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23 de abril de 2018

El Festival de cine africano llama a las puertas de la afrodescendencia

Tánger y Tarifa acogen simultaneamente entre el 26 de abril y el 5 de mayo la XV edición del FCAT, con 80 películas y una sección permanente para los cineastas afrodescendientes

Por Lola Hierro


El año pasado lo anunciaron, y la dirección mantuvo encuentros con Santiago Zannou y otros actores. A raíz de ellos, se decidió: El Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) se subiría al carro de la visibilización de la afrodescendencia. Ya en 2018, con el anuncio de su próxima edición, la decimoquinta, la organización ha cumplido y dedica el evento a este colectivo invisibilizado. "Ya está sucediendo en otros países y España, por motivos diversos, se había quedado un poquito a la cola, así que pensamos '¿qué mejor que nuestro festival para crear ese espacio para la afrodescendencia?", explica su directora, Mane Cisneros.


El 26 de abril se da el pistoletazo de salida en Tánger (Marruecos) y el 27 en Tarifa (Cádiz) al que dicen que es el único festival transcontinental de cine del mundo, del que Planeta Futuro es medio oficial este año. Aunque lleva 15 años celebrándose, la idea de llevarlo a dos ciudades de dos países y dos continentes de manera simultánea es mucho más reciente: de 2016. Pero funciona. En 2017 acudieron hasta Tarifa más de 12.000 personas. A Tánger aún llegan menos por los costes y los visados, "pero hemos conseguido que cada año el jurado del festival tenga que coger un barco, pasar una frontera y cambiar de país y continente para ir a ver parte de las películas de la sección oficial", asegura la directora. Para ella, este gesto posee un gran valor simbólico porque rompe fronteras. "Nuestro sueño era unir las dos ciudades, la puerta norte de África y la sur de Europa, a través del cine. Lo que no consigue la política, lo conseguiremos a través de la cultura", sueña Cisneros.

La afrodescendencia española reclama su lugar en la sociedad y el cine es un reflejo de ello. "Por eso creemos que ha llegado el momento de dar un lugar a estos actores y actrices. No se entiende por qué casi siempre son relegados al papel de la prostituta, del inmigrante…", critica. "Y nunca se llama a una actriz o actor negro para una audición en la que se busca cubrir una dirección, o un papel de abogado o de ingeniero cuando, en la vida real, hay ingenieros, abogados y profesionales de alto nivel".

Así, además de las ocho películas seleccionadas que incluye el ciclo, una de las actividades principales del FCAT será un espacio de reflexión enmarcado en el Árbol de las palabras, actividad que ya se organiza por sexta vez. La idea es habilitar un espacio de conocimiento, de intercambio y de comunicación entre actores y actrices, directores y directoras, artistas africanos y españoles afrodescendientes con el resto de la sociedad con el fin de promover el contacto entre ellos y, quién sabe, quizá sembrar la semilla de futuros proyectos. "Nos interesa el debate que se puede generar entre ellos porque los propios afrodescendientes españoles no tienen contacto con los cineastas africanos", revela Cisneros. "Ojalá en el futuro trabajen juntos". En el Árbol de las Palabras participarán algunos de los más célebres hijos de la diáspora, como Zannou, Armando Buika, Silvia Albert, Lucía Mbomío, Marius Makon, Malcolm Sitté, Astrid Jones, Emilio Buale, Will Shepard y Farah Hamed, entre otros. La poesía, la música, el teatro y la danza afroflamenca contemporánea de Yinka Esi Graves también tendrán su momento.



El feminismo, también en la gran pantalla

La selección oficial del FCAT incluye en esta ocasión 80 películas del continente africano que se distribuirán en seis secciones. "Lo que vamos a ver este año en la programación es el desembarco a lo grande de una nueva generación", desvela la directora del evento. "La edad media de los directores es baja, hay mucha gente joven de menos de 40, y también muchos menores de 30". Para Mane Cisneros este fenómeno se veía venir porque los primeros creadores del cine africano posterior a la independencia ya son muy mayores e, incluso, algunos han fallecido.

Entre esa juventud, la mujer no se queda atrás. La sección oficial del festival, Hipermetropía, cuenta con cinco cineastas africanas, la mayoría debutantes en el largometraje. La zambiana Rungano Nyoni es la directora de No somos brujas, la película que abre el festival, la tunecina Kaouther Ben Hania presenta La bella y los perros, la argelina Sofía Djama cuenta en Los afortunados cómo la historia y la política afectan a la intimidad, la burkinesa-sueca Theresa Traoré Dahlberg con su documental Ouaga Girls  y, por último, la directora tangerina Narjiss Nejjar, que pone el foco sobre una parte sensible de la historia de Marruecos en Apátrida.

La presencia de la mujer no solo está en las personas que crean, dirigen e interpretan las historias, también se palpa mucho feminismo en los contenidos de las cintas seleccionadas y varias de ellas muestran cómo en África también se diluye poco a poco el discurso patriarcal hasta ahora dominante.


La primavera africana

La otra temática que en esta edición del FCAT está muy presente es la política. En las películas subsaharianas se vislumbra una inquietud grande por los coletazos de las revoluciones árabes que tuvieron su réplica en el resto de países del continente, algo muy lógico para Cisneros: "Los cineastas también son sensibles a la realidad y al imaginario social, y traducen y transmiten las consecuencias de su entorno. Si hay movimientos activistas que son réplicas de las primaveras árabes, es lógico que acaben en la pantalla", reflexiona Cisneros.

Esta inquietud se materializa en trabajos como Boxing Libreville (Amédée Pacôme Nkoulou), Kinshasa Makambo (Dieudo Hamadi), Vote Off (Fayçal Hammoun) y Sinestesia, El Cairo’13 (Maged El-Mahedy). cuyo estreno se realizará de manera simultánea en España y Marruecos durante el festival. El plato fuerte viene de la mano de Eddy Munyaneza y su Lendemains incertains (Futuros inciertos), que aborda la incertidumbre que provocaron en 2015 las manifestaciones contra el presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza. Su estreno mundial será en esta edición del FCAT.


El resto de secciones son En Breve, que proyectará 16 cortometrajes africanos; Afroscope, que pretende mostrar África a través de documentales y películas de ficción, y En torno a Bouanani: el cine marroquí de vanguardia, que ofrecerá una retrospectiva dedicada al Ahmed Bouanani (1938-2011), uno de los cineastas marroquíes más vanguardistas, pero que paradójicamente ha quedado olvidado en la historia del cine de Marruecos.

En el capítulo de actividades paralelas, además del Árbol de las Palabras también se llevarán a cabo los Aperitivos de Cine, que reúnen a cineastas, a periodistas y al público alrededor de un vino para comentar las películas ya vistas; las lecturas de las obras poéticas de Aimé Césaire y Shirley Campbell en el Espacio Literatura. También las exposiciones Dakar, una mirada y Nawras, la ciudad y su testigo tienen su sitio en el FCAT. La música estará representada por One Pac & Fellows y el maridaje de los sonidos hip-hop de Senegal y el Funk del sevillano José Gómez Romero, y por la cantante algecireña Brisa Fenoy en un evento organizado por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Este 2018 es un año que quedará registrado como uno de los más importantes para el FCAT porque es la primera vez que se incorpora una sección para los cineastas afrodescendientes que se dejará de manera permanente. En esta edición el festival se centra más bien en los africanos en Europa, pero para las próximas planean pasear su mirada por América Latina. "El público lo desconoce —reconoce Cisneros—, pero allí la presencia de afrodescendientes [en el cine] es impresionante, ya verás".


Texto tomado de:  https://elpais.com/elpais/2018/04/19/africa_no_es_un_pais/1524144975_179472.html
Fotos tomadas de: https://www.facebook.com/FestivaldeCineAfricano/

17 de junio de 2013

Ipeafro mejora el archivo de Quilombo en línea / Ipeafro melhora os arquivos do Quilombo online


Caros Amigos, 

O Ipeafro acaba de disponibilizar em seu site a versão digital do jornal QuilomboEstamos substituindo as imagens dos microfilmes pelas digitalizadas a partir do original, proporcioionando melhor qualidade visual a voçe que nos acompanha.


O Quilombo, jornal do Teatro Experimental do Negro (1948-1950), trouxe em suas páginas a denúncia e combate à discriminação racial e busca pelo protagonismo do negro na estética e na sociedade brasileira.
 

Desejamos uma boa leitura!!!


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Estimados amigos,

El Ipeafro acaba de poner a disposición en su sitio una versión digital del periódico Quilombo.  Estamos sustituyendo las imágenes de los microfilmes por las digitalizadas a partir del original, proporcionándoles una mejor cualidad visual a uds., nuestros seguidores.

El Quilombo, periódico del Teatro Experimental do Negro (1948-1950), trae en sus páginas la denuncia y el combate a la discriminación racial y la búsqueda del protagonismo del negro en la estética y la sociedad brasileña.


¡Les deseamos una buena lectura!


6 de diciembre de 2012

San Pacho y el frevo: nuevos patrimonios culturales de la humanidad


Colombia tiene otro Patrimonio de la Humanidad.  El Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, reunido en la sede de la UNESCO en París, Francia, inscribió a las Fiesta de San Francisco de Asís en Quidbó, "San Pacho", en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Tres días después iniciar el estudio de 36 candidaturas inscritas que requieren medidas urgentes de salvaguardia, los expertos del Comité consideraron que las fiestas patronales de la capital del departamento del Chocó "describen bien la manera en la que la transmisión de esa tradición se lleva a cabo, así como las funciones sociales y culturales que cumple".

La fiesta "sanpachera" reconocida desde el 2005 como Patrimonio Inmaterial de la Nación, se une a otros seis patrimonios colombianos en la lista de la UNESCO: Carnaval de Barranquilla, el Carnaval de Negros y Blancos, el Espacio Cultural de San Basilio de Palenque, las procesiones de Semana Santa de Popayán, las músicas de marimba y cantos tradicionales del Pacífico Sur Colombiano y el Sistema Normativo Wayúu, y la manifestación "He Yaia Keti Oka", de los chamanes del río Pirá Paraná (Vaupés).

San Pacho, patrimonio cultural de los chocoanos, fue acogida por el Comité Intergubernamental, compuesto por 24 miembros entre los 148 estados partes de la Convención, por considerarla en peligro, a pesar de los esfuerzos de la comunidad, la Junta Franciscana y el Estado.




También Brasil fue escogido con el frevo, una expresión artística musical y bailada que se practica principalmente durante el carnaval de Recife. El ritmo rápido, frenético y potente de su música, lo ejecutan bandas de música militares y charangas, se basa en la fusión de géneros como la marcha, el tango brasileño, la contradanza, la polka y piezas de música clásica.

La esencia de su música es urbana; el passo –la danza que la acompaña– también es dinámica y subversiva. La danza tiene sus orígenes en la destreza y agilidad de los luchadores de capoeira, que improvisan sus brincos al son electrizante de las orquestas y bandas de instrumentos de metal. Los que practican el frevo y el passo son miembros de asociaciones que participan en los desfiles del carnaval. Las sedes de estas asociaciones ofrecen apoyo para preservar, transmitir y desarrollar las competencias y conocimientos relacionados.

Se vincula a las creencias y al universo simbólico de la religión de quienes lo practican. Varias asociaciones adoptan como distintivos colores que guardan relación con la fe religiosa de sus miembros y algunos de los ornamentos que utilizan también tienen un significado religioso.

El frevo es fruto de la creatividad y riqueza cultural generadas por una combinación excepcional de la música, el baile, la capoeira, la artesanía y otros elementos que ponen de manifiesto el ingenio y la capacidad de creación de quienes lo practican. Le son inherentes la capacidad para fomentar la creatividad humana y el respeto a la diversidad cultural.


24 de octubre de 2012

La Playa DC se estrena en Colombia, después de Cannes


Una entrevista con el director Juan Andrés Arango de Colombia

Con La Playa DC, el cineasta colombiano Juan Andrés Arango se ha convertido en un antropólogo. Su película, presentada en la sección "Un certain regard" (una cierta mirada) del Festival de Cannes, es una ventana a la nueva vida de los afrocolombianos en la capital, Bogotá, "predominantemente blanca y racista". En los pasos de su héroe, Tomás, también conocido como Luis Carlos Guevara, Juan Andrés Arango ecos de las tragedias y las esperanzas de una comunidad, durante mucho tiempo aislada, y ahora está buscando su lugar en una sociedad que la descubre. Entretenimiento.
 
La Playa DC, de Juan Andrés Arango, es la historia de unos hermanos afrocolombianos en el corazón de Bogotá, que quieren instalarse en esta comunidad desde hace una década. Tomás (Luis Carlos Guevara), el hermano mayor Chaco (James Solís) y el más joven, Jairo (Andrés Murillo) han crecido lejos de una ciudad, donde su madre los quiere proteger y donde no se está acostumbrado a ver a los afrocolombianos. Hoy en día, Tomás intenta encontrar su camino. Pero su historia personal y el lugar de los afrocolombianos en la sociedad son un peso a veces difícil de soportar. La peluquería, uno de los aspectos más importantes de su patrimonio cultural, será una salvación. En el barrio de La Playa, muchos de sus compatriotas trabajan en los salones de Galaxentro 18, y practican la "caricatura" con cuchillas. Juan Andrés Arango libera una obra sostenida, sutil y didáctica sobre una comunidad no reconocida. "Quería evocar esta violencia, que viven muchos colombianos sin mostrarla. Yo prefiero mostrar lo que produce en nosotros mediante la exploración de cómo tres hermanos reaccionan a esta violencia". Después de cinco años de preparación, La Playa DC se rodó en un mes (junio-julio) en el año 2011 en los barrios o que viven y trabajan los afrocolombianos con la "energía" de ambiente. La película se benefició de "un equipo muy joven y apasionado" por el proyecto, que, según su director, explica su selección en la última edición del Festival de Cine de Cannes. Juan Andrés Arango, quien ha dividido su tiempo entre su país y Canadá durante cinco años, fue seleccionado para "Un Certain Regard" (Una Cierta Mirada), es como "un reconocimiento a la labor que hemos hecho durante años". "Rodamos la película con poco dinero y mucha pasión", dice el director colombiano. Se vio en marzo en los cines franceses, fue el debut de Juan Andrés Arango.

Afrik.com: ¿La Playa DC es una película que se refiere a la situación de los afrocolombianos? ¿Qué es?
 
Juan Andrés Arango: los afrocolombianos se han mantenido prácticamente aislado en la costa del Pacífico del país del que son originarios. Casi el 20% de la población es afrocolombiana. Pero no estaba presente en las grandes ciudades como la capital, Bogotá. Sin embargo, desde hace 10 años, la guerra se ha intensificado en esta región, se ha convertido en un corredor para sacar la cocaína fuera del país. Los grupos de extrema derecha, que están cerca de los traficantes de drogas o que piensan que los afrocolombianos simpatizan con los guerrilleros, y las guerrillas izquierdistas están interesados ​​en vaciar el área, han creado una migración masiva y progresiva de la población de las comunidades afrocolombianas a las grandes ciudades. En las calles de Bogotá, ahora vemos muchos afrocolombianos: 350.000 personas desplazadas han llegado a la capital. El interés de esta película es contar esta transformación de Bogotá a causa de esta población que en la actualidad comparte su cultura, muy diferente y muy viva. Los afrocolombianos que viven en la pobreza, intentan encontrar su lugar en esta ciudad, predominantemente blanca y racista. 

Afrik.com: Los blancos son tan racista como los que usted describe en La Playa DC?

Juan Andrés Arango: Existe el racismo. No es un racismo que aparece en la medida en que la gente les sonríe en la calle, pero no abren las puertas de su sociedad para que puedan encontrar, por ejemplo, un buen trabajo o se mezclen con ellos. Este es el racismo hipócrita que vive Colombia. Sin embargo, empiezan a haber matrimonios mixtos y hay una curiosidad entre las jóvenes. Los afrocolombianos, que llegan a Bogotá, están influidos por la cultura hip hop y tiene una estética increíble. Cuando las niñas blancas los ven, se enamoran en el acto! (Sonríe). Quería mostrar esta curiosidad sexual de las jóvenes que van más allá del racismo de los adultos. 

Afrik.com: ¿Cómo y por qué los afrocolombianos llegaron y se establecieron en la costa del Pacífico de Colombia?

Juan Andrés Arango: Vinieron como esclavos, no para trabajar en las plantaciones como en Brasil y Cuba, sino en las minas de oro. Estas se encontraban en la costa pacífica, en zonas muy remotas. Los afrocolombianos no están mezclados con el resto de la población como en Brasil o Cuba. Se quedaron en la costa del Pacífico, que está muy poco desarrollada, donde hay muy pocos servicios públicos. Paradójicamente, es una región rica en recursos naturales pero que, históricamente, el gobierno colombiano sólo la ha visto para apropiarse de la riqueza a nivel local sin invertir a cambio. La población local han experimentando muy poco una presencia blanca. 

Afrik.com: ¿Cuál es la situación actual de los afrocolombianos? 

Juan Andrés Arango: Están marginados y viven en una gran pobreza. 

Afrik.com: La ciudad de Buenaventura, que se menciona en La Playa DC, se encuentra, entonces, en la costa del Pacífico?

Juan Andrés Arango: Es el puerto más importante de Colombia. Por ahí pasa la mayoría de la droga. 

Afrik.com: En La Playa DC también se habla mucho sobre el cabello y son los hombres los que están "en la cuchilla", por así decirlo. Es esta una parte importante de esta cultura que los afrocolombianos introdujeron en Bogotá?

Juan Andrés Arango: Los peinados son muy importantes en la cultura afrocolombiana porque está ligada a la esclavitud. Las mujeres le hacían las trenzas sus hijos a enviar mapas a sus hombres que eran esclavos en las minas de oro. Estos mapas les daban instrucciones para escapar a través del bosque. Esta tradición ha continuado por generaciones. Sucede hoy en Bogotá a través de estos jóvenes afrocolombianos que también crear híbridos debido a las influencias culturales afroamericana y llegan a los cortes con cuchillas. Los nuevos cortes de pelo, nacidos de la mezcla, se convierten en nuevos mapas con los que tratan de encontrar su identidad y su lugar en la ciudad.
 
Tres preguntas a Luis Carlos Guevara
 
 
El héroe de La Playa CD se llama Tomás. Este joven afrocolombiano, que busca su lugar en Bogotá a través de la práctica de la práctica de la peluquería, un saber ancestral que a cuchilla tiene permiso de modernizar, está muy bien interpretado por Luis Carlos Guevara, de 19 años. Entretenimiento express!
 
Afrik.com: ¿Qué lo inspira en esta su primera experiencia cinematográfica?
 
Luis Carlos Guevara: Estoy muy contento sobre todo porque no he hecho escuela para aprender el arte de actuar. Nunca pensé que iba a participar en una película que se presentó en un festival como el de Cannes.
 
Afrik.com: ¿Qué piensa usted de la situación de los afrocolombianos?
 
Luis Carlos Guevara: No tiene mucho trabajo. Por lo tanto, tiene que rebuscarse, como se muestra en la película, por ejemplo con la peluquería, la "caricatura".
 
Afrik.com: Con todo lo que ha aprendido durante la película, se ha convertido en un peluquero experto?
 
Luis Carlos Guevara: Regresé a la costa del Pacífico, con mi cuchilla, y trabajo de vez en cuando en salones de belleza para ganar algo de dinero.
 
Afrik.com: ¿Cómo encontró el héroe de La Playa, DC, Tomás, entre tantos? 

Juan Andrés Arango: Se realizó un casting muy largo en los barrios de la ciudad que habitan los afrocolombianos. En uno de los más peligrosos, encontramos a Luis Carlos (Guevara, conocido como Tomás). Tenía un talento extraordinario y lo hemos preparado a través de talleres. Se dieron cuenta rápidamente de que sería el principal protagonista de la película. Tenía la dulzura y la fuerza que yo quería y que se muestran en Tomás. La mayoría de los actores suelen nacer en la costa del Pacífico, pero desde hace varios años viven en Bogotá, ellos también están tratando de encontrar su lugar en la ciudad. 

Afrik.com: En La Playa DC, los jóvenes afrocolombianos sueñan con el Norte, que es para ellos Canadá o Estados Unidos, al igual que los jóvenes africanos que sueñan con Europa?

Juan Andrés Arango: Sí, sobre todo en la costa del Pacífico. En Buenaventura, esta cultura de la travesía clandestina es muy fuerte. Santiago Solís, el actor que interpreta el papel del Chaco, el hermano mayor de Tomás, se escondió en los cruceros para hacer el viaje. Fue deportado seis veces y está listo para ir otra vez porque piensa que no tiene futuro en Colombia. Es difícil, sin embargo, también quería mostrar en la película que hay una esperanza a través del personaje de Tomás. Tiene la fuerza, con la que cuentan los jóvenes afrocolombianos, que les permite y les permitirá obtener un lugar en la sociedad colombiana. En Bogotá, y sobre todo, en Colombia, la gente tendrá que admitir que están aquí para quedarse y que hacen parte del país. 

Afrik.com: Usted no es afrocolombiano. ¿Qué le hizo interesarse en la historia de estas poblaciones?

Juan Andrés Arango: Hay dos cosas que me impulsaron a escribir esta historia. En primer lugar, yo soy de Bogotá y fui testigo de la transformación de mi ciudad en una década. Bogotá, una vez muy homogénea y muy blanca, se ha convertido en una ciudad donde se siente firmemente la presencia afrocolombiana. He encontrado este cambio fascinante: la ciudad se hizo más compleja, y por lo tanto más interesante. A continuación, hago películas, ya que soy muy joven, con la participación de los afrocolombianos. Me acerqué a ellos y sus familias, y sus historias me han permitido escribir esta historia.

Afrik.com: ¿Cómo se porta el cine colombiano?

Juan Andrés Arango: Esta es una gran época para el cine colombiano. Cuenta con más y más apoyo del gobierno. Esta política está dando sus frutos con la producción de películas interesantes que se muestran en todas partes, en Cannes o Berlín. Avanzamos lentamente.

La Playa DC, un film de Juan Andrés Arango
Con Luis Carlos Guevara, James Solís y Andrés Murillo


 

12 de octubre de 2012

"The Kombat Continues" y "African Digital Art"


Dos sitios espléndidos: uno soberbio, minucioso, tan bien elaborado como rebelde, rico en imágenes de resistencia e identidad.  El otro dedicado al arte digital africano, elegante en su anhelo de dar a conocer piezas maestras del continente, las mismas que las revistas latinoamericanas (con los ojos muy ocupados en EE.UU. y Europa) suelen desconocer.


(sólo en inglés, rico en imágenes)





"Dedicada a descubrir la verdad como lo fue en el principio"

"No promovemos el odio contra nadie, con base en raza, color de piel, cultura, religión, opiniones políticas y fantasías, tampoco pedimos disculpas por decir la verdad .. En su lugar, nos atrevemos a compartir luces en nombre de nuestro pueblo desde el pasado hasta hoy en día y más allá. Que la luz que compartimos, ilumine sus pensamientos y el camino ... Si usted se aferra a la religión, mientras que las personas están siendo asesinadas, la violación y la discriminación en contra en el nombre de vuestros dioses. Ha llegado el momento para que usted pueda crecer de una [...] vez y ser hombre y dejar de alimentar a estos vampiros de tu alma..."


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African Digital Art

(En inglés, traducción automática)




Un colectivo en línea, un espacio creativo, donde artistas digitales, aficionados y profesionales pueden buscar inspiración, mostrar su arte y conectarse con artistas emergentes.

Desde su fundación, African Digital Art ha presentado ideas sin precedentes, obras individuales y soluciones interesantes de diseño de creativos africanos. ADA se ha convertido en una plataforma para la innovación y la inspiración con una sofisticada mezcla de nuevos talentos y diseñadores de éxito y artistas. Empujando Barreras Digitales  se ha convertido en el lema que ahora se fusiona con la identidad de la ADA. Mientras navegamos juntos, descubriendo nuevas soluciones de diseño, expresiones artísticas y talento creativo, nos esforzamos de forma constante para fomentar el auge de la comunidad creativa impulsada por tecnología que permanece aún en su infancia.

También los archivos se merecen más de una mirada...


8 de agosto de 2012

Fallece Jairo Varela, creador y director del Grupo Niche



Jairo Varela (9 de diciembre de 1949, Quibdó, Chocó - 8 de agosto de 2012, Cali, Valle)


Familiares y el asesor jurídico del grupo confirmaron la noticia; la mayoría de las fuentes coinciden en que su muerte se debió a un infarto fulminante.  Hace 5 años, el 3 de septiembre de 2007, lo intervinieron de urgencia en la Clínica Imbanaco por “un infarto agudo del miocardio en evolución”.  Los médicos evitaron la cirugía a corazón abierto con 2 stent y logró recuperarse de una arteria obstruida.

“Han sido unos días de mucha reflexión, que me han llevado a replantear mi vida. Sé que debo atender las recomendaciones de los médicos. Voy a cambiar unos cuantos hábitos. Por ejemplo, debo decirle no más al cigarrillo que me estaba matando. Yo ya estaba por los ocho paquetes diarios. Esto es aterrador. Un suicidio”, declaró en esa época.

El diario regional El País, de Cali, Colombia, lo entrevistó en abril del 2012.  La última entrevista disponible en internet, muy breve, puede verse en el video promocional La salsa se vive en Cali, publicada el 2 de agosto de 2012.

Estaba a punto de publicar un nuevo álbum y sus familiares decidirán qué hacer con las canciones que dejó inéditas.  Su trayectoria se confunde con los éxitos del Grupo Niche, su máxima creación y vehículo de su creatividad:



Aporte del p. Sterlin Londoño de la Diócesis de Quibdó:

En el cielo hay grandes carcajadas porque a partir del próximo Domingo va a ser un cielo de tambores, tal como lo plasmó Niche en una canción, cuando era dirigido por el gran maestro, Jairo Varela.  Una anécdota se recuerda mucho de él en Quibdó: recibió sus primeras clases de música con el padre Isaac Rodríguez en la Catedral de Quibdó; el padre les insistía a los músicos que los instrumentos musicales se deberían utilizar sólo para la música sagrada.  De pronto, alguien le dijo al sacerdote claretiano que Jairo Varela estaba tocando salsa.  Apenas tuvieron el primer encuentro, el padre le dijo: "Jairo, ¿por qué estás tocando salsa?  Sabiendo que te he insistido en que debes tocar música sagrada, para ello es que te he enseñado música".  Le constestó Jairo Varela: "Padre, yo toco salsa porque a la gente le gusta".  Luego apostrofó el santo cura: "ah bueno, si a la gente le gusta, sigue tocando".  Jairo Varela nació para la salsa.

Gracias, Jairo, por regalarnos tanta salsa pesada.  Valoro mucho: Atrateño, Mi hijo y yo, Ana MiléÓyeme Chocó, Entrega.


4 de julio de 2012

Cuba: Escritoras negras, las menos visibles




Son poetas, ensayistas, investigadoras y narradoras que escriben, pero publican muy poco o casi nada en los circuitos oficiales y establecidos en el país. Sus obras se esparcen por blogs, páginas web, espacios de intranet y cuanta variante les permita mostrarlas, aunque son muy poco conocidas por el público en el país.


Por Sara Más (Cortesía del Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe)
Las escritoras negras se están valiendo de las nuevas tecnologías para difundir su obra en esta isla del Caribe, donde continúan siendo un segmento muy invisibilizado dentro del panorama editorial actual de la literatura contemporánea.

Son muchas más las que escriben que las que se ven”, aseguró la ensayista y narradora Inés María Martiatu, el 9 de febrero, en el espacio “Mirar desde la sospecha”, que cada mes se realiza en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), en La Habana, y que tuvo como tema de discusión “Género y raza en la narrativa femenina cubana”.

La propia Martiatu, quien recientemente obtuvo una mención en el Premio Casa de las Américas por su obra: “Y las negras qué. Pensando el afrofeminismo en Cuba”, publicó sus cuentos primero fuera de la isla, donde aún apenas se leen ni conocen.

Muy pocas personas determinan qué se publica y bajo un criterio muy cerrado”, sostuvo Martiatu en el encuentro, convocado por el Programa de Género y Cultura del no gubernamental Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero, con apoyo de la Uneac, la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude) y la Consejería Cultural de la Embajada de España en La Habana.

Sin embargo, no son pocas las escritoras negras y también algunas blancas que tratan los temas de racialidad y discriminación, reconoció Martiatu, quien recoge varios de esos textos en la antología: “El que más mira menos ve”, actualmente en preparación.

En su opinión, la invisibilidad de las narradoras afrocubanas está dada por el desinterés respecto a esa narrativa en unas pocas personas con poder de decisión acerca de lo que se publica, incluidos editores, críticos y antologadores.

Las editoriales, salvo excepciones, tienen cerradas las puertas para esta temática”, opina la historiadora y escritora Daisy Rubiera, compiladora junto a Martiatu de una antología que acaba de ver la luz en la capital cubana, bajo el sello de la Editorial Ciencias Sociales: “Afrocubanas, historia, pensamiento y prácticas culturales”.

Tras considerarse afortunada por haber podido publicar todo lo que ha escrito, Rubiera explica que gran parte de lo que logra llevarse a impresión se debe a gestiones personales en la búsqueda de financiamientos e instituciones que puedan estar interesadas en esos trabajos, o a que “nos publicamos nosotras mismas, unas a otras, en los espacios que creamos y algunas tenemos”.

Los problemas de las mujeres negras tampoco aparecen con fuerza en los debates sobre racialidad. “Se ha escrito un poco últimamente, pero quienes escriben siguen siendo hombres que no nos mencionan o apenas nos tocan con una pincelada”, explicó a SEMlac.

El tema, sin embargo, merece atención, según Rubiera. “No es lo mismo ser una mujer blanca que una negra”, insiste, sobre la base de un condicionamiento histórico, sociocultural, económico y de todo tipo que es diferente para cada una.
Cuando más se asemejan unas y otras es entre las pobres, precisa a SEMlac, y siempre las negras tendrán menos posibilidades, asegura, lo mismo para acceder a trabajos de mejor remuneración que para llegar a espacios de poder político, expone como ejemplos.

Más que de exclusión, Rubiera habla de silencios. “La ley y las políticas públicas nos dan el derecho a estar y participar en igualdad, pero el silencio que hay en torno al tema es el que impide visibilizarlo. El silencio es peor: no te excluyo, pero no te reconozco”, asegura la historiadora y escritora.

Para la cuentista Johana Depestre, en cambio, la escasa visibilidad de las escritoras afrodescendientes puede partir de cierta falta de identidad con sus orígenes, lo que se muestra en la representación que hacen de esos temas en sus tramas y personajes.

Hay narradoras negras que no muestran ser negras”, asegura Depestre, quien le llama a ese comportamiento "invisibilidad pasiva", porque “una misma se discrimina”.

Otro es el punto de vista de la poeta y narradora Carmen González, para quien son múltiples y diversas las razones. “Concluir que hemos sido invisibilizadas solo a causa del color de la piel o las posiciones de fuerza de las elites culturales que han dominado las artes y las letras en Cuba sería pecar de facilismo”, sostiene.

No obstante, reconoce que, cuando esas autoras construyen sujetos narrativos a partir del canon establecido, no se complican con la expresión de una autonomía construida por los rigores del margen o simulan el amaneramiento de su biografía, entonces clasifican para editoriales y antologías.

El canon no nos acepta porque el problema no son las negras, su arte o su literatura; el problema es el racismo como base y sus estructuras excluyentes”, señala González.

En la polémica resurgen también criterios contrapuestos en cuanto al reconocimiento de las raíces africanas, sobre todo a la hora de asumirse como afrocubanas o como cubanas, si se entiende que este último término incluye todas las raíces étnicas, culturales y procedencias que conforman la rica mezcla de la nacionalidad.

La profesora universitaria Berta Carricarte es de las que afirma no sentirse ni afrocubana ni hispanocubana, por separado, cuando ambos ancestros son parte de su existencia. “No niego ninguno y para mí ambos tienen el mismo valor”, asegura.

González, en cambio, ha decidido identificarse como afrodescendiente para poderse agrupar a personas que salen a defender sus derechos, como hace la comunidad gay.

Yo me siento afrocubana”, alega Martiatu, quien reconoció haberse distanciado de ese término y verse por mucho tiempo como cubana “porque pensé que mis dos raíces (española y africana) estaban ligadas, y ahora me doy cuenta de que en el ajiaco (mezcla) hay todavía partes duras que no se han disuelto”, explica.

La profesora universitaria Ileana González, quien impartió por muchos años la materia de Literatura del Caribe anglófobo y reconoce la subestimación que esa cultura ha padecido, cree importante el término afrocubano para remarcar, darle visibilidad y jerarquía a esa herencia africana que ha sido tan discriminada.

La esencia está en conocer la diversidad y respetarla, que las personas sean como se quieran nombrar, reflexionó la psicóloga social Mareelén Díaz Tenorio, de OAR. “Conocer nuestra diversidad es una manera de acercarnos más a la equidad y comprender que no podemos seguir discriminando”, dijo. “Para construir igualdad hay que conocer la diferencia y reconocer inequidades”.

Una de las vías empleadas por las escritoras negras para alejarse de la victimización, seguir creando y darse a conocer ha sido la de unirse en una plataforma de mujeres afrodescendientes que hacen poesía, narrativa, ensayo, testimonio, letras de rap, grabado o fotografía, expuso González.

Igualmente se expresan en contra de la visión estereotipada, folclorista y exótica con que se suele representar a mujeres y hombres de la población negra y mestiza, cuando se trata de “un mundo con una riqueza que no se puede encasillar”, opina Martiatu.

Para la también investigadora del teatro en Cuba, es particularmente interesante el segmento de las autoras afrodescendientes más jóvenes, que poseen otro punto de vista sobre el tema de la racialidad, parten de experiencias muy personales, de procesos vividos dentro de la revolución y tratan sobre su infancia, su relación con el movimiento hip hop y el performance, entre otros tópicos.

“Me inclino por trabajar para las nuevas generaciones. Nuestra escritura está encaminada a desmontar estereotipos negativos, sexistas y racistas. Es una responsabilidad de las mujeres que escribimos sobre nosotras mismas dejarles ese referente”, reiteró a SEMlac la escritora Daysi Rubiera.

Fuente: http://yenyere.org/sitio/2012/06/cuba-escritoras-negras-las-menos-visibles/


6 de junio de 2012

25 de mayo de 2012

'Juju' cinema: el nuevo cine africano



Zombies con cuerpos poseídos suelen transitar por el cine 'juju'.

Con una producción de 2.000 películas al año, el cine nigeriano ha desplazado en cifras a la gran industria de Hollywood. El secreto de su éxito: la brujería.
Por: Salym Fayad, Johannesburgo.
La primera película del día en el cine rotativo de Togoville es, según anuncia la cartelera, Ninja Condom 13. Pero a las nueve de la mañana, cuando los espectadores entran a la cabaña y empiezan a acomodarse en las bancas de madera, no es un despliegue de artes marciales lo que se ve en el televisor. En la escena, que transcurre en un área boscosa cerca de una playa, dos actores nigerianos interpretan, respectivamente, a un hombre que convulsiona por causa de una posesión demoníaca y a un sacerdote que le practica un exorcismo. El diálogo es indescifrable, con el audio saturado por el viento que golpea contra el micrófono.

Claramente, la película no es la programada, pero a nadie parece importarle. En esta remota aldea de Togo en África Occidental, donde las posibilidades de entretenimiento son escasas, las películas nigerianas son consumidas por el público con avidez, y a lo largo y ancho de la región se exhiben en los cinemas rurales, en los restaurantes, en los buses de larga distancia o en televisores apoyados sobre una tabla y dos ladrillos en una esquina de un mercado callejero. Cuando la trama lo amerita, el público suelta una carcajada, o asiente con aprobación cuando el villano de la historia es castigado.

Nollywood, como se conoce a la industria cinematográfica de Nigeria, se convirtió en el 2009 en la segunda más grande del mundo al producir más de dos mil películas al año, superando a Hollywood y pisándole los talones a Bollywood, la industria india. Aunque es el segundo empleador más grande de Nigeria (después de la industria petrolera) y genera doscientos cincuenta millones de dólares anuales, funciona generalmente con muy pocos recursos, lo que ha contribuido también a moldear su característica estética casera.

Cine hecho con las uñas

Las películas de Nollywood, que pueden ser realizadas en una semana y con presupuestos de apenas quince mil dólares, rara vez ven la pantalla grande. Son grabadas con cámaras digitales, impresas directamente en DVD y reproducidas masivamente (entre cincuenta mil y cuatrocientas mil copias). Su alcance es enorme. En cuestión de días después de salir al mercado las copias originales son pirateadas miles de veces y distribuidas informalmente por todo el continente. Cada semana los mercados y vendedores callejeros reciben cincuenta nuevos títulos que ofrecen entre uno y cuatro dólares.

El corazón de la industria está en Lagos, el centro económico de Nigeria y una caótica megalópolis ubicada en lo que algunos llaman con cinismo “la axila de África”, donde la pobreza es rampante, la corrupción es endémica, el suministro de energía es errático y el tráfico es imposible. Además de estas dificultades logísticas que presenta la ciudad, hay otra infinidad de imprevistos que se pueden sumar durante los rodajes: camarógrafos que no llegan, actores que trabajan en varias películas al mismo tiempo o que tienen antecedentes penales, libretos que no existen, asaltos a mano armada. La improvisación es la clave. “Hacer películas en Nigeria enseña a ser recursivo, a buscarle soluciones a los problemas inmediatamente y con lo poco que se tiene”, dice el director Andy Amadi. Para él, las calles de Lagos no solo son el set; también pueden ser una inspiración o incluso un personaje. “En Lagos hay muchas historias que contar, pero para contarlas hay que aprender a crear imágenes a partir de la nada, sin grandes estudios ni grandes presupuestos”.

El mito de creación sobre los orígenes de esta nueva ola de cine africano se remonta a 1992 y al clásico nollywoodense Living in Bondage, una película de suspenso que cuenta la historia de un hombre que se afilia a una secta ocultista, sacrifica a su mujer a cambio de recibir poder y dinero, y luego es acosado por su espíritu hasta que se arrepiente.

Según la historia que circula en el gremio, el comerciante Kenneth Nnebue había importado desde Taiwán un cargamento de cassettes de VHS que no había podido vender en Nigeria. Entonces se asoció con el libretista Okey Ogunjiofor para hacer una película de bajo costo que pudiera grabar en las cintas y hacerlas más atractivas para los compradores. Aunque la iniciativa tenía pocas pretensiones artísticas, Living in Bondage fue la primera película casera nigeriana, vendió más de medio millón de copias, y lanzó al estrellato a actores debutantes como Kenneth Okonkwo y Kanayo O. Kanayo, grandes celebridades del Nollywood contemporáneo.


De Nigeria para África

En los años noventa, cuando la economía del país colapsaba y la inseguridad y la dictadura militar mantenían a la gente en el interior de sus casas, la venta de reproductores de VHS se disparó en las ciudades nigerianas, hasta el punto de que setenta por ciento de la población urbana tenía uno. Los reproductores de video, que ahora han sido reemplazados por los de DVD, aún contribuyen a la proliferación de las películas en formato casero. La escasez de salas de cine también: Nigeria tiene menos de cincuenta para una población de ciento sesenta millones.

Uno de los factores que ha hecho de Nollywood un fenómeno continental es el giro idiomático. Aunque Living in Bondage fue hecha en igbo, uno de los idiomas dominantes en Nigeria (donde se hablan más de quinientos), los realizadores rápidamente se dieron cuenta del potencial que tenían en sus manos y empezaron a hacer películas en inglés, alcanzando así otras regiones de África, particularmente países como Ghana, Kenia y Sudáfrica.

Frank Basuglo, un ghanés radicado en Johannesburgo que “importa” informalmente DVD a través de sus parientes y amigos que viajan desde Ghana o Nigeria hacia Sudáfrica, explica que “las películas de Nollywood son hechas por africanos para africanos. Son educativas, hablan de las cosas que nos pasan todos los días, sin importar el país. Las aventuras de Osuofia las entiende cualquier africano que haya viajado de un pueblo a una gran ciudad”. Frank se refiere al personaje central de Osuofia in London, una comedia que en el 2003 batió los récords comerciales con ochocientas mil copias vendidas, que cuenta la historia de un campesino nigeriano que migra a Londres en búsqueda de una fortuna que dejó su hermano al morir, y tiene que adaptarse al funcionamiento de la urbe europea.

¿Y Hollywood? “¡Claro que me gusta! —dice Frank— pero no enseña nada. Es entretenido, pero los personajes de Hollywood nunca se parecen a su público”, agrega, analítico. Efectivamente, las temáticas recurrentes en las películas de Nollywood, aunque sobreactuadas y melodramáticas, tienen referentes comunes en las sociedades de los países del África subsahariana que se desarrollan rápidamente. La corrupción, el poder y la ambición, la migración, el adulterio, y, sobre todo, la religión y la brujería.

Brujos y oraciones

Las películas sobre brujería (o juju, como se le conoce localmente) tienen en Nollywood el lugar privilegiado que tienen las películas de acción en Hollywood o los musicales en Bollywood. Han caracterizado al cine nigeriano en todo el continente y con frecuencia generan reacciones encontradas entre el público.

En un clásico filme de juju morirá un inocente, habrá un brujo detrás del crimen, se realizarán rituales animistas, se prepararán pociones, aparecerá un sacerdote o un pastor cristiano, se citará la Biblia, habrá una escena en una iglesia, se enfrentarán el bien y el mal, el bien triunfará, el hechicero será condenado. También habrá, en abundancia, efectos especiales: personas que levitan, espíritus que poseen cuerpos, seres que desaparecen, hechiceros que lanzan rayos. Siempre logrados con baja tecnología y con los elementales efectos de cámara con los que el Chapulín Colorado se teletransportaba o se hacía pequeño.

Pero el género, más que hacer una apología de lo oculto, refleja una paradoja cultural que enfrentan varias regiones en el continente. Se calcula que hay aproximadamente cuatrocientos millones de cristianos en África, aunque gran parte de ellos combina sus oraciones con ritos animistas y creencias tradicionales. En Nollywood, donde muchos actores y directores están afiliados a cultos cristianos, el animismo se derrota, se desmitifica, se ridiculiza hasta convertirlo en kitsch. Invariablemente, los créditos finales de las películas de juju terminan con frases como “los pecadores siempre serán castigados”, “Dios es grande” o “Jesús es el Salvador”. Pero el género también tiene sus críticos, y aunque unos aprovechan las películas para evangelizar, otros prefieren no verlas porque no quieren que se les asocie con creencias tradicionales que consideran supersticiones atrasadas.


Continuará…

Directores como Akin Omotoso y Andy Amadi han tomado distancia del estilo y las precarias estrategias de Nollywood, aunque para hacerlo han tenido que exiliarse en Sudáfrica y en Francia, respectivamente. “En Relentless —dice Amadi con un forzado acento francés refiriéndose a su más reciente película—, quería contar un drama psicológico, una historia sobre estrés postraumático en Lagos, que afecta también a quienes viven en ella”, pero da a entender que las herramientas narrativas de Nollywood no serían suficientes para construir la película y que esta tendría un nivel de abstracción al que el público nigeriano no está acostumbrado. “Yo no quería hacer una película para las masas, quería tener libertad artística, y grabarla en 35 mm aunque costara mucho más”, dice.

En ciudades como Accra, Nairobi y Johannesburgo los videoclubes que alquilan películas de Nollywood tienen clientes fieles que llevan con frecuencia entre cinco y diez títulos a la vez. Sin embargo, esta clientela no crece, y es porque estos centros urbanos se han convertido en territorio del archienemigo de la venta y alquiler de cine nigeriano: la televisión por cable. Bernard, que administra un videoclub que funciona también como peluquería en Johannesburgo, dice que el canal Africa Magic ha sido muy importante para extender el alcance de las películas a un público más numeroso, pero que “esto está matando el negocio porque la gente ya no paga para tener los DVD; todo lo ven por televisión, y por esto tampoco pagan porque la mayoría de conexiones son ilegales”.

En otro videoclub, que también hace las veces de compraventa de diamantes, Sharon explica que el problema es la piratería. La distribución informal, que logró la diseminación viral de las películas por todo el continente “está fuera de control —dice—, ya no podemos seguir el rastro de los cargamentos que pedimos desde Nigeria, y muchos de los DVD que nos llegan están en blanco o tienen películas que no son la misma de la carátula”. Esto no solo afecta a los vendedores minoristas; también reduce las ganancias de los realizadores, impidiéndoles hacer películas con herramientas más sofisticadas.

Como las películas que la componen, Nollywood se está construyendo sobre la marcha y sin ningún plan determinado. Ahora que ha logrado establecerse, a pesar de sí misma, como una industria cinematográfica a nivel mundial, no es fácil identificar cuál será su siguiente capítulo, si su futuro es promisorio o si corre el riesgo de caer víctima de las mismas herramientas que la hicieron crecer. Y aunque la industria esté en peligro de estancarse en una fórmula repetitiva, hay que reconocer que sus realizadores son la expresión última del emprendimiento cultural independiente.



18 de mayo de 2012

'Severá', documental 10 años de la masacre de Bojayá


Lanzan documental sobre lo que pasó durante una década en esta población.

No es otro documental sobre la masacre de Bojayá. De hecho, son muy pocas las imágenes de aquella fecha en que murieron 79 personas al refugiarse en la iglesia del pueblo, mientras arreciaban combates entre las Farc y los paramilitares. 

Severá  es más bien una mirada en profundidad al duelo que sus pobladores no han podido hacer y un seguimiento exhaustivo por lo que ha pasado en los últimos diez años después de la masacre cuando todos -Estado y medios de comunicación- se fueron. 

"Es la búsqueda sobre cómo se modificó la vida cotidiana de los pobladores de Bojayá y el Medio Atrato por el conflicto, así como la del padre Antún Ramos, el sacerdote que ayudó a la comunidad y que rompió sus votos de silencio para contar su duelo en el documental", cuenta Silvia María Hoyos, quien junto al fotógrafo Adrián Franco dedicó una década de su vida a seguir los pasos de esta historia que "sigue sin final".

Contada con una estructura cronológica que aborda la masacre (en blanco y negro), el retorno que intentaron sus pobladores meses después, la espera por la reubicación y la construcción del nuevo pueblo, tiene como hilo conductor a Antún, cuyo nombre en africano revela lo que significó para Bojayá: árbol grande y fuerte. 

Muestra su trabajo en la comunidad, su posterior viaje a Roma, donde se graduó como periodista, su regreso reciente a Bojayá y su silencio que rompió para revelar que su madre murió días antes de la masacre o cómo él vivió el momento en que la pipeta artesanal lanzada por las Farc acabó con la vida de 44 niños en la iglesia.

Pero también aborda las ausencias de los pobladores que van más allá de los muertos: la historia de una mujer de 96 años, que, tras la masacre, lo que más añoraba era su río; la de una niña que después de desplazarse y retornar no encontró sus cuadernos, o la de una mujer que, en el nuevo pueblo, no ha podido sembrar su árbol de limones.

"Queríamos hablar de la vulneración de esos derechos profundos o dolores internos que hicieron que se modificara su cultura", asegura Hoyos, codirectora de esta producción que costó 600 millones de pesos.

Severá  ya fue estrenado en Medellín y próximamente será emitido por canales nacionales, además de concursar en festivales internacionales.

Fuente: http://bogota.vive.in/cine/bogota/articulos_cine/mayo2012/ARTICULO

7 de mayo de 2012

Octavo Encuentro de Peinadoras “Tejiendo Esperanzas”



El Octavo encuentro de peinadoras “Tejiendo esperanzas” es la segunda etapa del proyecto denominado “Peinados africanos:  trasmisión de un arte vivo en las Comunidades Afrocolombianas”.

Se trata de un hermoso y colorido evento en el cual las artesanas capilares provenientes de diferentes regiones del país;  despliegan sus habilidades y destrezas, haciendo gala de creatividad e imaginación  para regalar a la vista magistrales obras de arte que escriben la identidad  negra  en la cabeza.  

OBJETIVO 

Fortalecer la identidad cultural de las comunidades Negras afrocolombianas a través de la revitalización y preservación del arte del trenzado.

REQUISITOS DE PARTICIPACIÓN 
  • Pagar una inscripción de $20.000 (camiseta y almuerzo para la peinadora) que se puede consignar en la cuenta de ahorros del BBVA nº 520-601634 y enviar consignación vía correo e. amafrocol.cali@gmail.com o llamar a los teléfonos referidos. 
  • Llevar una modelo o un modelo para peinar.
  • Cumplir con el tiempo estipulado para crear su obra. 
NOTA: Son válidos todos los accesorios para adornar el peinado pero NO se aceptan montajes de piezas que se elaboren por fuera de la cabeza de la modelo (ni barcos ni palmeras, ni instrumentos musicales)

PREMIACIÓN 

$400.000 para los primeros lugares en todas las modalidades 
$300.000 para los segundos lugares en todas las modalidades 
$200.000 para los terceros lugares 
Nota: Habrá también un incentivo para los 3 mejores peinados de entre el público 

CRONOGRAMA 

SÁBADO 26 DE MAYO, SALÓN MADERA DEL CENTRO CULTURAL DE CALI
FORO: “NUESTRO CABELLO NUESTRA RESISTENCIA” 

  • 1:00pm Instalación y apertura 
  • 1:10pm Video “Los pelos” del grupo Obsesión de Cuba 
  • 1:20pm Conferencia Dimensión sociopolítica de los peinados afro” - Leidys Emilsen Mena Valderrama; socióloga, etnoeducadora ,lideresa  afrocolombiana de la organización “Los Palenkes en Medellín 
  • 1:45pm Cabello afro y medios de comunicación- Historia de vida - Indhira Serrano; Modelo y actriz afrocolombiana 
  • 2:10pm Peinados afro en Brasil - Jussara Santana, Gestora cultural de Salvador de Bahía 
  • 2:35pm Etnobotánica aplicada al manejo y cuidado del cabello afroLic - Jenny Angélica Valencia M.- gestora cultural y experta peinadora del Chocó 
  • Intervenciones de l@s asistentes
  • 3:00pm Receso y refrigerio 
  • 3:20pm Entrega de certificaciones a las niñas beneficiarias de los talleres sobre autoestima, identidad y cultura afro, a través del arte del trenzado. 
  • 3:40pm Video- foro a partir del documental Good hair 
  • 6:00pm Lanzamiento de la revista virtual “Yenyeré”, raíces y cultura afro 


DOMINGO 27 DE MAYO DE 2012 PARQUE ARTESANAL “LOMA DE LA CRUZ” 
OCTAVO CONCURSO Y ENCUENTRO DE PEINADORAS “TEJIENDO ESPERANZAS” 
  • 9:00am -12m Maratón de peinados: todas las personas que lo deseen podrán hacerse peinar a precios módicos.Simultáneamente, habrá un taller de turbantes para aprender a ponérselos de diferentes formas. Requisitos: Llevar sus turbantes 
  • 11:00am Taller de danza africana a cargo de Nathalia Freitas de Salvador de Bahía, Brasil
  • 12:30pm Almuerzo 
  • 1:00pm -5:00 pm. Peinadoras en acción
  • 2:30pm Presentación de la agrupación musical infantil “Tambores de Siloé 
  • 3.00pm Presentaciones artísticas 
  • 5:00pm Presentación de la agrupación musical “Joricamba” de la maestra Maritza Bonilla 
  • 6:00pm Premiación
  • 6:30pm-8:30pm Rumba Pacífica con “Joricamba 


Disfruten simultáneamente de la gastronomía y las bebidas del Pacífico