará en Madrid  la película GURUMBE, Canciones de tu memoria negra del cineasta sevillano Miguel A. Rosales.  El documental que explora el fenómeno del esclavismo negra en España peninsular, y su influencia en la cultura y las tradiciones de hoy.  Algo que por primera vez desde la muerte de Franco en 1975, cuenta la historia silenciada de los negros en la España durante el siglo XVI. Gurumbe, nos cuenta su historia para cuestionar nuestro presente y recordarnos que: los españoles, no somos tan blancos como nos ha hecho creer sino que llevamos mucha sangre negra muy dentro de lo que hoy somos.
Un capítulo de la historia de España que universidades, políticos, medios de comunicación han pretendido sistemáticamente, reprimir, esconder, SILENCIAR y negar. El film ha participado  en diferentes  Festivales Internacional de cine afro Kunta Kinte, Festival Internacional de Sao Paulo, SEMINCI 61 Semana Internacional de Cine, Film Africa Festival, SEFF XIII Sevilla Internacional de cine europeo, 42 Festival de cine iberoamericano de Huelva, II Festival Internacional de cine de Bruselas, 24 African Diaspora International Film Festival,  Nile's Diaspora International Film Festival, Antropofest Festiva de Praga, Premios Asecan 2016 etc..Y se ha presentado  en Londres, Nueva York


El día del estreno Matadero tendrá lugar un coloquio con el director y guionista, Miguel Ángel Rosales, el periodista y parte del reparto Abuy Nfubea, seguido del espectáculo de baile de Yinka Esi Graves, acompañado de guitarra y cante. 

Noticia tomada de:http://www.cinenuevatribuna.es/articulo/eventos/pelicula-gurumbe-desata-polemica-memoria-esclavista-espana/20170215172520004247.html 

17 de enero de 2017

Homenaje al Maestro Juan García, Historiador de los Pueblos Afroecuatorianos

Juan García Salazar ha trabajado desde hace 50 años en la investigación y levantamiento de etnografías para la conceptualización de lo que significa el afrodescendiente ecuatoriano. “Ha aportado a la construcción de una cultura ecuatoriana diversa, incluyente, tolerante y también una cultura crítica consigo mismo”, explica Gabriel Cisneros, vicepresidente de la Casa de la Cultura.

Por: Ana Cristina Alvarado
Gabriel Cisneros, vicepresidente de la Casa de la Cultura, entregó el reconocimiento a Juan García Salazar.
Foto: Cortesía Casa de la Cultura. 
García, en una entrevista vía telefónica desde Esmeraldas con EL COMERCIO, se define a sí mismo como el obrero del proceso de las comunidades negras. El ‘Maestro Juan’, como se lo llama, considera que el reconocimiento realmente es para el colectivo que empezó en la década de los 70 a trabajar por la recuperación de la memoria afrodescendiente. Historiador por la John Hopkins University, fue uno de los protagonistas en la recopilación y resguardo de los saberes que estaban guardados en la memoria colectiva de las comunidades de Esmeraldas, Imbabura, Carchi y Loja.

Este proyecto consistió en evitar que la cultura oral del pueblo afroecuatoriano se pierda a través de un trabajo de campo que consistió en conversar con los ancianos de las comunidades. La historia, los cuentos y las leyendas fueron grabados en cintas magnetofónicas. Estos audios y miles de imágenes están guardados en el Fondo Documental Afroandino, resguardado por la Universidad Andina Simón Bolívar. 

La investigación también resultó en publicaciones como ‘Papá Roncón, historia de vida’ o ‘Cuentos y décimas afroesmeraldeñas’. Así, García Salazar le dio voz al pueblo afroecuatoriano y lideró la inclusión, que más tarde resultaría en un precedente que se plasmó en la Constitución de 1998. En ese documento se reconoció los derechos humanos de los pueblos afrodescendientes y se hizo un compromiso por conservar su cultura, historia y territorios. “No solo hay investigación por parte de Juan García, sino también eleva un discurso social y político en la dignificación del pueblo negro”, indica Cisneros. 

El vicepresidente de la Casa de la Cultura dice, además, que es fundamental entender el trabajo del historiador en un tiempo y un territorio con fuertes vetas de racismo. García puso en el tapete la discusión sobre la equidad.

Ahora, el historiador está revisando la investigación, poniendo en orden las fichas y las entrevistas y haciendo apuntes para dejarle el encargo a las generaciones venideras. “Estamos esperando que los jóvenes se desencanten de las ofertas del Estado”, expresa García. La diferencia con la década de los 70, señala, es que en esos años los jóvenes afros estaban interesados en autorrepararse. “Los mayores nos habían dicho que los esclavistas nunca nos van reparar, que tenemos que nosotros hacer el esfuerzo por sanarnos”, dice.

García espera que haya un quiebre en la sociedad para continuar con los procesos para acabar con el racismo. Barbarita Lara, Lindberg Valencia e Iván Pabón son algunas personas que están dándole continuidad a este objetivo, según García. La escritura y las nuevas tecnologías son una fortaleza en la actualidad, finaliza.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección:

http://www.elcomercio.com/tendencias/juangarcia-historiador-afrodescendencia-homenaje-casadelacultura.html. 

19 de diciembre de 2016

Te venimos a Cantar, Afrocolombianos le cantan a Colombia y a la Paz

Como parte de nuestra iniciativa de visibilización de los afrocolombianos en la construcción de paz, este año propusimos a diferentes artistas afrocolombianos, negros, raizales, palenqueros la creación de una canción por la paz, que plasmara desde sus voces, sentires, tradiciones, ritmos y propuestas lo que como pueblo hacemos para construir una mejor Colombia, una Colombia en paz. El resultado fue la canción Te Venimos a Cantar, la cual fue lanzada el pasado 13 de diciembre en Bogotá.

Por: CNOA-Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas

Con ella visibilizamos los derechos de las comunidades afrocolombianas, negras, raizales y palenqueras, así como nuestros aportes a la construcción de nación desde diferentes áreas: política, música, economía, arte, literatura, emprendimiento, entre muchos otras, que demuestran además de nuestros talentos, las apuestas a la construcción de una sociedad más justa y equitativa, sin racismo ni discriminación; una nación que construye paz día a día desde el trabajo de cada uno de los colombianos, el reconocimiento de la diferencia, de diferentes etnias y en diferentes territorios.



La Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas agradece a todos los artistas, a las organizaciones afrocolombianas de las Mingas C.N.O.A., a los participantes del Diplomado Afroemprendedores creadores de Paz y a los aliados en este proceso de construcción colectiva:

Realización Audiovisual: Estrategia En Común. Dirección: Dianne Rodríguez Montaño. Cámara: Paúl Reny Muñoz, Jesús Durán y Carlos Chaparro. Dianne Rodríguez. Animación: Darío Trujillo.

Composición y producción: Ignacio Vélez Cárdenas. Interpretación: Dilma Mosquera, Jhon Harrinson Palacios, Lino Agualimpia, Jahir Córdoba de Explosión Negra; Diana Pereira “La Profe”; niñas y niños de la Fundación Ebony; maestra Zully Murillo; Miller Bueno; Monica Castillo de la Máquina del Caribe; Yesid Córdoba "El Perseverante"; Victor Angulo Avincula“Stan”, Nereida Montaño, Leonard Rentería de Rostros Urbanos; Tairon Andres Molina “Kingblack”; Andris Padilla Julio “Afroneto”, Keila Regina Miranda Perez “KRMP”, Ali Fernando Navarro Salas “MCPM”, José de Jesús Valdez Salas “MC Ukibe” de Kombilesa Mi; Larry Viveros Ararat de La Timbrika; Hugo Candelario Gonzalez.

Grabado en los estudios: JJB Producciones - Medellín, Epia Estudios - Bogotá, Albatros Record - Medellín, Mares Productions - Cartagena, San Andrés Music Records - San Andrés y Chonta Music - Cali.

Este material fue elaborado por la Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas CNOA, con el apoyo de la Fundación FORD, el Fondo Sueco-Noruego FOS y la Organización Católica Canadiense para el Desarrollo y la Paz. Equipo Técnico CNOA: Pbro. Emigdio Cuesta Pino svd, Adriana Rodríguez Quiroz, Ángela Patricia Valencia, Ariel Palacios Angulo, Clara Inés Valdés Rivera, Claudia Patricia Oviedo, Danny Ramírez Torres, Dora Inés Vivanco Julio, Juan Alberto Carabalí Ospina, Lilian Paola Osorio, Luis Martelo Ortiz, Nathalia Villegas Ruiz, Olga Lucía Ramírez Carmen, Sandra Lasso, Tatiana Palacios Angulo, Yaneth Reyes Bejarano, Yersson Alejandro Valbuena.



16 de noviembre de 2016

LEONOR GONZÁLEZ MINA, ORGULLO DE LA CULTURA DEL PACÍFICO COLOMBIANO

Y usted por qué me trae esa negra aquí? ¡Aquí no recibimos negros! Esa fue la respuesta que le dio Antonio María Valencia, entonces director del Conservatorio de Cali,  a la rectora de una institución educativa de la ciudad que llevó a  Leonor González Mina para que este la escuchara, ya que su voz  la había cautivado.


El afamado músico caleño causó la primera frustración artística de esta cantante oriunda de Robles, corregimiento de Jamundí, Valle, tal como lo relata el periodista Juan Andrés Romero en uno de los artículos del libro Vida de Palabras, editado por la Universidad del Tolima y la Fundación Palabra, en honor de la que con los años se convertiría  en La Negra Grande de Colombia.

Con esa decisión, carácter y disciplina  que la han caracterizado, Leonor no solo logró ingresar en 1960 al Conservatorio de Cali,  sino que dedicó su vida a su verdadera pasión: el canto. Aunque tuviera que desencantar a su familia que  quería que ella se graduara como odontóloga o enfermera.
El 16 de junio esta risueña artista que ha llevado la música del Pacífico y en general, la música folclórica colombiana a todo el mundo, cumplirá 82 años. Sin embargo, sigue siendo grande, y  “un ejemplo a seguir” para muchos artistas.

Como lo destaca la intérprete de música del Pacífico Zully Murillo. “Más allá de ser una cantante con una gran formación y una  voz impecable, ha sido actriz, política, bailarina, madre ejemplar,  una mujer que nos sirve de guía en el campo del liderazgo, una mujer que tiene una cantidad de años y siempre está actual”.

Sí, la Negra sigue muy vigente. Por estos días está relanzando su último álbum discográfico titulado ‘Lo mejor de mi vida’,  que tiene 13 temas de sonadas canciones como Mi Buenaventura, Yo me Llamo Cumbia,  La Mina y Campesino de Ciudad.

“Realizamos el lanzamiento del disco que quedó muy bonito, con una producción en la que hay de todo, con un recorrido por la música colombiana, incluso cantando boleros, porque antes de cantar música colombiana yo interpretaba boleros, como ‘Ojalá’, de Jaime R. Echavarría”, le dijo a Colprensa.

Ese trabajo discográfico, de acuerdo con Murillo, es impecable, de una gran  pureza de sonido  y su voz madura cada vez está mejor. Es impresionante.

Para Zully Murillo, La Negra Grande de Colombia con cualquier estilo musical que interprete sale a flote, pues todo lo que ella canta le sale muy bien, así sean cumbias, boleros, currulaos, lo que sea, porque ella le pone sentimiento a todas las frases que interpreta.

Primera mujer afrodescendiente en aparecer en la portada de un disco; en debutar en la televisión nacional, fue también, como lo asegura el músico Eduardo Cabas,  la primera mujer en interpretar la primera canción verdaderamente protesta que tuvo Colombia: ‘La Mina’: (“aunque mi amo me mate, a la mina no voy...”), que fue éxito internacional.

Cabas, quien fue un tiempo su director musical, recuerda la ocasión en que ya estaban en el estudio dispuestos a grabar cuando llamaron a La Negra para que se fuera a Rusia, a una gira. “Me dijo entonces: pónganme una guitarra y yo canto con ella. Grabó las doce canciones de un solo tirón  y después metimos una orquesta sinfónica encima de su voz. Eso demuestra su profesionalismo y su capacidad de superar  los escollos. Eso es dificilísimo, porque todos los tiempos al cantar tienen que ser perfectos”.

Abuela alcahueta
En esa carita de ternura hay un león escondido. Con esta frase y riendo con fuerza, Juan Camilo Cabezas González, el hijo que le sobrevive a La Negra Grande de Colombia bromea sobre lo “durita” que fue su mamá al criarlos. Para luego reconocer, que  la exigencia de su madre hacia él y su hermano Candelario valió la pena.

“Mamá, aunque cariñosa, fue  exigente, eso ayudó. Ella hizo un gran esfuerzo como madre cabeza de hogar, pues  le tocó solita”, manifiesta al otro lado de la línea, desde Bogotá, Juan Camilo, quien agrega que su madre se preocupó mucho porque estudiaran en muy buenos colegios y cada vez ampliaran más sus conocimientos. Gracias a ello, por ejemplo, Candelario, el músico, aprendió inglés, alemán, francés, italiano y japonés y él, administrador de empresas,  inglés y francés.
De madre exigente pasó a ser una abuela alcahueta y consentidora de sus nietas, Juana, de 15 años, y Adana, de año y cuatro meses, hijas de Juan.

Cuando Juana se pasa los días con  ella no la deja tender ni la cama. Y a la más  pequeñita le canta y le habla por teléfono y la arrulla con canciones tradicionales del Pacífico.

“Mamá como se dio cuenta que Juana tiene muy bonita voz”, interviene Juan Camilo, “ la está apoyando en eso y como ella dice que quiere estudiar música o ser ingeniera de sonidos, le compró un piano y está en clases de piano. Pero no quiere  forzarla para que no  se sienta obligada y no termine odiando la música”.

Leonor González Mina, quien estuvo casada por 19 años con el compositor y periodista Esteban Cabezas (q.e.p.d.) es amante de las frutas, los jugos, del té, de los mariscos y del pescado. También le gusta cocinar y lo hace bien. Se ofende si su hijo dice: “vamos a comer a algún lado”. Enseguida contesta: “no, señor, yo cocino”. “La lasaña de mi mamá es única. Prepara muy rico, además, la comida del Pacífico, hace un pollo al limón delicioso y los sancochos, ni se diga”.

Esta vallecaucana que se codeó con personajes como Mercedes Sossa, Gabriel García Márquez, Fanny Mikey, Omar Rayo y los hermanos Delia y Manuel Zapata Olivella (con los que viajó como bailarina en el grupo Folclor Colombiano) es, como lo asegura su mánager María del Socorro Vallejo, una gran lectora que devora diariamente los periódicos, ya que le gusta estar enterada de la actualidad nacional y mundial y de buenos libros, como los de ‘Gabo’, al que ha leído mucho.

Responsable con el cuidado de su voz, hace casi dos horas diarias de ejercicios y calentamiento para el canto.

Antes de salir al escenario siempre pide que la dejen sola en el camerino 30 o 40 minutos que aprovecha para calentar su voz, hacer un repaso del concierto y de lo que va a decir. No exige nada más, asegura María del Socorro, quien fuera una de sus coristas.

Precisamente, anota Juan Camilo Cabezas, María del Socorro jugó un papel importante para que su mamá volviera a los escenarios después de la muerte de   su hermano Candelario, quien falleció a los 34 años, en Milán, Italia, víctima de un aneurisma.

“La muerte de mi hermano fue una tragedia. La afectó muchísimo. Por eso ella estuvo por fuera de su actividad artística, no quería cantar, no quería vivir más, pero María del Socorro la motivó, le inculcó volver al mundo del espectáculo”.

Y para fortuna de todos los colombianos volvió a los escenarios y a grabar -ya son 32 álbumes en su carrera-. Y hoy está llena de vitalidad.


Lo corrobora su hijo: “Mamá es impresionante.  Dura dos horas cantando y bailando en el escenario con tanta energía que yo no entiendo. Ella me dice, ‘hijo, tengo un dolor aquí, me duele acá’, y sube al escenario y  se le olvidan todos sus dolores. Después, vuelve y se queja. Y yo le digo: ¡Pero mamá, si estuviste brincando dos horas en el escenario cómo no te va a doler el cuerpo!, cuenta Juan Camilo, entre carcajadas.

TOMADO DE: http://www.elpais.com.co/elpais/cultura/noticias/leonor-gonzalez-mina-artista-precursora-cultura-pacifico