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12 de septiembre de 2017

Cada vez hay más racismo y se vuelve más refinado: historias de Micro-racismo

Tres mujeres y dos hombres explican a EL PERIÓDICO cómo viven su negritud y cómo perciben el rechazo, sutil y no tanto, en su día a día. 
MARÍA G. SAN NARCISO

Microrracismos, aunque no todo el mundo está de acuerdo con el término, da nombre a aquellas actitudes racistas cotidianas que padecen las personas negras. A continuación, los testimonios de cinco afrodescendientes españoles que los sufren a diario.

LUCÍA MBOMÍO
Periodista. 35 años

“Cada vez hay más racismo y se vuelve más refinado”

En los años 60 y 70, ser blanca, española y casarse con un hombre negro era un hecho insólito. El libro 'Las que se atrevieron' (Editorial Sial |Casa África) recoge seis de esas historias homenajeando a aquellas mujeres que decidieron salir de la norma en una sociedad tan homogénea y conservadora. Como la madre de Lucía Mbomío, su autora, que reafirma con él su identidad en un país que, dice, racializa la nacionalidad.

Hija de ecuatoguineano, cuando la llevaron por primera vez al pueblo de su madre, una persona pidió que le enseñaran a la niña, a ver si era verdad que era mitad negra mitad blanca (literalmente, querían ver si tenía medio cuerpo de cada color). «En los años 50 y 60, siendo todavía Guinea Ecuatorial una colonia española, el perfil de gente que llegaba era muy escaso y bastante concreto. Casi todos venían a estudiar. La gente no tenía un estereotipo elaborado en la cabeza porque prácticamente no había personas negras», explica.

Tampoco los idealizaban. Estar con un hombre negro podía ser entonces un «movidón». Era el primero que conocían. Ni los tenían hipersexualizados, ni se  pensaba que estaban con ellas por los papeles.

«Hace muy poco estaba en una discoteca de salsa y se me presentó un chico. Me hizo la pregunta al cubo». Es decir, le preguntó de dónde era tres veces. Primero, la periodista le respondió que de España, después que de Madrid. Y, con el último «pero, de dónde», le dijo que de Alcorcón. «Hay gente que quiere saber nuestro árbol genealógico para entender por qué no tienes la piel blanca», explica. Resultó que él trabajaba de profesor universitario en Reino Unido. «Y tú, ¿qué’, ¿te dedicas a restauración, no?», le espetó a Lucía. Se sorprendió muchísimo cuando la repuesta fue que no, que ella era periodista.

«Al final, no dejan de ser ladrillos que construyen tu día a día y que son hijos de un sistema que es racista, que entienden que tú no puedes ser de aquí. Hijos de una educación que no te incluye, que no habla de Guinea Ecuatorial, de la historia de España con respecto a temas como la esclavitud, el imperialismo o el colonialismo», analiza.
Por eso, Mbomío lo tiene claro: «Cuando me preguntan si creo que hay menos racismo ahora que antes, pues digo que no, creo que hay más y que además se ha vuelto más refinado».


ARMANDO BUIKA
Actor. 47 años

"Creces soportando la mirada de la gente"
Foto: David Castro
Armando Buika es un actor que está cansado de interpretar siempre al matón, el delincuente de la cárcel, el agente de la CIA. No porque sean papeles deshonestos, sino porque no se siente identificado con ellos. El socio fundador del colectivo de artistas The Black View ha aprendido, junto con otros compañeros, a decir que no a personajes que no le hacen crecer como actor y como persona. O, al menos, a planteárselo. «Porque antes que nada somos actores», afirma.
Como afrodescendiente se ha encontrado con peticiones de actores negros «con acento». «Y, ¿qué acento tienen los negros?», se pregunta. «A mí lo que me choca muchísimo es que somos grandes consumidores de ficción de EEUU. A Will Smith lo aceptamos como actor principal en un peliculón. ¿Por qué aquí no hay negros que sean protagonistas?», replica su mánager, Pilar Pardo, justo después de finalizar una reunión con un representante del sindicato de guionistas Alma. 

Interpretar un personaje que no sea delincuente, inmigrante o prostituta no es fácil. Pardo explica que cuando presenta a Armando para un determinado papel –pongamos que sea de un padre de familia–, que tiene que ser hombre de unos 40 años, alto y con otras tantas características que tiene y que van antes del color de piel, le dicen que no. Que no buscan a alguien negro.

En la reunión hablan de estas experiencias y de microrracismos. En este sentido, Buika prefiere hablar de afrofobia. «Llevamos desde pequeños esa incomodidad constante por no hacer todo lo que te gustaría hacer, que las miradas no dejan de abandonarte. Creces soportando y acostumbrándote a que te mire la gente. Al principio, no sabes que eres diferente, hasta que un día te das cuenta porque alguien te dice que eres negro. Y entonces comienza la lucha contigo mismo, que es lo que hemos pasado todos. Y es una lucha muy dura», afirma el actor.

Con su «mirada negra» llevan esa lucha a lo audiovisual. Quieren visibilizar a los actores, crear referentes multirraciales para los chavales jóvenes y dar la mano a guionistas, productores y directores, para asesorarles a la hora de contar historias. Así seguro que alguno se lo piensa antes de pedir a un actor con acento de negro.


GLORIA MBILLA
Estudiante de Periodismo. 22 años

"No se asume la afrodescendencia"
Foto: David Castro
Las actitudes racistas también se dan en las aulas como sabe Gloria Mbilla, estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y miembro de Kwanzaa. De padre camerunés y madre de Ghana, explica que aunque en casa siempre le han hecho tener presente sus raíces, se ha criado, estudiado y crecido en España: «un país que todavía no asume que la afrodescendencia existe».

Tiene varios ejemplos. «Antes estudiaba Ciencias Políticas. En una asignatura, cuando ya habían pasado meses de curso en los que se apreciaba perfectamente que hablo español como lengua materna, una de las profesoras me preguntó dónde había estudiado, si sabía hablar bien español y si la comprendía. Me sorprendí y le pregunté si era porque soy negra. No entendía qué otro motivo podía existir teniendo en cuenta que soy bastante participativa y que hablo en clase con regularidad», explica.

«En el instituto siempre se me habían dado mal las matemáticas. En otras asignaturas era buena, pero esa se me cruzaba. En una tutoría, mi profesor me comentó que quizá, teniendo en cuenta lo mal que se me daba eso, debería hacer algo más fácil ‘que estuviera dentro de mis posibilidades’. Así me daba a entender que mis posibilidades estaban por debajo de las que tenían el resto de compañeros. Los profesores deben asumir que su papel es empoderar a los estudiantes, no hacerles pensar que por una asignatura ya no puedes alcanzar tus objetivos. Casualmente nunca he oído que mis amigas blancas reciban esos comentarios», asegura.

Mbilla explica que los microrracismos –término que no le gusta porque considera que banaliza un racismo tan continuo y reiterativo que te hace recordar cada día que siempre serás considerada ciudadana de segunda– son muy habituales en su vida. «Es muy común, también para mis compañeras negras, sentir el asco ajeno cuando ocupas el asiento libre del metro y la sorpresa de la gente cuando hablas por teléfono en perfecto castellano», dice. O cuando camina por una calle y otra persona que cree que le va a robar. «Antes era capaz de apartarme para no preocupar, pero he asumido que la calle es tan mía como de los demás, por lo que si quieren vivir pensando que la negra de detrás les va a robar es problema suyo», afirma.


SILVIA ALBERT
Actriz y creadora. 41 años

"Hay actitudes sutiles que nos señalan"
Foto: José Luís Rocca
«Negra, española, vasca, catalana, alicantina, murciana y olé. Y en mis 41 años me han preguntado si soy nigeriana, guineana, camerunesa, congoleña, brasileña, colombiana, dominicana, neoyorkina, francesa, portuguesa... Pero jamás nadie, nunca, me ha preguntado si soy de aquí».

La actriz Silvia Albert, nacida en San Sebastián, con residencia en Barcelona y estudios en Murcia y Alicante, interpreta este fragmento en un solo, una obra de teatro que titula 'No es país para negras'. ¿Y por qué no lo es? «Porque se nos niega la pertenencia, se nos cuestiona nuestra nacionalidad casi a diario. Porque se niega el racismo existente en la población y a las personas que nos quejamos se nos trata de paranoicas, de victimistas, se intenta relativizar el dolor que sentimos, medir y comparar nuestro sufrimiento con una vara de medir manipulada. Porque diariamente hemos de enfrentarnos a actitudes sutiles que nos señalan como diferentes, como criminales en potencia», responde. Habla, por ejemplo, de personas que agarran fuerte el bolso al verlos, dependientes de establecimientos que les tratan mal por creer que no tienen dinero para comprar o de personas que no se sientan a su lado en los transportes públicos.

La idea del montaje surgió cuando se quedó embarazada en el 2012 de su hija Alma. «Comencé a cuestionarme mi negritud en relación a ella. ¿Cuáles habían sido mis referentes? ¿Cuáles serían los suyos? Empecé a mirar la situación de las personas negras en España, a relacionarme y leer sobre activistas que ejercían su activismo desde muchos lugares», afirma.

Llevarla adelante no era fácil, pero gracias a varios apoyos dentro del Projecte Vaca, asociación de mujeres dedicadas a las artes escénicas en Catalunya, tuvo la oportunidad de contar una historia diferente. Su historia. Una obra que remueve conciencias y rompe estereotipos, que muestra un relato con el que las mujeres españolas afrodescendientes pueden sentirse identificadas. Y que es referente para todas esas niñas que no conocen a muchas mujeres negras más allá de su familia. 

En Off Latina de Madrid, donde ahora están actuando los viernes de septiembre, ofrecen funciones especiales para institutos que incluyen un coloquio o un taller sobre microrracismos al terminar.

RUBÉN H. BERMÚDEZ
Fotógrafo y diseñador gráfico. 36 años

"Me preguntan por qué soy negro"
foto: David Castro
«Soy consciente de mi negritud cuando voy al colegio y los otros me lo dicen. Cuando me cantan la canción de los Conguitos y la del Cola Cao. Niños y niñas en corro. Nocilla, Chocokrispis». Esta es una de las entradillas que el madrileño Rubén H. Bermúdez utiliza para introducir su fotolibro Y tú, ¿por qué eres negro?, en el que aborda, a través de imágenes, su negritud y su relación con ella.

La pregunta que da título a la obra es una constante en su vida. La secuencia completa comienza con la cuestión: «¿De dónde eres?», para seguir con la de: «¿Y tus padres?». Ambos son españoles y blancos, así que el interrogatorio sobre su identidad termina con: «Y, ¿por qué eres negro?».

«Me la repiten un montón de veces a lo largo de mi vida, hasta que tengo 30 años y, por primera vez, lo hace una persona negra. De forma inclusiva. Me agita muchísimo», dice. Se trata del activista Abuy Nbufea y hablan de la esclavitud que hubo en el pueblo de su abuelo. «Llego a mi casa y me pongo a investigar más. Encuentro un montón de cosas, mis apellidos relacionados con la trata de personas esclavizadas», explica.

Acababa de impartir un taller sobre fotolibros así que decide abrirse un blog con la intención de crear uno nuevo. El resultado es una obra que resume todo el imaginario que le ha afectado sirviéndose de su archivo personal de fotografías y de imágenes prestadas.
Comienza con las primeras personas negras que ve en televisión de los años 80, como Magic Johnson, o series como 'El príncipe de Bel Air', imposibles de ver en la ficción española. Sigue con el colegio, donde por primera vez le hacen la pregunta («¿por qué eres negro?») o le cantan la canción del Cola Cao. «El libro va creciendo y voy utilizando otros imaginarios relacionados con historias que me han afectado. La primera vez que me para la policía para mí es importante. El impacto más tremendo que tengo en mi juventud es cuando una banda de nazis mata a Lucrecia Pérez, una mujer con un color de piel parecido al mío, al grito de ‘negra de mierda’», recuerda.

También aparece la novia cuya madre no quiere «nietos negritos», las canciones o el famoso negro del Whatsapp. Toda su historia con pequeñas frases e imágenes que sirven para entender mejor cómo se percibe la negritud en España.

 Tomado de:http://www.elperiodico.com/es/mas-periodico/20170909/cinco-historias-microrracismo-6271265 

27 de junio de 2017

María de la luz, la niña negra adoptada por la Duquesa de Alba

La escritora Carmen Posadas descubrió un episodio poco conocido del siglo XVIII español, la adopción por parte de la poderosa Cayetana de Alba de una niña negra y convirtió la historia en una novela en la que describe la esclavitud en España que, no obstante, cree que es uno de los países menos xenófobos, en comparación con los anglosajones.


"La hija de Cayetana", editada por Espasa, es el título de esta novela histórica en la que Posadas recupera la vida de la corte de Carlos IV donde se desarrolló la infancia de esta niña, y a la que la duquesa dejó en herencia una importante cantidad de dinero y una renta vitalicia.


En una entrevista con Efe, Posadas explica cómo a través de las vidas de Cayetana de Alba, de la niña María de la Luz y de la verdadera madre de la pequeña, una esclava llegada de Cuba que es un personaje de ficción, ha recreado una especie de "Arriba y abajo" (serie inglesa) de la corte española.

Cayetana era la decimotercera duquesa de Alba y grande de España, una mujer dueña de su destino porque tenía dinero y poder, y aunque era frívola y extravagante tenía "un gran corazón", explica Posadas.

Tener criados negros era entonces un signo de distinción de la época y la duquesa, que no podía tener hijos, recibió de regalo una bebé mulata, a la que adoptó y trató como una hija.

Estos personajes que existieron en la realidad se mezclan en la novela de la escritora uruguaya con otros de ficción como la madre de la niña, Trinidad, que le sirve a Carmen Posadas para hablar de la esclavitud en la Península.

Y es que aunque los esclavos eran muy comunes en las colonias españolas y a pesar de que entre 1450 y 1750 unos 800.000 llegaron a la Península, en el siglo XVIII habían pasado a ser un artículo de lujo.

Pero la autora señala que, a diferencia de los países anglosajones donde estaban castigados con cárcel los matrimonios interraciales, en las colonias españolas se permitían: "España es el país menos xenófobo que conozco y eso se empezó a notar desde muy pronto".

Junto a la duquesa aparecen en la novela numerosos personajes de la época, como Francisco de Goya, y de la Corte, desde la reina María Luisa de Parma, que tenía muy mala relación con Cayetana de Alba, a Godoy o Alejandro Malaspina.

"La corte era un nido de intrigas y conjuras", explica la escritora, que asegura que "lo que pasa actualmente en la política española es un jardín de infancia al lado de lo que ocurría en la época".

Pero Carmen Posadas también encuentra similitudes con la actualidad porque, recuerda, los nobles de toda la vida se sentían amenazados por personas que, como Godoy, llegaron al poder encarnando una nueva sociedad.

En ese escenario, las mujeres de clase alta pudieron llegar a ser más libres y cultas de lo que fueron luego durante el siglo XIX y mediados del XX, indica la autora.

En cuanto a los sentimientos que Posadas describe en la novela, sostiene que "lo único que cambia es el decorado: las pasiones son las mismas que ahora y la forma de reaccionar también".

La labor de documentación llevó a Carmen Posadas a ver el testamento de Cayetana, que tiene la Casa de Alba, donde comprobó su decisión de dejar a su muerte, ocurrida a los 40 años, una herencia a la niña que adoptó y a la que llamó María de la Luz.

La autora también recupera anécdotas de la época, como la invención de la dentadura postiza: fue un dentista español Antonio Saelices el que confeccionó la primera dentadura que podía pegarse a las encías y permitía comer con ella, una novedad que se estrenó en la corte de entonces.


Carmen Naranjo

Publicado originalmente en:https://www.efe.com/efe/espana/cultura/posadas-novela-la-esclavitud-en-espana-con-hija-negra-de-cayetana-alba/10005-3079334 

7 de octubre de 2016

"Este no es un país de tribus africanas."

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA NACIONAL E INTERNACIONAL EN RECHAZO A LOS COMENTARIOS RACISTAS DEL SENADOR Y EXPRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA ALVARO URIBE VÉLEZ.


Los descendientes de la diáspora africana en Colombia y en América Latina rechazamos de manera rotunda la expresión racista “este no es un país de tribus africanas, es un país de instituciones” expresada por el senador y expresidente de la República de Colombia, Alvaro Uribe Vélez, durante el programa de la noche NTN24, dirigido por la periodista Claudia Gurisatti el día martes 4 de octubre de 2016. Consideramos que la misma es una muestra de los imaginarios racistas que hoy, como ayer, proyectan los sectores dominantes blanco-burgueses de la nación contra los pueblos y la herencia de matriz africana en el mundo y contribuye a fomentar y profundizar las múltiples discriminaciones y exclusiones de las que han sido víctimas históricas las comunidades afrocolombianas.


Las y los afrodescendientes en Colombia, luego de la abolición de la institución de la esclavitud en 1851, fueron invisibilizados por las agencias del Estado al permanecer aislados de los proyectos de organización política, económica y social. Este hecho explica por qué en Colombia, las y los afrodescendientes dejaron de ser sujetos de derecho para convertirse en “difuntos” ante la ley del Estado, donde simplemente no existían. Y en la vida social, se convirtieron en “huérfanos civiles”. De modo que después de la abolición de la esclavitud, no se puede hablar de la situación política y social de las y los afrodescendientes como un estado de transición, sino como una agonía prolongada.

De este modo, racismo estructural entendido como mecanismo de reproducción que se relaciona directamente con el manejo del poder de las élites dominantes, ha sido visto como “algo” ajeno a la realidad nacional colombiana, pues se trata de una construcción social ideológica que establece un continuum naturalizado por los medios e instituciones sociales que nadie cuestiona.

En efecto, desde el principio de la esclavitud hasta nuestros días la representación e invención del continente africano y sus sociedades ha estado ceñido por los paradigmas históricos-mundiales, coloniales y neocoloniales racistas y de subyugación que subordinan la condición humana de estas poblaciones, asignándoles representaciones externas como seres “salvajes” y carentes de cualquier grado de “civilización”. Dichas representaciones han justificado los crímenes de lesa humanidad más atroces como la esclavización, el colonialismo y el capitalismo.

El concepto de tribu surgió de la antropología colonial del siglo XIX, con el único fin de legitimar la dominación occidental, al establecer diferencias entre supuestas sociedades “civilizadas” y “salvajes”. Dicho concepto codificó una serie de significados que justifican la violencia racial y que hoy han sido más que denunciados. Seguir utilizando estos términos racistas contribuye a que se siga catalogando a los grupos sociales como “atrasados” o “desarrollados”, únicamente en función de su filiación étnico-racial. Esto no puede seguir siendo tolerado en países que, como Colombia, se auto-reconocen como pluriculturales y pluriétnicas. Dar vía libre a este tipo de discursos es permitir que se alimente el odio, la discriminación, los estereotipos y prejuicios racistas, responsables de tantas muertes.

De manera colectiva y cotidiana las comunidades afrocolombianas hacen frente al racismo estructural que pervive desde la colonia hasta nuestros días. Racismo que ha creado fuertes fronteras de racialización de nuestros territorios, cuerpos y culturas, imponiendo un orden de terror y guerra que destruye vida y comunidades enteras. Enunciados racistas como el que manifiesta expresidente Álvaro Uribe Vélez marcan las fronteras de desintegración que han mantenido excluidas a las poblaciones afrocolombianas de los procesos de construcción del Estado. Voces silenciadas por las élites racista y clasistas que refrendan a través de sus lenguajes y acciones la instauración de mecanismos de exclusión, marginación y separación para luego someter a las comunidades afrocolombianas a diversas formas de violencia como la continuidad de la guerra en Colombia que usted y sus partidos políticos promueven a través del desconocimiento de los Acuerdos de la negociación Gobierno y FARC-EP.

Sus enunciados es la expresión de una sociedad que como la colombiana no conoce y valora las aportaciones de hombres y mujeres de origen africano y sus descendientes en las sociedades contemporáneas. Estas formas y modo de violencias son el reflejo de una sociedad racista.

Hacemos un llamado al respeto de los pueblos africanos y sus diásporas en el mundo. La lucha contra el racismo es una prioridad para las comunidades afrocolombianas y del conjunto de la sociedad colombiana, crear conciencia y movilizar el reconocimiento de nuestras culturas, conocimientos e identidades es nuestra principal tarea para eliminar prácticas racistas que se reproducen de forma natural en nuestra sociedad atentando contra nuestra integridad y derechos humanos.

Se hace necesario abrir un espacio de descolonización de la memoria social, que nos sirva para develar la deuda social y las condiciones de victimización negadas históricamente por el Estado. Sin un conocimiento cabal de las realidades, las carencias, necesidades y potencialidades de las comunidades negras, afrocolombianas, palenqueras y raizales de los desafíos que éstas enfrentan y de los logros que han obtenido en el proceso de promoción del ejercicio efectivo de sus derechos políticos y civiles, no resultará posible adoptar medidas que promuevan la equidad.

Hoy decimos en coro: Por la dignidad de nuestras comunidades afrocolombianas, para que nuestra palabra fecunda continúe latiendo en favor de una humanidad libertadora contra cualquier miopía estatal, contra todas las formas de crueldades y de horrores con sus conflictos de violencia y exclusión y contra el silencio de la historia; para que con las venas, el músculo y el sudor de nuestra lucha, continuemos acompañando y nutriendo el sendero de nuestros pueblos, en esta búsqueda inacabada que emprendemos como colectivo múltiple y plural hacia la resistencia, hacia la emancipación.

¡África no termina en África. ¡Las raíces, el pasado común, nos conectan más allá de los límites que imponen las fronteras geográficas!

Suscribimos este comunicado:
Angela Yesenia Olaya Requene- Doctorante en Antropología Universidad Nacional Autónoma de México
Rudy Amanda Hurtado Garcés- Antropóloga e Investigadora Afrocolombiana-PCN
Francia Elena Márquez Mina- Activista y Premio Nacional Derechos Humanos en Colombia
Natalia Mosquera García- Colectivo Agua Turbia
Yuderkys Espinosa- Grupo Latinoamericano de Estudio y Formación Acción Feminista, GLEFAS
Proceso de Comunidades Negras de Colombia-PCN
Laura Correa Ochoa- Harvard University
Ashanti Dinah Orozco Herrera- Poeta, Activista, Docente Universidad Distrital Nacional
Juan Pablo Calderón Meza- Harvard University
Mariana Llano Valencia, Harvard University
Anny Ócoro Loango- Docente Investigadora CONICET-UNITRET
Robert Woods Blis- Professor Of Latin America History and Economic, Harvard University
Valentina Montoya Robledo- Harvard University
Valeria Coronel Valencia-Docente Maestría en Sociología FLACSO-Ecuador
Agustín Lao-Montes. Docente y Comité Político ARAAC
Luciana Cadahia-Docente y Coordinadora Maestría en Sociología FACSO. Ecuador
Daniel A. Martínez, Harvard College
Denisse Delgado Vázquez, Harvard
Yeison Arcadio Meneses- Docente Etnoeducador Afrocolombiano
Arturo Grueso- Coordinador Proyectos Conocimiento Ancestral-CEIP
Sandra Abd'Allah-Alvarez Ramirez- Grupo Afrocubanas, La Habana, Cuba
Lina Paola Vaca- Docente Universidad Sur Colombiana
Clara Luz Muñoz- Doctorante Universidad de Veracruz
Lina Rosa Berrio- CIESAS, México
Cristina García Nava- Harvard University
Giobanna Buenahora Molina-Maestría Estudios Latinoamericanos. UNAM
Marcela Aragón Valencia-Estudiante Maestría Universidad EAFIT
Juan Pablo Obando Hidalgo- Estudiante Universidad de Nariño
Luisa Carolina Garcés Murillo- Estudiante Universidad Nacional Autónoma de México
Nitonel González Castro- Estudiante Universidad EAFIT
Yilver Mosquera Vallejo- Doctorante Pontifica Universidad Católica de Chile
Lucelly Maturana- Red de Autónoma de Mujeres Negras, Afrodescendientes y de la Diáspora
Ángel Perea Chalá-Periodista Cultural, Colectivo Agua Turbia Bogotá
Arleison Arcos Riva-Rector Institución Educativa Santa Fe
Yesenia Escobar Espitia- Universidad la Gran Colombia
Maria Fernando Navarro Herrera- Colectivo Afrodescendientes Pro Derechos Humanos Benkos Vive
Natalia Santiesteban Mosquera- Cornell University
Palenque Universitario del Cauca
Organización Social de Comunidades Negras Angela Davis
Gladys Mena- Organización Étnica Los Palenques Red Autónoma de Mujeres Negras, Afrocolombianas y de la Diáspora
Liceth Johhana Asprilla- Fundación Asesorarte Discapacidad, Género y Equidad
Astrid Yulieth Cuero Montenegro-CESMECA, Chiapas
Luis Martelo Ortiz- Iniciativa Etnoeducativa
Colectiva Afrocolombiana
Alberto Abreu Arcia- Escritor Unión de Escritores y Artistas de Cuba
Carlos Eduardo Rojas Rojas-Docente Universidad de Caldas
Pilar Madrid Peña
Francela Ramírez Perea
Jesús Javier Córdoba Murillo
Américo Portocarrero Castro
Kelly Banguero Lerma
Diana Carolina Hurtado Prado
Martha Ruth Gómez Ramos
Malle Beleño
Ayda Luisa Cordoba Mosquera
Jeniffer Samira García Castillo
Ana Bolena Rodríguez
Valeria Coronel Valencia
Luz Carime Angulo
Luz Marquéz Herrera
Asociación Afrocolombiana África Queen
Fundación Carlos Arturo Truque
Hédrix Gutiérrez Ibargüen- escritor Loretta Meneses
Diana Diana Mareli
MoEPP Cauca- Nariño
Aiden Salgado