Mostrando entradas con la etiqueta paro pacifico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta paro pacifico. Mostrar todas las entradas

4 de septiembre de 2017

Buenaventura un puerto sin comunidad - Documental.

El 29 de agosto se dieron cita en la ciudad de Buenaventura las diferentes comunidades para ver el documental, Buenaventura: Un Puerto Sin Comunidad y que hace referencia a los años de indiferencia a que ha estado la población por parte del estado y debido al olvido a que ha estado sometida los frentes de violencia se han incrementado, siendo este el principal puerto de entrada y salida de mercancía del País.


Esta investigación surge como respuesta a la solicitud recibida por parte de la Minga por la Memoria, conformada por organizaciones étnicas, eclesiásticas y sociales de Buenaventura. En la solicitud se le pidió a la entidad iniciar un proceso de reconstrucción de memoria que permitiera entender y explicar los motivos que han conducido a la continuación y degradación de la disputa armada en esta ciudad de Colombia. Todo lo anterior narrado desde las propias voces de las víctimas.


En la proyección del documental se hace un reconocimiento especial a los líderes del paro cívico recientemente ocurrido y a la comunidad de Buenaventura.


1 de junio de 2017

Mi Buenaventura

Para el paro cívico sobran las razones. Pero la primera de todas es nuestro racismo, que se nota en nuestra indolencia y en nuestro olvido. Pero allá está el Esmad, porque con el puerto más importante del país frenado estamos perdiendo plata, y eso, en tiempos de la conquista como hoy, sí que nos duele. Pero es Colombia la que tiene una deuda histórica con el puerto.

Catalina Ruiz-Navarro
El Espectador 1. Junio. 2017

Tomada de Portafolio
“Somos las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, a todas las niñas de 15 años que nos encontremos en las calles las vamos a violar”, dice la voz de un hombre en una nota de voz que se empezó a rotar este mes en un sector de Buenaventura conocido como Lleras, en donde viven al menos 300 familias desplazadas por la violencia. La policía local dijo a ¡Pacifista! que si bien conocían la amenaza, “eso era a nivel nacional”, pero si es así, sería aún más grave que todas las niñas de Colombia hubiesen recibido esa amenaza. El mismo día que el portal dio a conocer esta noticia, el puerto de Buenaventura se fue a paro cívico. Y no solo porque las niñas de la ciudad vivan en medio del terror, sino porque además no hay agua, ni educación, pero eso sí, hay mucho desempleo. Y todas estas desigualdades se juntan para que, a falta de Estado, mande la violencia. Para que una amenaza de ese tamaño circule tienen que estar mal muchas cosas, más aún si la única reacción de la Policía es encogerse de hombros. Para el paro cívico sobran las razones. Pero la primera de todas es nuestro racismo, que se nota en nuestra indolencia y en nuestro olvido. Pero allá está el Esmad, porque con el puerto más importante del país frenado estamos perdiendo plata, y eso, en tiempos de la conquista como hoy, sí que nos duele. Pero es Colombia la que tiene una deuda histórica con el puerto.

En 1545, Francisco de Rodas le pidió al rey de España un préstamo para traer 3.000 africanos de diversos orígenes para que vinieran a ser esclavizados en las minas de los encomenderos del Pacífico. Por ese entonces, la Nueva Granada era un epicentro de trata de personas, un puerto como Cartagena “distribuía negros” por todo el continente. Es por una dolorosa historia de esclavitud y trata de personas que colombianos de todos los tonos de piel nos ufanamos de tener “sabor”; algo que, dicho sea de paso, es casi que la única cualidad que les reconocemos a los afrocolombianos. Colombia es uno de los países con más población negra en Suramérica, porque nuestro territorio fue esclavista y, como nos lo recordó la revista Hola hace unos años, lo sigue siendo, aunque no de manera oficial.

En Colombia hoy los afrocolombianos se destacan marcadamente en la música y en el deporte. Pero no es porque “la raza negra sea mejor para esas actividades físicas y para el swing”, como reza ese viejo prejuicio en el que la raza blanca está para pensar y la negra para cargar y entretener. Dicho sea de paso, es la misma excusa que usaron los europeos para esclavizar a sus antepasados en primer lugar. Es porque la música y el deporte son de los pocos talentos que logran florecer en medio de la miseria. Para ser médico o científico toca pagar la universidad. Si en Buenaventura hubiese carreteras, universidades, hospitales, oportunidades, hablaríamos de sus aportes a la ciencia, a la literatura, a la política: esos campos dominados por los blancos. Buenaventura es un pueblo que nunca se pensó para vivirse, por eso, nuestro racismo es más que evidente cuando preguntamos ¿quién vive allá?


En una canción que ya es un himno de la rumba colombiana, ChocQuibTown nos hace cantar: “De donde vengo yo, la cosa no es fácil pero siempre igual sobrevivimos. De tanto luchar, siempre con la nuestra nos salimos”. Y luego coreamos esos durísimos “todo el mundo come pollo, menos nosotros”, “todo el mundo quiere irse de aquí, pero ninguno lo ha logra’o”, como si quienes nos vamos de fiesta en otras ciudades del país supiéramos lo que es “no comer pollo”. Cantamos con cinismo “mi Buena ventuuu ra” ¡y bailamos! Pero en Buenaventura las niñas están encerradas en sus casas.

Texto tomado de:http://www.elespectador.com/opinion/mi-buenaventura-columna-696310 

22 de mayo de 2017

Comunicado de los obispos de la Costa Pacífica Colombiana en apoyo a la Causa de su Pueblo. Mayo 21 de 2017

En un comunicado de prensa emitido por los obispos de las jurisdicciones eclesiásticas que integran la región de la Costa Pacífica, exigieron al Gobierno Nacional que cumpla con los acuerdos anteriormente firmados y así se respete los derechos de los ciudadanos.

La Iglesia en esta región del pacífico cree justificada las protestas que se adelantan en el departamento del Chocó y en la ciudad de Buenaventura, por considerar, que estas zonas del país siempre han sido territorios abandonados por el Estado.

Los prelados rechazaron las acciones violentas cometidas por algunos vándalos que desprestigian el fin de las protestas pacíficas, donde la población reclama sus derechos.  Igualmente hicieron un llamado a la Fuerza Pública para que no se extralimite con sus funciones.

Por último, los obispos pidieron a los organismos de Derechos Humanos para que estén atentos a velar y garantizar la protección de los civiles, denunciando cualquier abuso que se presente durante estas protestas.

El mensaje fue emitido por el arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía, los obispos de Buenaventura, monseñor Héctor Epalza Quintero, monseñor Juan Carlos Barreto Barrerto; monseñor Carlos Alberto Correa Martínez; monseñor Orlando Olave Villanoba y monseñor Julio Hernando García Peláez.


Lea a continuación el comunicado: 


Comunicado
Derechos fundamentales para los habitantes de la Costa Pacífica colombiana
Mayo 21 de 2017

Los obispos de las jurisdicciones eclesiásticas que integran la región de la Costa Pacífica colombiana, frente a los actuales acontecimientos de movilización social en el departamento del Chocó y en la ciudad de Buenaventura, manifestamos.

1. Son justificadas las protestas sociales que actualmente se realizan en Chocó y Buenaventura, pues históricamente los habitantes de la Costa Pacífica colombiana han sufrido el abandono estatal, la violencia de diversos actores armados y la corrupción de muchos líderes a todo nivel.

2. El Gobierno Nacional debe hacer su mejor esfuerzo para cumplir con acuerdos anteriores y responder a las legítimas aspiraciones de los ciudadanos que exigen derechos fundamentales.

3. Las acciones violentas y vandálicas desprestigian la protesta social justa; por lo tanto, debe ser característico su rechazo contundente por parte de la Sociedad Civil. Sólo los Paros Cívicos pacíficos tienen legitimidad y eficacia.

4. La Fuerza Pública debe ser moderada y respetuosa en su misión de control social, evitando extralimitarse en el ejercicio de sus funciones.

5. Los organismos responsables de velar por los Derechos Humanos deben desplegar toda su capacidad para garantizar las exigencias de protección a los civiles y denunciar los abusos que contra ellos se puedan cometer.

6. Son tareas de los comités organizadores de la movilización social: generar el suficiente espacio para el diálogo, llamar constantemente al orden y flexibilizar las acciones de reclamación, de tal manera que no resulte afectada la misma población que exige sus derechos.

7. Invitamos a orar insistentemente al Dios de la vida para que esta situación social sea resuelta con prontitud en la justicia, el diálogo y la objetividad.

Firman,
Arquidiócesis de Cali
Diócesis de Buenaventura
Diócesis de Quibdó
Diócesis de Guapi
Diócesis de Tumaco

Diócesis de Istmina-Tadó

Documento original disponible en: https://www.cec.org.co/sites/default/files/COMUNICADO%20PARO%20CHOC%C3%93%20Y%20BUENAVENTURA.pdf