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5 de enero de 2017

¿Qué pasa en Tumaco?

El periódico más influyente de Colombia dedica su editorial del 3 de enero de 2017, a analizar la situación del municipio de Tumaco, en el marco del proceso de paz con las FARC.


En el marco de las fiestas decembrinas, no puede pasar en el olvido una región que vive una situación de otro color. El país le sigue dando la espalda a Tumaco. Mientras en muchos lugares sus habitantes comienzan a sentir el alivio del cese de la actividad ilegal de las Farc, mientras las estadísticas del Hospital Militar muestran una importante disminución en la cantidad de miembros de la Fuerza Pública atendidos, y mientras en el Congreso se sientan los pilares legales del posconflicto, en el puerto nariñense la violencia sigue presente.

Algunos habitantes afirman, con esa resignación con traje de cinismo, última defensa que queda frente a la desolación total, que en tanto estuvieron activas las Farc, las acciones delincuenciales se redujeron a sus justas proporciones. Y lamentan que su retirada con motivo del proceso de paz no marcó la llegada del Estado, pues, desgraciadamente, no corresponde aquí hablar de regreso, sino la de nuevas bandas criminales, incluido el Eln, que hoy libran una cruenta disputa por el control territorial. Guerra que tiene como apetecido botín las rutas para el envío de droga y las rentas de la extorsión, de la que nadie se salva.

El diagnóstico no es un misterio: mafias que buscan apoderarse de fuentes de ingresos provenientes de economías ilegales, en un contexto en el que ‘desconfianza’ y ‘ausencia’ son los calificativos más ajustados para referirse al papel del Estado en todo este drama. Y por más que los esfuerzos de valientes y corajudos miembros de la Fuerza Pública se traduzcan en logros como las recientes incautaciones de droga, esto no logra sanar el daño que, en términos de la pérdida de confianza de la gente hacia las instituciones, produce la cercanía de algunas manzanas podridas con dichas bandas. Ni hablar de lo corrosiva que resulta la corrupción o la ineficiencia: la misma que lleva a que los médicos del hospital tengan varios meses sin recibir salario.

Si quedan dudas de lo crítico del panorama, ahí están las cifras: 132 homicidios al finalizar el año –menos que en el 2015, pero no por ello es menos aterrador el dato–; 16.990 hectáreas sembradas de coca, 18 por ciento más que el año pasado, según denunció en este diario el padre Arnulfo Mira, vicario de la diócesis local. “Algo está pasando aquí”, sentenció en días pasados con motivo también de la explosión de una granada en un bar, hecho que dejó dos muertos y 23 heridos.
Tomada de twitter.
Foto tomada de twitter
Es un deber moral del Estado responder esa pregunta. Pero se trata apenas del primer paso. Y parte de la zozobra de los tumaqueños nace de ni siquiera saber de dónde vienen las balas, las amenazas. Luego es imperativo que este municipio se ubique a la cabeza de las listas de prioridades, llegado el momento de llevar a los hechos todo lo firmado con las Farc, para garantizar, con desarrollo y oportunidades reales para los menos favorecidos, que la paz sea estable y duradera.

Lo que hoy ocurre en Tumaco debe ser motivo de una respuesta urgente y contundente del Estado. Por el bienestar de su gente, por supuesto, pero además porque es la oportunidad de sentar un precedente: el que resultará de demostrar que las instituciones están en capacidad de responderles a los miles de colombianos que vivían en zonas en las que predominaban las Farc. En otras palabras, de que la paz es viable.

Tomado de: http://www.eltiempo.com/opinion/editorial/que-pasa-en-tumaco-editorial-el-tiempo-4-de-enero-de-2017/16785452

12 de diciembre de 2016

Comunicado de la Pastoral Social de la Diócesis de Tumaco

A continuación les compartimos el comunicado de la Pastoral Social de la Diócesis de Tumaco, ante los ocurrido entre agosto y noviembre del presente año.

El link del texto

“Sobre la situación de Derechos Humanos el Pacífico nariñense”


El texto en imagen


13 de diciembre de 2012

WOLA rechaza de manera categórica el asesinato de líder afrocolombiano



La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés) condena fuertemente el asesinato del líder afrocolombiano Miller Angulo Rivera. El Sr. Rivera fue asesinado con arma de fuego el primero de diciembre de 2012 en la ciudad de Tumaco, en la costa pacífica de Colombia. Tenía 33 años de edad y deja una esposa, una hija y un hijo. WOLA expresa sus condolencias más sinceras a la familia del sr. Rivera.

Miembro de la Asociación Nacional de Afrocolombianas Desplazados (AFRODES), el sr. Rivera abogaba por los derechos de los afrocolombianas desplazados y sirvió como secretario técnico de la Mesa Municipal de Víctimas de Tumaco. También fue líder activo en el movimiento en defensa de las tierras de las comunidades afrocolombianas. WOLA colaboró con él en sus esfuerzos por defender los derechos de los afrocolombianas desplazados por el conflicto. El asesinato viene después de que había recibido varias amenazas de muerte por parte de dos grupos paramilitares, las Águilas Negras y el Grupo Anti-Restitución de Nariño (GAR).

El asesinato del sr. Rivera, después de haber recibido múltiples amenazas de muerte, destaca que estas amenazas tienen que ser tomadas en serio, hay que investigar sus orígenes y los amenazados necesitan medidas de protección.  El 13 de noviembre, las Águilas Negras circularon una amenaza de muerte listando a AFRODES y a otros grupos e individuos, los copartes más cercanos de WOLA.  Incluyeron a varias organizaciones afrocolombianas regionales y organizaciones de mujeres en las áreas de Chocó, Cundinamarca, Nariño, Valle del Cauca y Cauca. Se les incluyó en la amenaza del día 13 de noviembre, que WOLA denunció a las autoridades estadounidenses y colombianas; las mismas que aún no han tomado las acciones apropiadas para proteger a las personas que se encuentran en alto riesgo.

WOLA está sumamente preocupada por la seguridad de los líderes y lideresas de AFRODES, y en particular por la seguridad de 22 líderes y lideresas que han pedido medidas de protección a la Unidad Nacional de Protección y no las han recibido. El Congreso de los EE.UU. ha puesto condicionamientos a la ayuda militar a Colombia.  Afirman que este país tiene que proteger a sus líderes y lideresas afrodescendientes para recibir los fondos. Instamos al Departamento del Estado de los EE.UU. a que comunique a las autoridades colombianas la importancia de asegurar la protección de los líderes amenazados. También llamamos a que se investigue de forma inmediata el asesinato del sr. Rivera y se termine en la captura de los responsables.

En 2010, AFRODES recibió el Premio WOLA de Derechos Humanos por dedicarse durante más de diez años a la defensa de pueblo afro en situación de desplazamiento y confinación.




23 de octubre de 2012

En Tumaco, 50 jóvenes desafían un destino violento


El fútbol suele ser un alivio en medio de las balas. En esta cancha de arena, ubicada en el barrio Nuevo Milenio de Tumaco, hay jóvenes que se negaron a la violencia, que prefieren correr detrás de un balón.

Ellos no matan, ni roban, ni extorsionan. Historia de chicos anormales.
Por: Laura Marcela Hincapié Serna, enviada especial a Tumaco

Y su tío insistía. En la mañana, en la tarde, en la noche. A veces, le pasaba uno que otro billete de $20.000 para tentarlo. “Hágale mijo, no sea pendejo”. Y John Edward que no, que él no quería meterse con esa gente, que lo dejara sano.

El trabajo que debía hacer el pelado de 16 años, según su tío, era tan sencillo como el de un mensajero: parcharse en una esquina, entregar paquetes, avisar la llegada de los tombos, cobrar las cuotas a comerciantes. El sueldo: $300.000 mensuales.

En Tumaco a los menores que cumplen estas funciones se les conoce como campaneros. La mayoría trabaja para los grupos armados que se pelean, que se matan por el municipio: las Farc y ‘Los Rastrojos’. El 50% de los miembros de estas bandas, según lo estiman las autoridades, corresponde a adolescentes que empiezan así, como mensajeros, y luego se convierten en sicarios, extorsionistas, reclutadores.

John Edward sigue firme. La voz no le tiembla para rechazar a su tío. Y eso que su hermano aceptó hace un año esa propuesta y su primo también y su amigo y su cuñado y el hijo del señor de la tienda...

Pero si el muchacho tuvo que dejar el bachillerato porque no tenía plata para la matrícula; si pensar en una universidad para él es un sueño tan ingenuo como ser presidente, astronauta, estrella de rock; si su mamá es conchera (recoge piangua) y no gana más de $20.000 a la semana; ¿Por qué se niega a aceptar la propuesta de su tío? ¿Por qué no quiere ganarse $300.000 fijos al mes? ¿Acaso está loco?

En el puerto solo el 1% de los jóvenes va a la universidad, el 40% no acaba el bachillerato. En la Universidad de Nariño, la única institución pública en el municipio, las matrículas son inalcanzables para las familias que viven de la pesca: $600.000 el semestre, el doble de lo que cuesta en Pasto.

***

Francisco se amarra los guayos y se sube las medias hasta la rodilla; Steven ya está parado en la portería, un arco hecho con palos de guadua; Julián escribe en un cuaderno de ositos la lista de los jugadores de hoy sábado 20 de septiembre; Jeison, Alex, Carlos, Mauricio, están calentando en la mitad de la cancha.

El uniforme: pantalonetas, camisetas manga sisa, gorras al revés, aretes en las orejas, las cejas. No parecen futbolistas, lucen como un grupo de cantantes de rap que cayó en ese lugar por accidente.

La escena ocurre en la sede del Centro Afro del barrio Nuevo Milenio de Tumaco, uno de los más violentos del municipio, donde en cada esquina los habitantes han visto a hombres disparar; agonizar, morir.

La cancha es un rectángulo de arena encerrado por mallas de alambre. En el lugar hay un afiche de tela que se mueve con el viento de las 5:00 p.m.: “Los pacíficos somos más, te invitamos a construir la paz”. Alrededor hay 10 jóvenes sentadas en pupitres esperando que empiece el partido, parece que estuvieran listas para recibir una clase. Quizá sea así. En ese lugar a los menores se les enseña que el destino, ese que parece tan predecible en un puerto donde los niños aprenden a hablar en medio del eco de disparos y el estallido de bombas, puede cambiar de rumbo, como un partido de fútbol, como un gol en el último minuto.

Este año en Tumaco han sido aprehendidos 40 adolescentes, 28 más que el año anterior: un aumento del 122%, según la Policía Nariño. Los delitos: homicidio, extorsión, hurto a personas, porte ilegal de armas de fuego, tráfico de estupefacientes.

John Edward, el del tío insistente, es el capitán del equipo. Hace un año está a cargo de los muchachos que se reúnen todas las tardes a patear el balón. Al Centro asisten en total 50 adolescentes que, también, ayudan en lo que resulte.

La vida trae contradicciones: en el municipio donde los jóvenes están acostumbrados a matar por $100.000, transportar droga por $50.000, vigilar calles por $30.000, extorsionar a la señora de los chontaduros por $2.000, también hay pelados que trabajan gratis: limpian las calles, llevan mercados a los necesitados, construyen casas para los ancianos.

***

Curioso que un hombre llegue del otro lado del mundo para enfrentar una guerra ajena. Difícil de creer que el destino regale la fortuna de nacer lejos de la miseria, de la violencia, y, aún así, te empeñes en buscarlas. 
El sacerdote José Luis Fonsilla ahora está sentado en una silla Rimax, descarga sus brazos huesudos en una mesa redonda de madera. La casa donde vive es pequeña, oscura, con paredes de ladrillos mal pintados de amarillo, rojo, verde, rosado. 

En una de las paredes hay dos mapas pegados con cinta, uno es de Nariño, el otro de Colombia. Seguro están desde hace cinco años, cuando recién llegó de España a un país del que solo había escuchado su nombre. Al fondo del lugar hay una cocina improvisada con un mesón de madera donde están tirados vasos de aluminio, vasijas plásticas, envases de gaseosa. Todo en desorden, como si un temblor acabara de ocurrir. 

El hombre alto, pelo negro, se quita los lentes, se frota los ojos, empieza el relato. Cuenta que siempre quiso vivir así, sin lujos. Por eso hace quince años salió de Madrid huyendo de la vida cómoda que tenía. Lo hizo justo después de terminar su carrera de Química. Nunca le interesó ejercerla, él solo quería viajar por el mundo, ayudar a las comunidades pobres. Así como hay jóvenes que rompen la tradición violenta de un pueblo, también hay hombres capaces de dejarlo todo por extraños. 

Viajó a Portugal, Ecuador, Perú, hasta llegar al barrio Nuevo Milenio de Tumaco, por orden de los Misioneros Combonianos. Entonces, el hombre que no quería ser químico hizo el experimento de su vida: se le ocurrió crear un sitio donde niños y adolescentes pudieran ir a leer, trabajar en proyectos con la comunidad, formarse como líderes. Así, con el apoyo de la Iglesia, nació hace dos años el Centro Afro.

El padre recuerda que lo primero que hizo fue hallar un sitio para la cancha de fútbol: el deporte suele ser un alivio en medio de las balas. También creó una biblioteca que, luego de 24 meses, parece nueva: solo tiene 200 libros.

El Centro tiene seis computadores y dos máquinas para estampar camisetas que los jóvenes venden. José sonríe cuando recuerda lo que ha logrado en el puerto. Cuenta el caso de una muchacha de 15 años que un día llegó a su casa gritando ¡Me quiero suicidar! La jovencita había terminado el bachillerato y quería ir a la universidad, pero no tenía dinero. Su madre ya le había advertido que debía trabajar como empleada. El sacerdote le prometió ayuda, la niña confió en él: a los dos meses ya tenía una beca en el Sena.

En Tumaco cinco de cada diez niñas trabajan en el servicio doméstico porque no tienen acceso al estudio. Muchas, por eso, terminan vinculadas con los grupos armados, la mayoría como informantes. Otras se enamoran, quedan embarazadas de guerrilleros, luego viudas.

 ***

Ese sábado el partido terminó a las 7:00 p.m. La noche apenas estaría comenzando para muchos jóvenes de Tumaco que salen en sus motos a recorrer los bares de la playa El Morro, a buscar problemas en los barrios, a veces, a hacer disparos al aire para infundir miedo, para que los respeten, porque -dicen las autoridades- los muchachitos armados se sienten dueños del pueblo.

Para los pelados del Centro Afro la jornada terminó. El padre José les recuerda que al día siguiente tienen una reunión para organizar las próximas actividades. ¿Y ahora no salen por ahí, a dar una vuelta? Angie: 16 años, pelo negro, ojos grandes; se apresura a responder: “Aquí es mejor no dar lora”. Ella todos los días se encierra en su casa a las 8:00 p.m.

Sus compañeros asienten con la cabeza, dándole la razón. Francisco aclara que salir es un riesgo. ¿Acaso los pelados que le dicen no a la violencia también tienen que esconderse? Los chicos del Centro Afro explican que ser diferente resulta ser una especie de pecado. John Edward recuerda a su tío, acechándolo. Es que -dice- todos tienen un amigo, un familiar que está en los grupos armados y que siempre está allí, haciendo ofertas, presionando. Entonces, cuando se cansan, los amenazan, los obligan a irse. “Nos cogen bronca porque dicen que somos anormales”.

En los últimos cinco años más de 20 adolescentes han tenido que abandonar el barrio Nuevo Milenio debido a las amenazas de los grupos armados. Ninguno de ellos quiso vincularse con las armas; les cobraron su rebeldía.

Otras veces, los policías se convierten en enemigos. Como los ven así -dice Steven- con gorras, aretes, entonces los tildan, también, de delincuentes. El padre González cuenta que en varias ocasiones ha tenido que salir a defender a sus muchachos; ya ha jurado por varios santos que ellos son tranquilos que -así ni las autoridades lo crean- en Tumaco hay un grupo de jóvenes que no ha caído en las armas. ¿Por qué estos 50 adolescentes insisten en ser pacíficos, así los persigan, los insulten, no les crean?

Tania cuenta que, con solo 15 años, ya ha visto morir a cinco amigos que se vincularon a los grupos armados. La última fue Diana. Hace un mes a la muchacha le pegaron dos tiros. En el barrio dicen que fue un tipo de ‘Los Rastrojos’ que le cobró ser la novia de uno de sus enemigos: un guerrillero de las Farc. Carlos, Mauricio, Francisco, Marcela, Andrea, Yeison; cuentan una historia similar.

En el 2011 catorce menores de edad fueron asesinados en Tumaco. Este año, de acuerdo con la Policía, terminará con una cifra aún mayor: a la fecha ya van 16.

Entonces, el recuerdo de los cuerpos cayendo al piso es suficiente para ellos, al menos, para esos 50 jóvenes que hoy contradicen un destino violento. Ya son las ocho de la noche y Angie tiene que entrarse a la casa. El resto también.

Fuente: http://www.elpais.com.co/elpais/judicial/noticias/ 

Ver también:

http://www.semana.com/nacion/maldicion-tumaco/183318-3.aspx

http://www.eltiempo.com/justicia/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12166213.html

http://www.elespectador.com/noticias/nacional/articulo-370124-se-restablece-servicio-de-energia-tumaco

http://www.elpais.com.co/elpais/economia/noticias/cultivadores-palma-tumaco-piden-apoyo-nacion

 

10 de mayo de 2012

Barbacoas: A ver si les duele a los congresistas de Nariño...



En EE.UU. y en las altas esferas nacionales dicen que "Colombia está más que lista para el TLC"...


Correo recibido el 10 de mayo de 2012:


Este es el karma que viven nuestros hermanos barbacoanos con la vía Junín-Barbacoas, en su hazaña para salir a la capital, o tan sólo a Tumaco e Ipiales.

Es increíble que, en tantos años de saqueo de oro, no haya una regalía suficiente para arreglar esta vía, ¡¡y no les da vergüenza seguir saqueando!!

En otros departamentos invierten millones de millones...  PARA NARIÑO, NADA.


 




Ver todas las fotos en:


https://picasaweb.google.com/102605586473613783810/ViaJuninBarbacoasMayo10De2012


7 de mayo de 2012

Tumaco: El puerto registra alto índice de discriminación contra la mujer



En el país grupos al margen de la ley están utilizando a jovencitas en el conflicto armado y ese es un típico caso de desconocimiento de los derechos humanos.
El presidente de la Corte Constitucional, magistrado Gabriel Mendoza, señaló que Tumaco presenta un alto índice de discriminación contra la mujer porque la mayoría de ellas son utilizadas por los grupos alzados en armas convirtiéndolas en esclavas y objetos sexuales.

Así lo indicó el magistrado Mendoza quien fue invitado especial al Puerto al Conservatorio regional sobre Equidad de Género que organizó la Comisión Nacional de Género, la sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, el Fondo de Poblaciones de las Naciones Unidas (Unfpa) y el programa de Acceso a la Justicia de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid).

El magistrado Gabriel Mendoza señaló que su presencia en Tumaco fue para contribuir a la Comisión de Género que viene funcionando dentro de la Administración de Justicia y así adelantar la evolución conceptual sobre la eliminación de las distintas causas de discriminación de la mujer.

“En Tumaco, según lo que pudimos analizar y escuchar de las personas que tocaron este tema, la situación de vulnerabilidad de la mujer en la región, especialmente adolescentes que están siendo sometidas a situaciones de discriminación por motivo del conflicto armado, es bastante preocupante. Muchas de ellas presentan situaciones de abuso sexual y afectadas por factores de violencia que se presentan en la zona”, señaló Mendoza.

Se indicó que en esta región y otras del país grupos al margen de la ley están utilizando a jovencitas en el conflicto armado y ese es un típico caso de desconocimiento de los derechos de los menores, a quienes las normas no solamente constitucionales sino legales y también las que tienen que ver con el derecho comunitario prohíben que los menores (hombres y mujeres) sean utilizados en fines propios del conflicto armado.

En este foro se evidenció el respaldo de la Jurisdicción Constitucional en torno a estos temas. “Vamos a ser muy cuidadosos en la selección de los casos de tutela en los cuales estén envueltos situaciones de esta naturaleza y de acuerdo a las particularidades de cada caso qué decisiones se adopten”, señaló el magistrado.

En la actualidad cada día crece la concientización de las mujeres en torno a la necesidad de emplear todos los mecanismos como social, jurídico existentes con el fin de eliminar esa situación de victimización que viene afectando no solamente a Tumaco sino a varias regiones de Colombia, en donde se avizora una concientización clara de la mujer en la necesidad de luchar por la defensa cabal de su interés.

“La costa pacífica siempre ha sido catalogada como una de las regiones en la cual las actividades de los grupos delincuenciales ha generado gran cantidad de conflictos que, desafortunadamente, repercuten directamente en el desconocimiento y en la relación de ciertos derechos fundamentales de las mujeres que están afectando su dignidad, su rol dentro de la sociedad,” finalizó el magistrado.

Fuente: http://www.diariodelsur.com.co/nvodiariodelsur/portal/paginas/vernoticia.php


23 de abril de 2012

Tumaco, una gambeta a la violencia


Por: PABLO ROMERO ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO | 8:09 p.m. | 23 de Abril del 2012



Descalzos, en guayos desgastados o en tenis, en Tumaco se juega al fútbol para huir de la miseria (ver galería).

Ya no es el semillero de futbolistas, pero a través de un balón se combaten la pobreza y el crimen.

Tumaco (Nariño). Son las 7:30 de la mañana y el sol ya calienta con ímpetu, con algo de inclemencia, en Tumaco. Desde esa hora, Jairo* corre detrás de un balón de fútbol; lo hace descalzo, sobre arena, sin camiseta, sediento y con hambre. Persigue el sueño de ser futbolista profesional, de gambetear a la violencia, pero sobre todo, de no fallarle a su familia, de sacarla de la pobreza.

La mañana transcurre calurosa, húmeda, a 28 grados, pero es la hora ideal para el fútbol. "Al mediodía el sol deshidrata y quema los pies", cuentan los jugadores. Jairo parece inmune al calor, juega con alegría, la que contrasta con la prevención que tiene cuando está lejos de la cancha, en el barrio, cerca de la tentación. A sus 16 años, este defensor central, de piel negra, fuerte, recio y ambidiestro, ha conocido la violencia de cerca. Vive en un barrio de  bravos**, donde las bandas criminales (como 'los Rastrojos') siembran el terror. Allí, le han asesinado a varios familiares por ajuste de cuentas, pero también ha perdido amigos que se han visto tentados por el 'dinero fácil'. No quiere la misma suerte. "La violencia en el barrio es muy tesa. Buscan a los jóvenes para que se metan a los grupos. Dicen que pagan bien y más de uno ha aceptado. A mí no me ha dado por eso, yo quiero es jugar al fútbol", confiesa, aunque omite detalles de su vida.   

Una de las canchas donde los jóvenes como Jairo desahogan los dramas del barrio se llama el 'Bajito', un campo de arena que en realidad es una cancha en la playa, con palos de madera haciendo las veces de porterías. Cuentan que la llaman el 'Bajito' porque cada que el océano Pacífico quiere se lleva la arena, aunque luego la trae de vuelta. Allí, a escasos metros del mar, se forman los nuevos talentos que quieren imitar a los jugadores más importantes que ha dado el puerto, como Willington Ortiz, Jairo el 'Tigre' Castillo, Pablo Armero, entre otros.    

Ese martes, Jairo llegó al entrenamiento en moto, un familiar lo llevó, lo que le ahorró los 40 minutos que habría gastado a pie y, de paso, los mil pesos que cuesta el mototaxi, principal medio de transporte de la ciudad y una de las mayores fuentes de empleo. Vestía pantaloneta, camiseta y unas sandalias de las que rápidamente se despojó, ya que allí, en la arena, se juega descalzo para ganar potencia, esa que se pone a prueba en cada 'picadito'. "Si hay que firmar un partido, ¡lo firmo de una!, y demuestro lo que tengo: mi talento", dice Jairo, desafiante, con poca inocencia. Claro, la violencia le ha robado su niñez. "Los grupos ilegales lo tenían de mandadero, para llevar armas y cosas. Estaba cerca de ellos y, aunque no andaba en crímenes, estaba a un paso. Pero quiere salir adelante: entrena a diario, volvió al colegio y pronto jugará en otra ciudad", cuenta su DT**. 

Se vive por el fútbol

La principal señal de tránsito en Tumaco tiene algo poco convencional: es preventiva, indica que hay peatones en la vía, solo que la silueta negra de fondo amarillo patea un balón. Y es que allí el fútbol es la actividad dominante. La gente recuerda a sus figuras con lúcida memoria, repasa las actuaciones de los tumaqueños que juegan en el exterior (como Armero, en Udinese, de Italia) y se congrega en cualquier esquina para seguir un partido del América de Cali. Las escuelas deportivas abundan: se tiene un registro de 68, y un total de 161 equipos, sin contar a quienes lo practican para recrearse. Todas las canchas, sean de de cemento (como la de San Judas, que antes era de arena y donde se formó Willington Ortiz), de pasto, o de arena, permanecen llenas. El fútbol se vive con religiosa devoción. 

Aunque se calcula que hay en todo Tumaco unas 200 canchas (la mayoría en mal estado), las autoridades reconocen que existen falencias: "El fútbol en Tumaco sigue siendo la posibilidad de futuro para los jóvenes, pero se requiere preparar mejor a los técnicos y construir más y mejores canchas", dijo el secretario de Gobierno, Hernán Cortés.  

'El que no juega, lo perdemos'  

¿Qué pasa con el estudio? Jairo responde sin titubeos, sin sonrojarse: "Primero me quiero dedicar al fútbol". Aunque hace poco reinició sus estudios nocturnos de sexto de bachillerato, está obsesionado con la pelota, y esa es la mentalidad que los técnicos quieren cambiar en Tumaco. Sobre todo cuando solo el 43,6 por ciento de los habitantes alcanza siquiera la básica primaria (según un estudio del 2010), y muchos desertan hacia el crimen o el fútbol.  

"El muchacho que no escoge el fútbol en Tumaco lo podemos perder. No hay fuentes de trabajo. En el estudio se abren puertas, pero los muchachos quieren es ganar plata rápido. Lo que los formadores hacemos es tratar de quitarles gente a los paramilitares y a la guerrilla con una formación integral", dice el 'profe' Nery Estupiñán, que descubrió al 'Tigre' Castillo y quien confiesa, con nostalgia, que Tumaco ya no es el semillero de jugadores profesionales (calcula que la región entregó más de 50 en su momento).

En gran parte, la razón es la violencia. Y los índices están disparados: según el Departamento Nacional de Planeación, se alcanzaron los 128,4 asesinatos por cada 100.000 habitantes, en el 2010. Hay barrios por donde no se puede pasar con tranquilidad, como el de Jairo. "Allá hay que ir con cuidado", dicen los mototaxistas. Hay guerra por el narcotráfico y la extorsión. El personero municipal, Álex Castillo, entregó una gris radiografía. "El fútbol sigue siendo emblema de Tumaco, pero no podemos negar que la posibilidad de parir jugadores se ve limitada porque ha habido en la última década un escenario marcado de violencia, especialmente con los jóvenes. Hemos sido testigos de muchos talentos víctimas de las confrontaciones", afirma. Pero Jairo ha sido afortunado. La mano que le tendió su DT lo tiene alejado de la violencia y cerca de jugar en otra ciudad.

Con esa ilusión entrena a diario, sintiendo la brisa, el sonido del mar, los rayos del sol, que a veces son insoportables. Allí, en medio de la arena, y con los pies rojos de patear balones descalzo, Jairo se aferra al sueño de no fallarle a su familia. "A veces no hay pa' comer, pero en mi casa me dicen: 'coma usted, mijo, que es el que nos va a sacar de pobres' ".

Aún se vive con temor 

Han pasado casi tres meses del atentado en Tumaco. El pasado primero de febrero Tumaco se estremeció con la explosión de una moto bomba que dejó ocho personas muertas y más de una decena de heridos y que destruyó la estación de Policía. Desde entonces, las calles están militarizadas, el pie de fuerza aumentó y se percibe miedo en los habitantes que, incluso, pasan con timidez frente a la estación, que todavía está semidestruida. En su momento, el alcalde de Tumaco, Víctor Gallo, responsabilizó del atentado a la columna móvil Daniel Aldana de las Farc, que actúa en la zona.

(*) Nombre cambiado por ser menor de edad.   
(**) Nombre o dato omitido por seguridad.


Pablo Romero  
Enviado especial de EL TIEMPO


Fuente: http://www.eltiempo.com/deportes/futbol/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-11638242.html


23 de marzo de 2012

En Pasto rechazaron sanción por racismo impuesta por la Dimayor

 
EL TIEMPO | 11:48 p.m. | 22 de Marzo del 2012

Aficionados y autoridades en la capital nariñense creen que hay una persecución contra el equipo.

Aficionados, dirigentes, y gente del común en Pasto se mostraron en desacuerdo con la multa impuesta al equipo nariñense por la Comisión Disciplinaria de la Dimayor (11'334.000 pesos), por supuesto "comportamiento racista" de algunos asistentes al estadio contra los jugadores de Equidad Carmelo Valencia y Dhawlim Leudo, el pasado domingo.

Aunque el propio presidente del equipo, Iván Erazo, reconoció el hecho, y los futbolistas agredidos también, hay un descontento general en la ciudad por la sanción. Por ejemplo, el expresidente del club Eudoro Dueñas Martínez consideró como "una persecución al Deportivo Pasto. Este tipo de acciones se inician cuando se cumple un buen papel. ¿Y si se hubiera perdido el partido? Nada habría sucedido".

Dijo, además, que "el Pasto tiene unos enemigos ocultos, buscando por todos los medios enlodar el buen nombre del equipo". Por su parte, el exmagistrado del Tribunal Superior de Pasto Luis Alfredo Fajardo cuestionó: ¿Cuál diferencia hay con los ataques verbales a los árbitros, por cuyo hecho no hay antecedente de sanción?".

Entre los hinchas también hay malestar. Ramiro Chamorro, ingeniero agrónomo, dijo: "Ahora las autoridades deberán aplicar las sanciones, cada vez que a los nariñenses y especialmente a los pastusos, se nos tilde de "brutos,"siendo también ofensa racista". Y Luis Salas, asociado del club, cree que "es una ofensa contra el equipo, buscando nuevamente su descenso".

Aunque el equipo interpondrá el recurso de reposición, el presidente Erazo reconoció el hecho, en la emisora Antena 2. "Se identificaron 4 o 5 personas encapuchadas que causaron estos incidentes. Ya están siendo identificadas por la Policía. Pero no se trata de una situación que corresponda a la afición del Pasto sino a personas ajenas".

Finalmente, hasta el propio gobernador de Nariño, Raúl Delgado Guerrero, se pronunció: "La sanción de ninguna manera representa el sentir de los nariñenses", dijo, y rechazó el "hecho agresivo contra jugadores de raza negra".

Ramiro Rosero Arteaga
Para EL TIEMPO

Fuente: http://www.eltiempo.com/deportes/


 

22 de marzo de 2012

Equipo de fútbol sancionado por racismo de sus hinchas


DIARIO DEL SUR (Pasto): Hecho sin precedentes - 22 Mar 2012

La Dimayor sancionó al Pasto por actos racistas.

El equipo nariñense deberá pagar una multa de más de 11 millones de pesos. Las directivas preparan la defensa para apelar la decisión.

En un acto sin precedentes en Colombia, la Comisión Disciplinaria de la División Mayor del Fútbol Colombiano, Dimayor, sancionó ayer al Deportivo Pasto con una multa de once millones trescientos treinta y cuatro mil pesos, por actos discriminatorios de sus aficionados a jugadores de la Equidad, durante el partido cumplido en el estadio Libertad el pasado domingo por la octava fecha de la Liga local.

El comunicado de la entidad dice que con esta medida se busca propiciar una toma de conciencia sobre el respeto a la dignidad humana de los jugadores y erradicar el flagelo del racismo en los estadios del país.

En uno de los apartes de la resolución menciona lo siguiente: “Si los seguidores de un equipo cometen una de las infracciones mencionadas se sancionará al club, sin que se le impute una conducta u omisión culpable, con una multa en cuantía de veinte a cuarenta salarios mínimos mensuales legales vigentes.

Hay que tener en cuenta que la multa económica se da por actuaciones de los hinchas, ya que si esa situación hubiese ocurrido por parte de jugadores u otros integrantes del club el castigo hubiese sido con la pérdida de puntos. Si la situación es más grave y tiene que ver con participación de miembros del cuadro organizador del espectáculo, el tema llegaría incluso a castigos como la exclusión de la competición del equipo.

Según el informe del árbitro del encuentro, Juan Carlos Gamarra de Bolívar, los hechos racistas se presentaron al minuto 83 cuando los aficionados del Deportivo Pasto empezaron a gritarles “micos y negros” a los jugadores de la Equidad Dahwling Leudo y Carmelo Valencia. Esta situación fue prevenida por el defensor del cuadro nariñense, Marino García, quien acudió a la tribuna a calmar los ánimos de los espectadores.

DIARIO DEL SUR dialogó con el presidente del Pasto, Iván Erazo, quien manifestó que los directivos no detectaron de inmediato esa situación, pero dijo que después, mediante la observación de videos entregados por la Policía, se identificó a 4 o 5 personas ajenas a la organización del espectáculo ubicadas en la tribuna sur, que pudieron ocasionar ese malestar.

La institución nariñense de acuerdo a ese aspecto, acudirá al recurso de reposición, para demostrar que están velando para que el fútbol en el estadio Libertad se viva sin contratiempos y así tratar de levantar esa multa.

“Los aficionados deben ser respetuosos y responsables, ya que el fútbol no nos diferencia de las personas”, dijo Erazo.

Nunca antes se había sancionado a un equipo de fútbol en Colombia por este motivo, con lo cual se comenzó a mencionar en Pasto que a pesar de que esos aspectos racistas son repudiables, siempre al Pasto lo toman como el equipo a castigar o a tomarlo como experimento con fuertes castigos, tal y como ocurrió en 2009 cuando una sanción lo condujo a la Primera B.

Fuente: http://www.diariodelsur.com.co/nvodiariodelsur/portal/paginas/

Vea también la noticia en El País, El Espectador y FútbolRed.

Por extrañas razones, El Tiempo destacó la noticia en su versión impresa, pero no lo hizo en su versión virtual.

 

3 de octubre de 2011

Caos en Tumaco y otras zonas del pacífico nariñense


Pasan días casi eternos para los pobladores de estas zonas, azotadas por la violencia y el olvido. En Tumaco se viven días de inmensa zozobra entre sus habitantes, grupos al margen de la ley asesinan comerciantes, ponen granadas en almacenes de la ciudad, secuestran civiles, matan policías y hasta niños. Se dice que en Tumaco operan todos los grupos armados al margen de la ley que existen en Colombia. Los ciudadanos sienten miedo hasta de salir de sus casas a comprar alimentos. el pago de vacunas por parte de los comerciantes es pan de cada día. La comunidad espera que el gobierno nacional brinde verdadera seguridad en este olvidado lugar del país. La comunidad ya perdió la fe en las autoridades puesto que se muestran incapaces de contrarrestar los actos violentos. Es fundamental la presencia de la fuerza publica en Tumaco, las condiciones de los civiles cada dia son mas inhumanas a causa de la violación de casi todos sus derechos.



26 de septiembre de 2011

Comunicado público de la Diócesis de Tumaco sobre la situación de la costa pacífica nariñense



Ante la comunidad nacional e internacional hacemos pública la denuncia de los últimos acontecimientos de la costa pacífica nariñense que siguen afectando gravemente la tranquilidad de toda la población de esta región:

1.- Una masacre anunciada

Con mucho dolor nos enteramos de la masacre ocurrida el 26 de agosto en el resguardo indígena Awá el Gran Rosario, Municipio de Tumaco, donde fueron asesinados doce indígenas, entre ellos 5 niños.

Según las últimas informaciones fue una masacre anunciada. El defensor del Pueblo de Nariño afirmó en Consejo de Seguridad que habían emitido una Alerta Temprana sobre este caso, por cuanto una de las víctimas había denunciado ante la Fiscalía al Ejército Nacional como culpable del homicidio de su esposo, ocurrido el 23 de mayo pasado, del cual ella era testigo y por eso había recibido amenazas.

Este hecho de barbarie, donde ni siquiera se respetó la vida de un bebé de ocho meses, ha demostrado la incapacidad de la fuerza pública de proteger a la población civil. A pesar del aumento del pie de fuerza, aumentan las víctimas y la inseguridad, lo que genera una gran desconfianza de la población hacia quienes deben protegerla.

Lastimosamente lo anterior no es la única situación de grave violación a los DD.HH. y DIH. El mismo día 27 agosto cuando llevaron a los 12 indígenas Awá asesinados a la morgue de Tumaco, ya había en ésta ocho cadáveres traídos del corregimiento de Llorente, entre ellos una niña menor de edad, asesinados en días anteriores.

2. Ponemos en conocimiento también los siguientes casos que deterioran la situación en la costa pacífica nariñense:

Los asesinatos siguen sucediendo diariamente. Según datos de Medicina Legal, de enero a junio se cometieron 173 homicidios en el Municipio de Tumaco, pero otros datos confiables hablan de más de 260 homicidios.

En el mismo Municipio de Tumaco se habla de fosas comunes en el río Chagüí, Candelilla de la Mar, la Guayacana y otras en la zona de frontera con Ecuador. El fin de semana del 22/23 de agosto llegaron a la morgue de Tumaco 7 cadáveres procedentes de unas fosas comunes de la Guayacana, presuntamente asesinados hace tres o cuatro meses.

Además de los asesinatos hay 50 denuncias de desapariciones forzadas sólo en Tumaco, según datos oficiales ofrecidos a través de las emisoras locales.

En lo que va corrido del año, en la costa pacífica nariñense se han presentado diez (10) desplazamientos masivos. Entre ellos en el mes de junio se desplazaron forzosamente 517 personas al casco urbano de Tumaco de las veredas de Chilvicito, Pindales y Kilómetro 28. Entre finales de julio y el mes de agosto en los Municipios de Magüí 200 personas, El Charco unas 700 personas y en Mosquera 162 personas.

En este momento conocemos ocho comunidades confinadas en el Municipio de El Charco.

Hay 62 educadores entre ellos varios rectores amenazados, de los cuales 14 han salido de la región. Lo mismo sucede con líderes de Consejos Comunitarios y de población desplazada, que han tenido que huir de su territorio, debilitando los procesos organizativos y de conciencia social.

A pesar de las denuncias es preocupante el aumento del reclutamiento de jóvenes menores de edad por parte de los grupos armados ilegales.

Sigue creciendo la presencia de los grupos armados en los barrios, las veredas y cabeceras municipales de los municipios de la Costa Pacífica nariñense, sometiendo a la población a todos los niveles de arbitrariedades de estos grupos.

Nos preocupa sobre manera la degradación del conflicto: el irrespeto a la vida de los niños, jóvenes y mujeres y en muchos casos en estado de embarazo. En los últimos dos meses tenemos conocimiento oficialmente del asesinato, a veces bajo tortura y sevicia, de nueve menores de edad, entre ellas de tres niñas.

3. Todo lo anterior evidencia una vez más la grave crisis de seguridad por la que están pasando las comunidades de la costa pacífica nariñense, especialmente las comunidades afro e indígenas, que cada vez ven más amenazado su territorio y su proyecto de vida.

Ante este panorama violento reiteramos en nombre de Dios a los diferentes actores armados que respeten la vida de toda persona. Y a las autoridades les exhortamos que cumplan su mandato constitucional y a través de hechos concretos en defensa de la población demuestren que se puede confiar en ellos.

Reiteramos a los medios de comunicación social que no oculten la catástrofe humanitaria que está sucediendo en esta región y la visibilicen.

Apoyamos la reiterada solicitud de las organizaciones indígenas de un acompañamiento permanente de la Comunidad Internacional en esta región, que haga seguimiento a los procesos de investigación de las masacres ocurridas y permita a la vez menguar la situación de violencia que vivimos en relación a la violación de todos los Derechos.


No me preocupa el grito de los violentos, ni de los corruptos...
Lo que más me preocupa es el silencio y la 'falsa calma' de los buenos.
Martin Luther King

Diócesis de Tumaco, 28 de agosto de 2009