Mostrando entradas con la etiqueta MUSICA AFRO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MUSICA AFRO. Mostrar todas las entradas

19 de mayo de 2017

¿Qué le debe la música colombiana a Petrona Martínez?

¿Qué le debe la música colombiana a Petrona Martínez?


Más de dos décadas han pasado desde que Petrona, legítima representante del mestizaje musical afroamericano de la región de Bolívar en el caribe colombiano, hiciera sus primeras grabaciones. Su música es parte de la memoria cultural de nuestro país y mucho le debemos a su tradición.


Foto (Colprensa - Sofía Toscano)
Foto (Colprensa - Sofía Toscano)
Radiónica 
Por: Radiónica - Viernes, 19 Mayo, 2017 - 08:48
La primera vez que Rafael Ramos Caraballo, músico, productor y mánager, escuchó a Petrona Martínez fue a través de un casete que le proporcionó una amiga, la misma que lo llevó a un concierto de la reina del bullerengue en el Planetario de Bogotá. Así comenzó una relación que con 1 disco bajo el brazo llevó el bullerengue a otros horizontes: 
"He tenido la fortuna de trabajar con la señora Petrona en un momento muy importante de su trayectoria, durante todo el desarrollo de su carrera en los circuitos de World Music. La primera vez que vi su show en vivo estuve frente a una presentación de expresiones culturales de los pueblos afros del Caribe que no se veía y no salía en ese momento de esos territorios. Me pareció muy original, tenía esa fuerza de la tradición y ella tenía esa interpretación de las viejas cantadoras; eso me llamó mucho la atención de Petrona, era como una puesta en escena de la expresión cultural de los pueblos afros del Caribe"
Fue durante un viaje haciendo trabajo de campo que Rafael Ramos entablaría relación con Petrona; estaba hacia finales de los años 90 en el departamento de Bolívar grabando a Las Alegres Ambulancias y al Sexteto Tabalá en Palenque y pasó por Palenquito: "la saludé y desde 1999 empezamos una amistad que nos llevó a varios años de trabajo en los que grabamos dos discos e hicimos muchas giras."
Cuando Rafael conoció a Petrona ella ya hacía conciertos en Bogotá y era una cantadora reconocida en su región, pero fue luego que el trabajo fuera de Bolívar comenzó a tener visibilidad en los medios, aspecto que se vio fortalecido con la primera nominación de Petrona a los Grammy con el álbum Bonito que canta(2002), un disco donde la voz de Petrona se impone sobre una fuerte percusión protagonizada por los tambores 'alegre' y 'llamador' con presencia de la tambora, las maracas, la guacharaca, las totumas y el inconfundible sonido de la gaita en Sendero indio, el único tema instrumental del disco, un mestizaje entre lo afro y lo aborigen. Entre las colaboraciones de este disco destaca la participación de Totó La Momposina con su voz en Tierra Santa.
"Recuerdo que me costó mucho el tema de su incursión en el exterior, fueron casi dos años de trabajo. Allí encontré el apoyo de Totó, que nos abrió su casa en Bristol, donde ensayaban sus músicos para que Petrona y el grupo pudiera quedarse en Inglaterra mientras grabábamos Bonito Que Canta."
Rafael Ramos ya había trabajado con Totó La Momposina como músico y como tour mánager, pero en el caso de Petrona asumió como productor, hizo los arreglos del disco y fue su mánager durante 8 años, la nominación a un Grammy en el 2002 fue la primera para un trabajo producido por él, pero nunca fue ese el objetivo: 
"El trabajo con Petrona iba más allá de tener un reconocimiento internacional, tampoco ha sido la ambición de la señora Petrona tener nominaciones ni ser una artista reconocida internacionalmente, ella simplemente hace la música que aprendió de su abuela y su bisabuela. Pero con esa música el logro más importante que yo tuve con ella fue que empezara a mejorar sus condiciones de vida... Me llenó de alegría escuchar a la señora Petrona decirme regresando de una gira que ya tenía agua en su casa y que había arreglado su rancho, son esas el tipo de cosas que a mí me llenaron mucho, ver cómo a partir del trabajo que habíamos realizado en equipo, Petrona y sus músicos mejoraban esa situación de vida. Ella a partir de cantar bullerengue en EspañaEstados UnidosCanadá, y en África, empezó a mejorar el nivel de vida de su familia."
Petrona se abrió caminos internacionales por su participación en Radio Francia,pero estratégicamente, según cuenta Rafael Ramos, el inicio de toda su carrera sobre los escenarios fuera de Colombia se logró después de un showcase en Mercat de Música Viva de Vic, un mercado cultural hecho en Cataluña: "desde esa noche se despertó el interés de muchos mercados sobre todo en Canadá. Desde esa gira enCanadá empezó a circular más Petrona en Europa."
Con ritmos como la chalupa, el bullerengue sentao, la puya y el fandango, Petrona Martínez, fiel heredera de la tradición de los bailes cantaos afrocolombianos, logra una conexión casi que ritual con la música de raíz africana. Más de dos décadas han pasado desde sus primeras grabaciones y ella siempre se ha mantenido fiel a sus voces y tambores, a la interpretación de la música de manera tradicional, y es ése uno de los aspectos que le permitieron obtener circulación internacional: "Hay unos mercados internacionales en donde esa música es contratada, es valorada, se programa en teatros, en grandes festivales. De pronto aquí no valoramos casi el tema de la tradición y pensamos que son músicas demasiado rurales, que no tienen elementos de músicas contemporáneas, pero eso en los circuitos en el exterior, en Europa y otros continentes, es muy valorado. Yo creo que el éxito de Petrona en en exterior fue muy fácil porque su propuesta es muy tradicional, mientras siga así va a tener mucho reconocimiento en el mundo."
Petrona se inspira en algún suceso de la vida para poder escribir y la tradición que heredó comenzó con su bisabuela Carme Silva pasando luego a su abuela Orfelina Martínez y una de las tías, Tomasita Martínez, todas ellas hicieron de Petrona una alumna que después de recibir una formación como cantadora y compositora, e inspirada en el ritmo y la energía de la música afrocolombiana de la región Caribe, se convirtió paso a paso y con muchas dificultades, en la reina del bullerengue, la misma que a los 78 años sufrió una isquemia cerebral que provocó la parálisis de parte de su cuerpo y dificultades para hablar, complicación que la tiene hoy por hoy en la Clínica Bocagrande de Cartagena
Por esta razón y buscando honrarla por el legado que ha construido para nuestra historia musical y cultural, preguntamos: ¿Qué le debe la música colombiana a Petrona Martínez?
"Exponer el canto del bullerengue en todas sus expresiones de la manera tradicional, pero además llevar a los escenarios un grupo de expresiones afro que la gente desconocía. La gente nos veía, se extrañaba y preguntaba si en Colombia habían negros. Colombia le debe ese reconocimiento a Petrona por llevar esas expresiones del bullerengue, una voz con todo ese sonido de la tradición. Siempre he dicho que Petrona no tiene una bonita voz, pero canta bonito porque canta con sentimiento, canta lo que aprendió. Cuando estaba haciendo el disco Bonito Que Canta, cantó un bullerengue de 15 minutos y yo le decía que tenía que ser más corto y ella decía que no, que así había aprendido de su abuela y que así lo tenía que cantar; esa es Petrona, una señora que defiende la música tradicional como la aprendió y así le exige a sus músicos que se toque, difícilmente negocia que se altere la música tradicional.Rafael Ramos Caraballo
TOMADO DE:https://www.radionica.rocks/noticias/que-le-debe-la-musica-colombiana-a-petrona-martinez

3 de mayo de 2017

Herencia de Timbiquí y su gran aporte a la Etnoeducación


William Angulo y Begner Vásquez, vocalistas de la agrupación Herencia de Timbiquí, junto a Leopoldo Prado, director de la Fundación Mansa Musa, lanzaron Herencia App. Se trata de una aplicación para visibilizar a la población afrocolombiana que ha hecho aportes a la historia no solo de Colombia, sino de toda Latinoamérica.

Foto: 
Santiago Saldarriaga / EL TIEMPO
La etnoeducación en Colombia está en deuda, principalmente con los afro y con los indígenas. Suelen estudiarse materiales de otras culturas distintas a estas y se ha dejado de lado todo el aporte que ha hecho el negro y el indígena”, afirmó Begner Vásquez a EL TIEMPO.


Esa es una de las razones por las cuales surge esta aplicación móvil con la que se podrá dar contexto geográfico e histórico a los negros y aprender jugando. Además, ofrece la oportunidad para trabajar en una plataforma que puede ser instalada en los colegios, para que de esta manera también sea material de apoyo de los profesores durante sus clases.

Otra de las motivaciones de Herencia App es empoderar a los estudiantes afrocolombianos y que de esta manera se disminuya el abuso escolar en los colegios hacia la población negra, debido a la marginalidad histórica que permanece, a pesar de los programas que desde el Ministerio de Educación se han puesto en marcha. 

“Es importante que la historia de los negros en Colombia se sepa, para que el negro se empodere, saque pecho y diga: ‘Mi gente también hizo historia, hizo buena historia’. Entonces, esa es realmente la apuesta”, explicó William Angulo, otro de los integrantes de Herencia de Timbiquí.

A pesar de que la aplicación pretende hablar de la población afrocolombiana en la historia, hay un tema que se decidió no tocar: la esclavitud. Esto como una forma de evidenciar que ya quedó atrás, que fue abolida y que, como afirma Angulo, “ya es justo que paremos con esa vuelta ahí”.

“No hablamos de cuando nos golpearon, nos escupieron, nos trataron mal, nos esclavizaron… Nosotros sabemos que eso pasó, pero queremos reconocer otras cosas. Por ejemplo, la gente no sabe que el negro se inventó los rodachines, el semáforo, ese tipo de cosas”, explicó a EL TIEMPO Leopoldo Prado, director ejecutivo de Herencia App.

Contacto directo con Herencia de Timbiquí
Además de juegos, trivias e historias de los negros, la aplicación también contará con ‘streaming’ donde se puede ver por dónde va viajando Herencia de Timbiquí.

Por medio de esas transmisiones en vivo, los usuarios podrán ver talleres de etnoeducación por parte de la agrupación en otros países, momentos previos a sus conciertos y partes de sus viajes alrededor de Colombia y el mundo de forma gratuita.

Sin embargo, para ver los conciertos completos y en vivo se tendrá que pagar un monto que no superará los $ 10.000. Parte del porcentaje de dinero que se reciba estará destinado a la fundación Mansa Musa para equipos de educación, uniformes de colegio y hasta para levantar construcciones.

Cada cuatro meses se estará actualizando la aplicación, que ya se encuentra disponible en Google Play y en la App Store.

JULIANA MATEUS TÉLLEZ
 ELTIEMPO.COM 
Tomado de:http://m.eltiempo.com/tecnosfera/apps/herencia-de-timbiqui-y-su-aplicacion-para-la-etnoeducacion-83906 

16 de noviembre de 2016

LEONOR GONZÁLEZ MINA, ORGULLO DE LA CULTURA DEL PACÍFICO COLOMBIANO

Y usted por qué me trae esa negra aquí? ¡Aquí no recibimos negros! Esa fue la respuesta que le dio Antonio María Valencia, entonces director del Conservatorio de Cali,  a la rectora de una institución educativa de la ciudad que llevó a  Leonor González Mina para que este la escuchara, ya que su voz  la había cautivado.


El afamado músico caleño causó la primera frustración artística de esta cantante oriunda de Robles, corregimiento de Jamundí, Valle, tal como lo relata el periodista Juan Andrés Romero en uno de los artículos del libro Vida de Palabras, editado por la Universidad del Tolima y la Fundación Palabra, en honor de la que con los años se convertiría  en La Negra Grande de Colombia.

Con esa decisión, carácter y disciplina  que la han caracterizado, Leonor no solo logró ingresar en 1960 al Conservatorio de Cali,  sino que dedicó su vida a su verdadera pasión: el canto. Aunque tuviera que desencantar a su familia que  quería que ella se graduara como odontóloga o enfermera.
El 16 de junio esta risueña artista que ha llevado la música del Pacífico y en general, la música folclórica colombiana a todo el mundo, cumplirá 82 años. Sin embargo, sigue siendo grande, y  “un ejemplo a seguir” para muchos artistas.

Como lo destaca la intérprete de música del Pacífico Zully Murillo. “Más allá de ser una cantante con una gran formación y una  voz impecable, ha sido actriz, política, bailarina, madre ejemplar,  una mujer que nos sirve de guía en el campo del liderazgo, una mujer que tiene una cantidad de años y siempre está actual”.

Sí, la Negra sigue muy vigente. Por estos días está relanzando su último álbum discográfico titulado ‘Lo mejor de mi vida’,  que tiene 13 temas de sonadas canciones como Mi Buenaventura, Yo me Llamo Cumbia,  La Mina y Campesino de Ciudad.

“Realizamos el lanzamiento del disco que quedó muy bonito, con una producción en la que hay de todo, con un recorrido por la música colombiana, incluso cantando boleros, porque antes de cantar música colombiana yo interpretaba boleros, como ‘Ojalá’, de Jaime R. Echavarría”, le dijo a Colprensa.

Ese trabajo discográfico, de acuerdo con Murillo, es impecable, de una gran  pureza de sonido  y su voz madura cada vez está mejor. Es impresionante.

Para Zully Murillo, La Negra Grande de Colombia con cualquier estilo musical que interprete sale a flote, pues todo lo que ella canta le sale muy bien, así sean cumbias, boleros, currulaos, lo que sea, porque ella le pone sentimiento a todas las frases que interpreta.

Primera mujer afrodescendiente en aparecer en la portada de un disco; en debutar en la televisión nacional, fue también, como lo asegura el músico Eduardo Cabas,  la primera mujer en interpretar la primera canción verdaderamente protesta que tuvo Colombia: ‘La Mina’: (“aunque mi amo me mate, a la mina no voy...”), que fue éxito internacional.

Cabas, quien fue un tiempo su director musical, recuerda la ocasión en que ya estaban en el estudio dispuestos a grabar cuando llamaron a La Negra para que se fuera a Rusia, a una gira. “Me dijo entonces: pónganme una guitarra y yo canto con ella. Grabó las doce canciones de un solo tirón  y después metimos una orquesta sinfónica encima de su voz. Eso demuestra su profesionalismo y su capacidad de superar  los escollos. Eso es dificilísimo, porque todos los tiempos al cantar tienen que ser perfectos”.

Abuela alcahueta
En esa carita de ternura hay un león escondido. Con esta frase y riendo con fuerza, Juan Camilo Cabezas González, el hijo que le sobrevive a La Negra Grande de Colombia bromea sobre lo “durita” que fue su mamá al criarlos. Para luego reconocer, que  la exigencia de su madre hacia él y su hermano Candelario valió la pena.

“Mamá, aunque cariñosa, fue  exigente, eso ayudó. Ella hizo un gran esfuerzo como madre cabeza de hogar, pues  le tocó solita”, manifiesta al otro lado de la línea, desde Bogotá, Juan Camilo, quien agrega que su madre se preocupó mucho porque estudiaran en muy buenos colegios y cada vez ampliaran más sus conocimientos. Gracias a ello, por ejemplo, Candelario, el músico, aprendió inglés, alemán, francés, italiano y japonés y él, administrador de empresas,  inglés y francés.
De madre exigente pasó a ser una abuela alcahueta y consentidora de sus nietas, Juana, de 15 años, y Adana, de año y cuatro meses, hijas de Juan.

Cuando Juana se pasa los días con  ella no la deja tender ni la cama. Y a la más  pequeñita le canta y le habla por teléfono y la arrulla con canciones tradicionales del Pacífico.

“Mamá como se dio cuenta que Juana tiene muy bonita voz”, interviene Juan Camilo, “ la está apoyando en eso y como ella dice que quiere estudiar música o ser ingeniera de sonidos, le compró un piano y está en clases de piano. Pero no quiere  forzarla para que no  se sienta obligada y no termine odiando la música”.

Leonor González Mina, quien estuvo casada por 19 años con el compositor y periodista Esteban Cabezas (q.e.p.d.) es amante de las frutas, los jugos, del té, de los mariscos y del pescado. También le gusta cocinar y lo hace bien. Se ofende si su hijo dice: “vamos a comer a algún lado”. Enseguida contesta: “no, señor, yo cocino”. “La lasaña de mi mamá es única. Prepara muy rico, además, la comida del Pacífico, hace un pollo al limón delicioso y los sancochos, ni se diga”.

Esta vallecaucana que se codeó con personajes como Mercedes Sossa, Gabriel García Márquez, Fanny Mikey, Omar Rayo y los hermanos Delia y Manuel Zapata Olivella (con los que viajó como bailarina en el grupo Folclor Colombiano) es, como lo asegura su mánager María del Socorro Vallejo, una gran lectora que devora diariamente los periódicos, ya que le gusta estar enterada de la actualidad nacional y mundial y de buenos libros, como los de ‘Gabo’, al que ha leído mucho.

Responsable con el cuidado de su voz, hace casi dos horas diarias de ejercicios y calentamiento para el canto.

Antes de salir al escenario siempre pide que la dejen sola en el camerino 30 o 40 minutos que aprovecha para calentar su voz, hacer un repaso del concierto y de lo que va a decir. No exige nada más, asegura María del Socorro, quien fuera una de sus coristas.

Precisamente, anota Juan Camilo Cabezas, María del Socorro jugó un papel importante para que su mamá volviera a los escenarios después de la muerte de   su hermano Candelario, quien falleció a los 34 años, en Milán, Italia, víctima de un aneurisma.

“La muerte de mi hermano fue una tragedia. La afectó muchísimo. Por eso ella estuvo por fuera de su actividad artística, no quería cantar, no quería vivir más, pero María del Socorro la motivó, le inculcó volver al mundo del espectáculo”.

Y para fortuna de todos los colombianos volvió a los escenarios y a grabar -ya son 32 álbumes en su carrera-. Y hoy está llena de vitalidad.


Lo corrobora su hijo: “Mamá es impresionante.  Dura dos horas cantando y bailando en el escenario con tanta energía que yo no entiendo. Ella me dice, ‘hijo, tengo un dolor aquí, me duele acá’, y sube al escenario y  se le olvidan todos sus dolores. Después, vuelve y se queja. Y yo le digo: ¡Pero mamá, si estuviste brincando dos horas en el escenario cómo no te va a doler el cuerpo!, cuenta Juan Camilo, entre carcajadas.

TOMADO DE: http://www.elpais.com.co/elpais/cultura/noticias/leonor-gonzalez-mina-artista-precursora-cultura-pacifico