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10 de diciembre de 2013

Militares de EEUU estarían detrás de prostitución de menores en Tumaco


Líderes sociales denuncian que militares de Estados Unidos pagan 50 dólares por sexo con menores del puerto.
Caracol | Octubre 23 de 2013

El puerto de Tumaco, sobre la costa pacífica, está en medio del abandono por parte del Estado, la falta de energía y agua, escasez de alimentos, cierre de más de 1.000 empresas, altos índices de homicidios y desempleo y permanentes atentados terroristas.  Ahora, se les suma la utilización de niñas para actividades sexuales con militares de los Estados Unidos y de Colombia.

Según dirigentes de Derechos Humanos, docentes y habitantes de Tumaco, militares antinarcóticos del Gobierno estadounidense que realizan operaciones de fumigación aérea contra los cultivos de drogas en la costa pacífica nariñense, están pagando hasta cincuenta dólares para tener sexo con menores de edad.

Dichas personas confirmaron que el personal de las fuerzas militares de Estados Unidos que se hospeda en hoteles cinco estrellas, ubicados en la zona turística de la playa del Morro, contratan a las niñas a través de las mafias que ofrecen sus servicios con catálogos.

“Lo más triste es que los mismo militares gringos utilizan a estas niñas. Ellos son los que promueven esto. Totalmente seguro y pregúntele a cualquiera. Las autoridades callan sobre este asunto”.

Otro habitante del puerto de Tumaco aseguró que la prostitución infantil es muy delicada; las niñas, desde los doce a los quince años, se venden a las mismas autoridades policiales y a los agentes antinarcóticos de los Estados Unidos.

“Si uno va y denuncia se convierte en un problema de seguridad.  Aquí vivimos en el silencio, es más nos da miedo hasta hablar. No vemos que la autoridad municipal se manifieste, parece que le da miedo, por eso preferimos callar”.

Un defensor de Derechos Humanos advirtió que el flagelo de la prostitución infantil en este Municipio de la costa pacífica nariñense crece cada día más porque nadie le para atención a esta problemática.

“En el sector turístico de El Morro particularmente, hay hoteles que hospeda pilotos y militares extranjeros que buscan tener como compañía menores de edad. A ellos no les importa quienes son, solo les interés satisfacer sus apetitos sexuales”.

Estas afirmaciones las corroboró una docente de uno de los dos colegios donde estudian solo niñas; ella agregó que hay casos de niñas que, de un día para otro, aparecen en clase con tres celulares de gama alta, sin ninguna explicación.

“Hay una orden de que no se puede hablar de este tema porque, lamentablemente, hay militares implicados en la prostitución infantil que se registra en Tumaco”, sostuvo la profesora.

Una mujer que protege a la población vulnerable de Tumaco, a su turno, denunció que soldados de la base militar del Municipio de Francisco Pizarro, a quince minutos vía marítima, han drogando y violando menores en esta población.

Pero ahí no para todo. Ante la cantidad de grupos al margen de la Ley que operan en Tumaco, a varios menores las están violando y descuartizando si no acceden a sus pretensiones.

“El último caso se presentó en el sector de El Bajito, una de las playas de Tumaco, con una menor de catorce años; ella fue abusada por cuatro delincuentes que luego la descuartizaron. Vivía en el Nuevo Milenio”, explicó.

fuente: http://www.caracol.com.co/noticias/regionales/militares-de-eeuu-estarian-detras...
 

18 de julio de 2013

¡Respeto para las prácticas culturales afro en la zona rural de Cali, Colombia!


Corregimiento El Hormiguero, julio 10 de 2013


Honorable Concejal
Fernando Gil Moscoso
Presidente
Concejo Municipal de Santiago de Cali


Ref: Alerta sobre derecho de la comunidad de Hormiguero a la consulta previa, libre e informada para la aprobación del proyecto de acuerdo sobre “Revisión y ajuste del Plan de Ordenamiento Territorial de Santiago de Cali”

Reciba usted un cordial saludo de parte de la comunidad del Corregimiento de El Hormiguero.

En el marco de la discusión que adelanta el Concejo de Santiago de Cali para la aprobación del proyecto de acuerdo sobre “Revisión y ajuste del Plan de Ordenamiento Territorial de Santiago de Cali”, registramos con preocupación nuestra no inclusión en la discusión de posibles afectaciones que la aprobación de dicho acuerdo representa para la garantía de los derechos territoriales y culturales de la comunidad afrodescendiente de nuestro Corregimiento.

Considerando:
  1. Las prácticas históricas de dominio territorial que ha ejercido la población afrodescendiente en el área que hoy constituye el Corregimiento de El Hormiguero, desde tiempos previos a la constitución de la República, tal como lo demuestran los estudios realizados por el Centro de Estudios Sociales (CES) de la Universidad Nacional de Colombia en los documentos:
     
  2. El reconocimiento de la EXISTENCIA de comunidades negras en el Corregimiento El Hormiguero según la certificación de la Dirección General de Comunidades Negras del Ministerio del Interior, firmada por Jenny de la Torre el 17 de junio de 1993.
     
  3. Las posibles afectaciones directas que representa para la comunidad afrodescendiente de El Hormiguero la aprobación por parte del Consejo Municipal del proyecto de acuerdo para “Revisión y ajuste del Plan de Ordenamiento Territorial de Santiago de Cali”, en sus Artículos: 22, donde se reglamenta nueva vocación del suelo para una fracción del área de El Hormiguero; 33, donde se definen acciones para mitigación de los riesgos por inundación en la zona del Corregimiento; y 67, donde se define como Zona de Protección Ambiental del río Cauca una fracción de el área de El Hormiguero.
     
  4. La necesidad de que el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial contemple medidas para la protección de los derechos territoriales y culturales de las comunidades étnicas habitantes de sus zonas rurales, entre las que se encuentre un plan para la conformación de territorios colectivos reglamentados por la Ley 70 de 1993.

La comunidad afrodescendiente de El Corregimiento y su Consejo Comunitario conformado en asamblea general de agosto 15 de 2009 y afiliado a la organización de base del Proceso de Comunidades Negras (PCN), ALERTA sobre la necesidad de que el Municipio de Santiago de Cali y su Consejo Municipal realicen una consulta previa, libre e informada con la comunidad de El Hormiguero y sus autoridades tradicionales, para la concertación y aprobación del proyecto de acuerdo mencionado, en los artículos mencionados u otros que afecten directamente los derechos territoriales y la pervivencia cultural de la comunidad afrodescendiente de El Hormiguero, según lo consignado por la Ley 70 de 1993 y el acuerdo 169 de la OIT ratificado por Colombia. 

Este oficio se remite a usted por solicitud de la junta del Concejo Comunitario de El Hormiguero, con la intensión de abrir espacios para la participación de nuestra comunidad en la discusión que concierne a nuestro futuro como pueblo étnico afrodescendiente, y no en busca de generar percances al desarrollo de la política pública del Municipio de Cali. 

Agradecemos su atención y pronta respuesta.

Adjuntamos copia de certificación del Hormiguero como comunidad negra por parte del Ministerio del Interior 

 

Nelly Guapacha
Representante legal
Consejo Comunitario de El Hormiguero, en proceso de legalización
Cali, Colombia

Lidia Escobar
Presidente
Junta Administradora Local
Corregimiento El Hormiguero, Comuna 52
Cali, Colombia


Niña de El Hormiguero (Axé-Cali)

24 de junio de 2013

El Caribe Continental negro, afrocolombiano, raizal y palenquero, se prepara...



Panorámica de las relaciones étnico-raciales en el Caribe colombiano,
una visión minuciosa desde la academia.

Voz de Claudia Mosquera Rosero-Labbé, 24 minutos y medio.

25 de febrero de 2013

Preocupación de PCN por informe de Alta Comisionada



Bogotá D. C., Febrero 25 de 2013


Señores
OFICINA DE LA ALTA COMISIONADA DE NACIONES UNIDAS PARA LOS DERECHOS
HUMANOS EN COLOMBIA
Bogotá


Referencia: Preocupación por la no inclusión del tema afrocolombiano en temas estratégicos y en las recomendaciones del informe


El viernes pasado ustedes hicieron el lanzamiento del informe anual que hace esta oficina en Colombia sobre los derechos humanos; observamos con mucha preocupación que en dicho informe no hacen referencia a la sistemática violación de los derechos étnico-territoriales y los derechos humanos de los descendientes de africanos en Colombia, toda vez que es uno de los grupos más vulnerables en este país.  Esta afirmación la comparte la honorable Corte Constitucional cuando, en 2009, se pronuncia por medio del Auto 005, ratificado en numerosas sentencias.  En el reciente Auto 012 de diciembre del 2012 esta Corte le pide al Gobierno explicaciones en relación a las acciones que ha adelantado para proteger los derechos de las comunidades negras del Departamento de Nariño.


Temas como víctimas y restitución de tierras no abordan un enfoque diferencial que dé cuenta de las cruentas y más arbitrarias acciones de violencia y deterioro de derechos de las que son víctimas las comunidades negras; no se resalta en este aparte del informe que la población más afectada por el conflicto, en proporción con el resto de la población, son los pueblos indígenas y afro.


No mencionar al pueblo negro y sus integrantes, en el tema de discriminación frente a la exclusión estructural de las comunidades negras de las decisiones que los afectan y de las acciones de bienestar del Estado, es reducir al mínimo la importancia que tiene la discriminación estructural por motivos de raza y que es factor causa en la situación y estado crítico de los derechos del pueblo afro.


En el campo de los DESC, no relacionar a los pueblos étnicos y la falta de atención y reconocimiento a sus formas alternativas de bienestar social es un riesgo para la protección a la identidad e integridad cultural de estos pueblos.  Esto es especialmente cierto para la comunidad negra, actor de gran vulnerabilidad, por la desprotección de la que es sujeto desde las brechas creadas por la esclavización.


Si bien somos mencionados en el tema de la consulta en la página No. 19 del informe ¡¡se nos invisibiliza en las recomendaciones!!  En el numeral (B), se habla de la consulta y del ejercicio de autoridad sólo de los pueblos indígenas, cuando nuestros territorios afro vienen siendo saqueados y cambiados sus usos tradicionales por la no realización de la consulta previa.  En el numeral (E) de las recomendaciones también nos parece muy crítico y casi inaceptable que se hable sólo de los grupos vulnerables que señaló el gobierno de Uribe y en el que para nada - por intereses privados de ese gobierno - se menciona a los pueblos afrodescendientes.


Las organizaciones nacionales mencionadas por la Corte Constitucional en el Auto 005 de 2009 consideramos que somos parte de los sujetos de derecho por los cuales se declaró ese estado de cosas inconstitucionales en Colombia desde el 2009.  Omitir la realidad de la Comunidad Negra en el informe es ignorar una situación crítica que afecta a más de 6 millones de personas en el país.


El Proceso de Comunidades Negras PCN, como organización defensora de los derechos de las comunidades negras, respetuosamente solicitamos una respuesta clara y efectiva que dé explicación a nuestras preocupaciones, señaladas en el presente escrito.


Con nuestra tradicional afirmación de Vida y Alegría, Esperanza y Libertad,



José Santos Caicedo
Equipo de Coordinación Nacional            
PCN
Astolfo Aramburo Rivas
Equipo de Coordinación Nacional
PCN


Carlos Alfonso Rosero
Equipo de Coordinación Nacional
PCN



Calle 23 No. 5-85, Teléfono 2821375, Bogotá.  Email: pcnkol.bogota@renacientes.net www.renacientes.org


24 de octubre de 2012

Cementerios líquidos - Ayer y hoy



El mayor cementerio de africanos y afrodescendientes en el pasado fue el Océano Índico:

«En 1870, los visitantes de la exótica isla de Zanzíbar, situada a pocas millas de la costa del África Oriental, hablaban a menudo acerca de las enormes cantidades de conchas que cubrían el seno de la bahía. Pero no se trataba de conchas, sino de huesos de esclavos muertos que habían sido arrojados por la borda de los navíos árabes que transportaban, cada año, veintenas de miles de tales desgraciados hacia el gran mercado de esclavos de Zanzíbar, la mayor institución del mundo en su género».

John Hunter y Daniel P. Mannix
Buenos Aires: del Sol, 1994; p. 7



Hoy día, el mayor cementerio de estos mismos pueblos es el Mar Mediterráneo:

«Ese cementerio llamado Mediterráneo.  De acuerdo con las estimaciones de la Fortaleza Europa, entre 1998 y agosto de 2011, 17.738 personas murieron tratando de llegar a Europa.  Sólo en 2011, unos 2.000 hombres, mujeres y niños, murieron en el Estrecho de Sicilia: 5% de todos los que han tratado de llegar a Europa desde Libia.  Muchos - observa el informe - son refugiados que huyen de la guerra, la violencia y la persecución, que no tienen otra alternativa que buscar a tientas el peligroso viaje por mar para obtener la protección que necesitan».

IZZ
Infonodo.org, marzo 30 de 2012


4 de julio de 2012

Cuba: Escritoras negras, las menos visibles




Son poetas, ensayistas, investigadoras y narradoras que escriben, pero publican muy poco o casi nada en los circuitos oficiales y establecidos en el país. Sus obras se esparcen por blogs, páginas web, espacios de intranet y cuanta variante les permita mostrarlas, aunque son muy poco conocidas por el público en el país.


Por Sara Más (Cortesía del Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe)
Las escritoras negras se están valiendo de las nuevas tecnologías para difundir su obra en esta isla del Caribe, donde continúan siendo un segmento muy invisibilizado dentro del panorama editorial actual de la literatura contemporánea.

Son muchas más las que escriben que las que se ven”, aseguró la ensayista y narradora Inés María Martiatu, el 9 de febrero, en el espacio “Mirar desde la sospecha”, que cada mes se realiza en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), en La Habana, y que tuvo como tema de discusión “Género y raza en la narrativa femenina cubana”.

La propia Martiatu, quien recientemente obtuvo una mención en el Premio Casa de las Américas por su obra: “Y las negras qué. Pensando el afrofeminismo en Cuba”, publicó sus cuentos primero fuera de la isla, donde aún apenas se leen ni conocen.

Muy pocas personas determinan qué se publica y bajo un criterio muy cerrado”, sostuvo Martiatu en el encuentro, convocado por el Programa de Género y Cultura del no gubernamental Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero, con apoyo de la Uneac, la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude) y la Consejería Cultural de la Embajada de España en La Habana.

Sin embargo, no son pocas las escritoras negras y también algunas blancas que tratan los temas de racialidad y discriminación, reconoció Martiatu, quien recoge varios de esos textos en la antología: “El que más mira menos ve”, actualmente en preparación.

En su opinión, la invisibilidad de las narradoras afrocubanas está dada por el desinterés respecto a esa narrativa en unas pocas personas con poder de decisión acerca de lo que se publica, incluidos editores, críticos y antologadores.

Las editoriales, salvo excepciones, tienen cerradas las puertas para esta temática”, opina la historiadora y escritora Daisy Rubiera, compiladora junto a Martiatu de una antología que acaba de ver la luz en la capital cubana, bajo el sello de la Editorial Ciencias Sociales: “Afrocubanas, historia, pensamiento y prácticas culturales”.

Tras considerarse afortunada por haber podido publicar todo lo que ha escrito, Rubiera explica que gran parte de lo que logra llevarse a impresión se debe a gestiones personales en la búsqueda de financiamientos e instituciones que puedan estar interesadas en esos trabajos, o a que “nos publicamos nosotras mismas, unas a otras, en los espacios que creamos y algunas tenemos”.

Los problemas de las mujeres negras tampoco aparecen con fuerza en los debates sobre racialidad. “Se ha escrito un poco últimamente, pero quienes escriben siguen siendo hombres que no nos mencionan o apenas nos tocan con una pincelada”, explicó a SEMlac.

El tema, sin embargo, merece atención, según Rubiera. “No es lo mismo ser una mujer blanca que una negra”, insiste, sobre la base de un condicionamiento histórico, sociocultural, económico y de todo tipo que es diferente para cada una.
Cuando más se asemejan unas y otras es entre las pobres, precisa a SEMlac, y siempre las negras tendrán menos posibilidades, asegura, lo mismo para acceder a trabajos de mejor remuneración que para llegar a espacios de poder político, expone como ejemplos.

Más que de exclusión, Rubiera habla de silencios. “La ley y las políticas públicas nos dan el derecho a estar y participar en igualdad, pero el silencio que hay en torno al tema es el que impide visibilizarlo. El silencio es peor: no te excluyo, pero no te reconozco”, asegura la historiadora y escritora.

Para la cuentista Johana Depestre, en cambio, la escasa visibilidad de las escritoras afrodescendientes puede partir de cierta falta de identidad con sus orígenes, lo que se muestra en la representación que hacen de esos temas en sus tramas y personajes.

Hay narradoras negras que no muestran ser negras”, asegura Depestre, quien le llama a ese comportamiento "invisibilidad pasiva", porque “una misma se discrimina”.

Otro es el punto de vista de la poeta y narradora Carmen González, para quien son múltiples y diversas las razones. “Concluir que hemos sido invisibilizadas solo a causa del color de la piel o las posiciones de fuerza de las elites culturales que han dominado las artes y las letras en Cuba sería pecar de facilismo”, sostiene.

No obstante, reconoce que, cuando esas autoras construyen sujetos narrativos a partir del canon establecido, no se complican con la expresión de una autonomía construida por los rigores del margen o simulan el amaneramiento de su biografía, entonces clasifican para editoriales y antologías.

El canon no nos acepta porque el problema no son las negras, su arte o su literatura; el problema es el racismo como base y sus estructuras excluyentes”, señala González.

En la polémica resurgen también criterios contrapuestos en cuanto al reconocimiento de las raíces africanas, sobre todo a la hora de asumirse como afrocubanas o como cubanas, si se entiende que este último término incluye todas las raíces étnicas, culturales y procedencias que conforman la rica mezcla de la nacionalidad.

La profesora universitaria Berta Carricarte es de las que afirma no sentirse ni afrocubana ni hispanocubana, por separado, cuando ambos ancestros son parte de su existencia. “No niego ninguno y para mí ambos tienen el mismo valor”, asegura.

González, en cambio, ha decidido identificarse como afrodescendiente para poderse agrupar a personas que salen a defender sus derechos, como hace la comunidad gay.

Yo me siento afrocubana”, alega Martiatu, quien reconoció haberse distanciado de ese término y verse por mucho tiempo como cubana “porque pensé que mis dos raíces (española y africana) estaban ligadas, y ahora me doy cuenta de que en el ajiaco (mezcla) hay todavía partes duras que no se han disuelto”, explica.

La profesora universitaria Ileana González, quien impartió por muchos años la materia de Literatura del Caribe anglófobo y reconoce la subestimación que esa cultura ha padecido, cree importante el término afrocubano para remarcar, darle visibilidad y jerarquía a esa herencia africana que ha sido tan discriminada.

La esencia está en conocer la diversidad y respetarla, que las personas sean como se quieran nombrar, reflexionó la psicóloga social Mareelén Díaz Tenorio, de OAR. “Conocer nuestra diversidad es una manera de acercarnos más a la equidad y comprender que no podemos seguir discriminando”, dijo. “Para construir igualdad hay que conocer la diferencia y reconocer inequidades”.

Una de las vías empleadas por las escritoras negras para alejarse de la victimización, seguir creando y darse a conocer ha sido la de unirse en una plataforma de mujeres afrodescendientes que hacen poesía, narrativa, ensayo, testimonio, letras de rap, grabado o fotografía, expuso González.

Igualmente se expresan en contra de la visión estereotipada, folclorista y exótica con que se suele representar a mujeres y hombres de la población negra y mestiza, cuando se trata de “un mundo con una riqueza que no se puede encasillar”, opina Martiatu.

Para la también investigadora del teatro en Cuba, es particularmente interesante el segmento de las autoras afrodescendientes más jóvenes, que poseen otro punto de vista sobre el tema de la racialidad, parten de experiencias muy personales, de procesos vividos dentro de la revolución y tratan sobre su infancia, su relación con el movimiento hip hop y el performance, entre otros tópicos.

“Me inclino por trabajar para las nuevas generaciones. Nuestra escritura está encaminada a desmontar estereotipos negativos, sexistas y racistas. Es una responsabilidad de las mujeres que escribimos sobre nosotras mismas dejarles ese referente”, reiteró a SEMlac la escritora Daysi Rubiera.

Fuente: http://yenyere.org/sitio/2012/06/cuba-escritoras-negras-las-menos-visibles/


14 de junio de 2012

Etiopía: las mujeres más bellas del mundo (según medio chino)


Tema eterno es la belleza de una mujer, bella apariencia, temperamento excepcional, no requiere de ningún lenguaje para convertirse en un paisaje encantador en el mundo, a su disposición para buscar uno más agradable.


Etiopía, se puede decir que es la bella de los países de África, ha aparecido en muchos concursos de belleza; la figura de la mujer etíope, aunque en premios no se lleve mucho, es ciertamente memorable. ¿Quién hubiera pensado que en este país, una vez hambriento, entre los países a lo largo de África, realmente estuviera lleno de tantas mujeres curvilíneas?

Paseando por las calles de Etiopía, a través de los ojos de la belleza sin duda te hacen sospechar que usted no está viviendo en África. La chica etíope es alta, da la impresión de que los africanos negros, tienen una estética que se expresa en el puente de la nariz, los ojos grandes y expresivos y, por supuesto, una dentadura blanca intrínsecamente ordenada, como la parte del rostro humano que lo hace brillar.


NEN es un medio de la Provincia de Liaoning en el noreste de China dedicado a noticias positivas.

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Ethiopia: the most beautiful women in the world (according to Chinese media)

Eternal theme is the beauty of a woman, beautiful appearance, outstanding temperament, does not require any language to become an enchanting landscape in the world available to find one nicer.
 
Eternal theme is the beauty of a woman, beautiful appearance, outstanding temperament, does not require any language to become an enchanting landscape in the world available to find one nicer.


Ethiopia, it can be said is the beauty of the African countries; the figure of the Ethiopian woman has appeared in many beauty contests, although not carried much awards is certainly memorable. Who would have thought that this country, once hungry between countries throughout Africa, were really full of many curvy women?

Walking through the streets of Ethiopia, through the eyes of beauty certainly make you suspect that you are not living in Africa. Ethiopian girl is high, it seems that black Africans have an aesthetic that is expressed on the bridge of the nose, the eyes large and expressive and, of course, white teeth intrinsically ordered, as part of the human face that makes it shine.


NEN is a site from the Province of Liaoning in northeastern China dedicated to positive news.

 

12 de junio de 2012

Nosotros los de la Saya / We of the Saya




Nosotros los de la Saya / We of the Saya
(documental)


Una breve ilustración para animar la lucha de base del pueblo afroboliviano, en la lucha por su visibilización y el ejercicio práctico de sus derechos como grupo étnico legítimo.

Para comentar / apoyar la realización del documental, ver:


11 de junio de 2012

Afroargentinos: “Esperamos que el Estado pida perdón”


La dirigente del Frente Afro, organización que nuclea a afrodescendientes argentinos e inmigrantes, repasa las deudas con las víctimas de la esclavitud negra en la Argentina y advierte sobre el “racismo estructural” de la sociedad. “Todavía hace falta la reparación”, subraya. También reconoce el discurso de Cristina Fernández del 25 de Mayo. “Es la primera vez que un presidente reivindica la presencia negra en el país sin tapujos”, puntualiza.

El ocultamiento histórico de la existencia de sectores sociales presentes en la vida de Argentina empezó a ponerse en discusión en los últimos años. En el caso de los afrodescendientes, la invisibilización –concepto clave–, la discriminación y la exclusión social continúan siendo problemáticas cruciales que tienen que enfrentar, más allá de los avances políticos y simbólicos que viene propiciando el kirchnerismo. Tiempo Argentino entrevistó a Miriam Victoria Gomes, representante del Frente Afro –organización de alcance nacional que nuclea a siete agrupaciones de afrodescendientes argentinos e inmigrantes– en la Mesa Nacional por la Igualdad y Contra la Discriminación, un espacio de articulación política cuya principal referente es la legisladora de la Ciudad de Buenos Aires María Rachid (FPV). Gomes dejó en claro la expectativa de gran parte de los afrodescendientes argentinos: la necesidad de que el Estado Nacional concrete un pedido de perdón por el genocidio histórico cometido y lleve adelante una reparación a los descendientes de las víctimas de la esclavitud negra en Argentina. La representante además es docente, profesora de Literatura y preside la Asociación Mutual Unión Caboverdeana de Dock Sud.
– La presidenta en su discurso del 25 de Mayo pasado abordó varios puntos relacionados con la presencia negra en la historia de Argentina. ¿Cómo lo evalúa?

– Fue muy interesante, porque por primera vez en la historia argentina, una presidenta reivindica la presencia negra en el país sin tapujos. Me pareció importantísimo que ella lo hiciera, porque no es lo mismo que lo diga la presidenta que cualquier otra persona. Pero sí advertí, como en muchos otros casos, que se habla en pasado. Entonces a veces se dice: “Nuestros negros, los primeros desaparecidos.” Y eso es lo que habría que corregir. No desaparecimos. Hay que reconocer, sí, el sistema esclavista, el genocidio, la persecución, el maltrato, el racismo que todavía existe. Pero también hay que decir que todavía estamos, y seguimos aportando a la cultura del país. Por otro lado, su visita a Angola me pareció muy positiva. Sin ninguna duda, hay una apertura hacia el continente africano. Hay otra mentalidad de este gobierno hacia la cuestión negra por un lado, y hacia el continente africano por el otro. 

– ¿Cómo es la situación actual de los afrodescendientes en la Argentina?

– Lamentablemente muchas de nuestras mujeres negras –hablo en general de las mujeres afroargentinas descendientes de aquellos africanos esclavizados que llegaron a partir del siglo XVI– siguen desempeñando las mismas tareas que en la época de la colonia: limpiar la casa de otros, cuidar hijos de otros, cuidar enfermos, lavar ropa, cosas que tienen que ver con ocupaciones subalternas. No quiere decir que no haya profesionales en la comunidad, porque sí las hay. Pero en líneas generales nuestras mujeres ocupan estos tipos de trabajo y además son cabezas de familia. Son madres con hijos sin padres, porque el hombre negro nunca pudo ejercer la paternidad. No pudo ser varón proveedor, durante la época de la esclavitud los hijos no eran suyos. La madre los podía tener mientras los amamantaba. Hoy no hay padres en los hogares negros. Estoy hablando en términos generales, los caboverdeanos tenemos otra estructura familiar, pero no quiero sustraerme a la realidad general. Estas son las consecuencias de la esclavitud en la estructura social y familiar. 

– Y el hombre, ¿en qué condición se encuentra?

– El hombre ocupa puestos precarios, chofer, portero. Había un decreto del ex presidente Alvear, de principios del siglo XX, que establecía que todos los porteros del Congreso tenían que ser negros argentinos. Muchos afroargentinos trabajaron para el Estado, en puestos menores, en oficinas estatales o de la policía, por ejemplo. También hay que tener en cuenta qué decimos cuando hablamos de negros argentinos. Porque hay un estereotipo respecto de ese tema. Un negro es de muchas maneras, la escala tonal es muy variada en la Argentina. No siempre se los identifica como afrodescendientes, pero la persona lo es. Se arrastra una serie de desventajas sociales y materiales que vienen desde el siglo XIX y antes, y que son muy difíciles de superar si no se nos reconoce como un colectivo particular con problemáticas particulares. 

– ¿Qué políticas considera necesarias para comenzar a revertir esto?

– No hay políticas públicas específicas para esta comunidad como sí las hay para otros sectores. No hubo una compensación, como hubo y hay por ejemplo, para la comunidad judía, quienes después de haber sufrido el Holocausto, y demostrando que tuvieron familiares muertos en esa tragedia, reciben una compensación. A nosotros ni siquiera se nos reconoce el haber sido víctimas del tráfico esclavista. Entonces, en ese sentido todavía hace falta la reparación. La reparación moral y el pedido de perdón. Estamos esperando el pedido de perdón del Estado en primer lugar por acción o por omisión, y las reparaciones económicas. Y luego de las estructuras sociales y de un racismo estructural que forma parte de nuestra sociedad. 

– ¿Cómo caracteriza a ese racismo estructural?
– Es un racismo no siempre consciente, que beneficia a las personas de piel más clara sobre las de piel más oscura. Lo podés ver en la escala social: a medida que asciende se va aclarando, y en la base somos todos oscuros, indígenas, negros, mestizos o como los llames.  Soy docente, y muchos de mis colegas tienen comentarios despectivos respecto de los alumnos. “Y bueno, qué querés con estos cabecitas negras”, ese tipo de expresiones, cuando nuestra función es enseñar. Tal vez estamos fallando, entonces. Es muy cómodo decir “al morochito no le da”. Y uno no está cumpliendo con su función, su obligación.   Otras personas me han dicho: “negra, volvete a tu país.” Contesté: “Salvo que Dock Sud sea una república independiente, no tengo otro lugar donde ir.” Porque este es mi país, y tengo derecho a quejarme y a luchar por este sector de la sociedad que somos los afrodescendientes.

Fuente: http://tiempo.infonews.com/2012/06/11/editorial-78132-esperamos-que-el-estado

30 de mayo de 2012

Inventar lo popular sin lo africano - Marroquín y la independencia salvadoreña



Rafael Lara-Martínez
Tecnológico de Nuevo México
soter@nmt.edu
 

Desde Comala siempre
El olvido y el error histórico son un factor crucial al crear la nación salvadoreña. ER-RLM

Al terminar su Apreciación de la independencia salvadoreña (UES, 1974), Alejandro Dagoberto Marroquín concluye lo siguiente. “En la medida en que crece y se desarrolla la cultura mestiza, más se aproxima la era de su triunfo con el cual El Salvador llegará a ser una auténtica república […] de hombres libres [sin] limitaciones mezquinas del interés económico o desigualdades provocadas por la distinta pigmentación de la piel”. El ideal de nación lo identifica una concepción romántica de fines del siglo XVIII, para la cual en cada nación (de natio, nacer étnico común) existiría una sola cultura y una sola raza.
 
A diferencia del marxismo ortodoxo, Marroquín no cree en una revolución social ni en una simple nivelación en la economía. La emancipación sería un acto de unidad racial indo-hispano, antes que de orden estructural como lo pretende la teoría clásica. Al bienestar social, el historiador agrega la exigencia de diseminar una sola “cultura mestiza” y la de eliminar toda “desigualdad”, toda diferencia de “pigmentación de piel”.

A la homogeneidad cultural, su utopía liberadora añadiría el parecido en el color como necesidad nacionalista de “la independencia salvadoreña” (1821). Dos grandes omisiones verifican esta hipótesis en la “apreciación” de Marroquín: la exclusión de sus propios datos sobre el descalabro demográfico indígena debido a las guerras post-independentistas y el silencio sobre la existencia de una población afro-salvadoreña. El ideal de una cultura mestiza única para un país liberado oculta la diversidad étnica de lo salvadoreño.
Por estas exclusiones deliberadas, su reflexión se inscribe dentro de una bio-política la cual sujetaría a todo ciudadano salvadoreño a un norma racial y cultural indo-hispana para ser considerado como tal. Sólo ese cuerpo vivo e uniforme, indo-hispano, participaría en la construcción de la nacionalidad como utopía económica por venir. Si lo indígena sólo se admite al diluirse en lo mestizo, lo africano se equipara a lo extraño. 

I. Independencia y “consunción” del indígena

Para la tragedia demográfica indígena, Marroquín detalla lo que significan las guerras fratricidas que se extienden por varias décadas del siglo XIX. Su minuciosa monografía de Panchimalco (UES, 1959, p. 97-98) ofrece una información valiosa sobre los cambios poblacionales en ese municipio para los años 1807 y luego para 1860-1890. Estos únicos datos para el siglo antepasado obligan al antropólogo a contradecir tesis en boga relativas a «la famosa “consunción”» de “la población indígena […] causada por la política de los españoles a raíz de la conquista”. Por lo contrario, las cifras de finales de la época colonial demuestran que “no hubo ningún déficit” poblacional hacia el final de ese período.
En cambio, el declive estadístico sólo lo documenta para la etapa que abarca de 1807 a 1860. Esta reducción demográfica la explica “el reclutamiento forzoso de la mayoría de los jóvenes [indígenas] en edad militar [cuyo] destino era servir de carne de cañón […] en las guerras fratricidas [lo cual] nos lo confirma la tradición [oral de] los ancianos del pueblo”.
En contraste con otras regiones de Latinoamérica, en El Salvador, la violenta vida independiente —“las guerras intestinas que abundaron tanto durante el siglo XIX”— ocasiona una disminución poblacional indígena más adversa que la provocada por la colonia. No obstante, la imaginación emancipadora indo-hispana prohíbe que Marroquín denuncie la vida republicana como una libertad abstracta que utiliza al pueblo indígena como “carne de cañón” causando su “consunción” demográfica. Lo que la antropología descubre, la historia lo esconde.


II. Lo africano bajo tachadura

Para la presencia de una población afro-salvadoreña, el documento clave se intitula Procesos de infidencia contra los próceres salvadoreños de la independencia de Centro América el cual recopila Miguel Ángel García (1940). Marroquín lo cita en varias ocasiones como prueba que estudia los diversos intentos por declarar la independencia (1811 y 1814) con documentos primarios. En una cita clave, su apreciación utiliza los procesos de infidencia para contrastar los objetivos populares con los propósitos políticos de los criollos en 1814. En específico, la página veintidós (22) de los “procesos de infidencia” oponen al presunto cabecilla popular, Pedro Pablo Castillo ((¿1780-1817?), quien llama a la revuelta, con el prócer Manuel José Arce (1787-1847), quien llama a su disolución. 

Sea cual fuere el desafío entre Arce y Castillo, lo esencial de esa página clave es que ahí mismo se asienta la participación de una población afro-salvadoreña durante la revuelta fallida de 1814. Si Marroquín retiene que Arce confiesa “aquietar, contener y disponer a la tranquilidad”, acalla que “si quinientos negros hubiera de la calidad tuya ¿ha Negro!”. Por ese silencio, su trabajo sobre la independencia concluye que la población “negra” no deja “mayores rastros en la conformación somática” del salvadoreño ni en el orden social. 

Para construir una imagen homogénea del pueblo salvadoreño, Marroquín omite la existencia de la diversidad étnica nacional. Si las fuentes califican a 1814 de “molote de pardos”, el presunto fundador de una antropología científica e historiador de corte marxista, excluye todo legado africano de la nación salvadoreña y de lo popular. Las referencias a lo afro-salvadoreño se prosiguen en las páginas siguientes de los “procesos de infidencia”, de suerte que la historia nacional debería reconocer la presencia de próceres de origen africano. 

El “molote” lo lideran “muchos mulatos del Barrio de abajo y a quienes cabeseaban o capitaneaban el Negro Franco Reyna, Juan de Dios Jaco y Tiburcio Moran”, según continúa los “procesos de infidencia”. Su influencia es tal que un historiador moderado como Miguel Ángel Durán afirma la presencia de la afro-salvadoreño en 1811 y 1814, a la vez que le concede un giro de género a la revuelta. Si en 1811,”las mujeres eran las más exaltadas [y] José Irene Aragón citó a su casa a todos los mulatos”, en 1814, “Pedro Pablo Castillo estaba solo con sus mulatos” (Durán, Ausencia y presencia de Delgado, 1961, p. 54 y 94). 

III. Final

De este breve repaso de una de las primeras investigaciones críticas sobre la independencia salvadoreña retenemos su anhelo por imaginar un pueblo uniforme, indo-hispano en su cultura y raza, como utopía emancipadora. Para lograr ese objetivo nacionalista de unidad bio-cultural, Marroquín evade mencionar su propio hallazgo sobre el declive demográfico indígena de Panchimalco luego de la independencia. Asimismo, reniega de la existencia de una población de origen africano en El Salvador, seleccionando de las fuentes primarias sólo los datos que convienen a su tesis popular anti-criollista, pero también anti-africana. Por esta doble exclusión —ante todo la que no deja rastro— Marroquín convierte a una población multiforme en un pueblo salvadoreño independiente e homogéneo.

Ante el silencio sobre la diversidad étnica de lo salvadoreño, hay que recurrir a otras fuentes menos científicas, sin un rigor antropológico, para subsanar las omisiones que Marroquín le impone a su disciplina. La literatura y la plástica serían indicadores más fieles de una presencia africana que la actualidad a penas comienza a documentar (http://is.gd/Y7gzep y Paul Lokken, “Transforming Mulatto Identity”, 2004). 

A continuación se citan varias entradas bibliográficas —en su mayoría literarias— que revelan la presencia africana en El Salvador. Lo afro-salvadoreño muestra su vigencia desde la colonia, la independencia, hasta la actualidad.

IV. Nota bibliográfica conclusiva: sobre la presencia de población africana en El Salvador, hay que leer Travels in the Free States of Central America (1857) de Carl Schezer que menciona a “muchachas [zambas] guapas” pero “degeneradas”, Júpiter (1885/9) de Francisco Gavidia (“el pueblo” alzado bajo la figura alegórica de “negro”), Mentiras y verdades (1923) de Francisco Herrera Velado cuyo personaje “lo respetaban tanto como a los cangrejos de la playa por ser negro”, La princesa está triste (1925) de Raúl Contreras, la cual identifica realeza y esclavitud con una diferencia racial estricta, blanco y negro, O-Yarkandal (1917), reino imaginario de amos blancos, de “blancura” casi “transparente”, y esclavos negros (“Krosiska [de suave matiz rosado] marcaba a sus esclavos [negros, color ébano oscuro] con hierros candentes [...] llamó a su esclava Bethez que era negra”), “El negro” en Cuentos de barro (1933) y “El cuento de Punce Negroide que se quería cheliar [blanquear]” en Cuentos de cipotes (1945) de Salarrué. Por ironía, hay que hacer invisible de nuevo lo que la historia oculta desde la colonia. También hay que leer Cuentos de sima y cima (1952) de Cristóbal Humberto Ibarra que identifica “lo negrito y lo deforme”, Poesía negra, ensayo y antología(1953) de Juan Felipe Toruño, así como Pacunes (1972) de Ramón González Montalvo, entre otros. «“En la Provincia de San Salvador de Guatimala, el año [1]625 estuvieron convocados para alçarse 2.000 negros la Semana Santa, i se supo tan a tiempo que justiciando algunos se atajó al daño. Primero octubre” (R. Barón Castro, La población de El Salvador, UCA-Ed., 1978: 163, Colección de documentos inéditos, Madrid, T. XVII, 1921: 215). Esta lista somera convida a elaborar una antología sobre la presencia africana en la literatura salvadoreña que la actualidad clamando por “la voz de los sin voz” se jacta de ignorar. 

Asimismo, al forjar el nombre literario del país, “el Pulgarcito de América”, Julio Enrique Ávila acompaña su publicación de un grabado que representa a una mujer de color con netos rasgos faciales africanos (Cypactly. Revista de Variedades, Año IX, No. 140, Agosto 25 de 1939: 1, Grabado e ilustración del Br. Ricardo Contreras. Por paradoja, este corto escrito se lee durante la celebración de “la ilustre fecha de la Independencia Nacional, en la cual al general Maximiliano Hernández Martínez se le concede el título de “Benefactor de la Patria” (La República, Año V, No. 1379, 15/septiembre/1937)). El ideal de la mujer-nación lo ofrece una descendiente afro-salvadoreña en honor a un “dictador”, mientras la antropología marxista le niega el reconocimiento a toda raza de color. La popularidad actual del mote literario del país, el Pulgarcito de América, excluye toda mención de su autor original, así como tacha la imagen pictórica africana que lo acompaña. Lo selectivo de la memoria histórica salvadoreña declara que la materia de su recuerdo es el olvido. 

En síntesis, en unión de los opuestos, lo que niegan la historia marxista y la antropología científica, lo afirma la ficción reaccionaria. He aquí una de las paradojas más flagrantes de la historiografía salvadoreña del siglo XX a la actualidad. La ficción y el arte evocan el olvido de la historia: lo afro-salvadoreño.

Fuente: http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/lara_martinez_rafael/inventar_lo_popular.htm