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22 de octubre de 2015

La otra historia

En una de las propuestas de letra para el himno de España, se lee:

Pueblo noble,
de espíritu valiente y conquistador
forjado bajo el sol.

Por supuesto, me ha llamado la atención la inclusión de la palabra "conquistador", prácticamente como una alabanza. Muchos himnos nacionales utilizan este lenguaje, pero fueron redactados hace mucho tiempo. Lo que dan a entender este pequeño párrafo es que hay una gran parte de personas  que se sienten orgullosas de ese pasado, en la que países como España, Francia, Holanda, Portugal, Inglaterra, y etc, etc... amasaron gran parte de sus riquezas a costa del tráfico y trabajo esclavo de millones de personas.

La visión o las visiones que se tengan con respecto a los procesos o catástrofes históricas vividas y sufridas por la humanidad, son de vital importancia en la construcción de los imaginarios colectivos de las futuras generaciones.

A continuación proponemos un pequeño ejemplo de los matices que el lenguaje permite al momento de narrar la historia afrodescendiente en nuestra América Latina

El lenguaje es importante.

1. Los navegantes europeos transportaron a 11 millones de esclavos hasta América. En la travesía por lo menos dos millones de esclavos no resistieron y murieron en el mar...

2. Los secuestradores europeos,  trajeron a la fuerza a 11 millones de seres humanos hasta América. En el infierno que eran aquellos viajes, asesinaron por medio de malos tratos y hambre, a por lo menos dos millones de africanos, a quienes arrojaban al mar estando aun con vida...

Narrar estas tragedias no es una labor que se le pueda relegar a cualquiera, y más cuando ese cualquiera hace las veces de gobierno, de estado y de "nación". y más aún como dice Carlos Angulo, cuando la nación se ha cimentado sobre el genocidio del trabajo forzado de los negros.

Por eso les invitamos a dar un paso histórico adelante, a ir construyendo nuestra historia, pero a la vez, ir haciendo una relectura de nuestro pasado, para tener los argumentos que nos permitan plantear al conjunto de la sociedad colombiana el replanteamiento de lo que somos como país.

El Centro Afro CAEDI, tiene a tu disposición y consulta, gran variedad de materiales documentales y bibliográficos sobre la historia afrodescendiente en el mundo. Te invitamos.
Calle 42 n° 13-50.
Tel. 2454754

22 de septiembre de 2015

Encuentro Sobre Racismo y Discriminación Racial en el ámbito Educativo,Bogotá

Se llevó a cabo el día 17 de septiembre el Encuentro sobre el Racismo y Discriminación Racial, Organizado por la Secretaría de Educación del Distrito- Bogotá.
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Alrededor de unas cincuenta personas entre expertos, directivos, docentes, integrantes de movimientos afro, y demás interesados en la temática, se dieron cita para reflexionar desde sus investigaciones, experiencias y camino educativo recorrido. El objetivo del encuentro fue, consolidar un grupo de trabajo sobre temas de racismo y discriminación racial en el sector educativo.
Inicialmente realizó un panel sobre tendencias en los Estudios Raciales, lo cual permitió tener mayores elementos para el acompañamiento a los colegios distritales y a los estudiantes afectados por situaciones de racismo y discriminación racial. Se contó con las exposiciones de: Diego Grueso Ramos (Consultor de CODHES), Claudia Mosquera (docente Universidad Nacional) y los comentarios de a SED a cargo de María Isabel Mena. 
El racismo se manifiesta en la cultura, pero es un proceso que se inserta en ella y luego con el tiempo se le llega a considerar como natural. De allí expresiones como "eso es normal", "tú tienes un complejo"; pero realmente la idea de raza es una construcción social. Frente a la discriminación se han implementado dos modelos: uno establece una clara división entre blancos y negros, es una división violenta, los blancos segregan a los negros con violencia; es el modelo adelantado en Norteamérica. En el otro modelo, la división es invisible y el control se lleva a cabo múltiples formas, este modelo fue el que se adelantó en  América Latina y en otras partes del mundo.
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La capital colombiana ha tenido en las últimas décadas un cambio demográfico sin precedentes. Son millones las personas las que han arribado desde diversas latitudes. La población afrocolombiana es sin lugar a dudas una de las más numerosas en este fenómeno migratorio, o siendo más concretos: tragedia del desplazamiento forzado. Lo anterior exige que todas las políticas públicas deban actualizarse para atender íntegramente a todos los ciudadanos. Pero hay que tener en cuenta que la temática del racismo siempre ha sido una materia pendiente en cuanto a políticas públicas se refiere; y más aún en cuanto a racismo se refiere, pues muchas de las estructuras sociales lo mantienen y reproduce a diario.
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Hay que tener en cuenta que los avances educativos en Colombia en cuanto a grupos étnicos se refiere, tuvieron a nivel oficial en la constitución de 1991 un gran impulso. Con relación a la población afrocolombiana la ley 70 de 1993 les permitió elementos legales y jurídicos para exigir del grueso de la nación una educación acorde con la realidad del pueblo negro.
Algunos estudios sobre la temática del racismo en la capital han demostrado que: los niños y niñas afrodescendientes eran víctimas de racismo y discriminación racial por encima de otros grupos de estudiantes. El anterior dato y otros muchos, deben hacer que el conjunto de la institución educativa haga una profunda evaluación del modo y manera como afronta estas situaciones, y sobre todo de su quehacer en pro de una cultura del respeto igualdad y equidad. 
Son múltiples los esfuerzos que los gobiernos locales hacen para implementar la etnoeducación; aun así, no se ha logrado permear en las bases de toda la comunidad educativa los principios elementales que lleven a líneas de acción concretas. En Colombia orientaciones y dictámenes de esta índole terminan asumiéndose desde las acciones significativas, con ellas se logra certificar que las instituciones sí llevan a cabo acciones, como por ejemplo la celebración del 21 de mayo día de la afrocolombianidad.
Para todos es sabido que el esquema actual de control educativo se basa en estándares que en no pocos casos se sustentan en la documentación y actas de actividades realizadas; o sea en el papel se puede matizar o agrandar un acción, eso puede estar pasando con: la etnoeducación, la cátedra de estudios afrocolombianos y las acciones que buscan promover la “inclusión” en el ámbito educativo.
Luego del refrigerio se dio paso a las intervenciones de los asistentes. En horas de la tarde se realizó una actividad de reflexión en las mesas de trabajo, y finalmente se concluyó con la socializaciónf12
Junto a la falta de implementación de la cátedra también se reflexionó sobre: la presencia del fenómeno del racismo y la discriminación racial en los colegios distritales. Las actitudes de algunos miembros de la comunidad educativa siguen revelando patrones raciales que ameritan adelantar acciones de sensibilización e información, con el fin de mitigar los efectos de los estereotipos raciales con los cuales suele mirarse a las comunidades negras y afrocolombianas.
Después de la reflexión los grupos presentaron las siguientes conclusiones:
- Es necesario incidir en la formación de las maestros y todo el personal relacionado con la formación.
- Hay que trabajar para que en los centros educación superior la temática de la cultura afro se visibilice en las distintas facultades.
- La ley 1620, darla a conocer para ver el alcance y poder abordar las situaciones de racismo y discriminacion racial. Es necesario que los manuales de convivencia sean estructurados para que estén atravesados por esta ley.
- El lenguaje es fundamental a la hora de hacer una valoración de actos racistas ya que es el medio por el cual sale a flote.
- Es necesario revisar qué espacios de la institución son propicios a generar o impulsar actos de racismo.
- El Racismo afecta a las personas, causándole daños psicológicos, que en muchas ocasiones generan el retiro de los jóvenes de la institución educativa para evitar nuevos atropellos.
- Cuando hay agresiones individuales se realiza también una afectación al colectivo al cual pertenece la persona agredida.
- Los jóvenes tienen derecho a ser felices, a no ser vulnerados.
- Se debe tener en cuenta el debido proceso en caso de vulneración y afectaciones por racismo.
- Los rectores deben impulsar la revisión del PEI, de las prácticas pedagógicas y de los contenidos que en no pocas ocasiones reproducen el racismo. También el rector debe tener en cuenta la normatividad sobre este ámbito.
- Los docentes deben, realizar una profunda revisión de los planes de estudio, la implementación de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos. Impulsar una sana convivencia en clase.
- Es necesario que los padres de familia se involucren en los procesos educativos de la institución.
- Pensar y repensar que discursos, que contenidos y metodologías se brindan a los estudiantes, de temas sensibles como la esclavitud, ya que  a partir de ellos se puede hacer un replanteamiento de visiones sesgadas que prevalecen en la actualidad.
- La formación de los maestros contribuye a que los niños y niñas vayan construyendo su propia identidad.
- El racismo tiene muchas formas sutiles de presentarse en la escuela, una de ellas es el lenguaje que clasifica a las personas. 
- Se requiere un manual de convivencia que permita identificar los distintos casos de racismo, y que por el contrario promueven la riqueza de la variedad étnica.
- Las secretarias de Educación deben velar porque las instituciones educativas desarrollen íntegramente la cátedra de estudios afrocolombianos.
- La cátedra de Estudios Afrocolombianos es un excelente iniciativa en la lucha contra el racismo.
- Utilizar el espacio de las mesas de participación, preparar temas para que sean abordados por docentes, estudiantes, padres de familia.
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Una de las preocupaciones identificadas es la falta de ahondar en una lectura histórica que visualice realmente el aporte del pueblo afrocolombiano a la construcción de nuestro país. Cuando se presentan actos racistas, las instituciones tienen un conducto regular a seguir, pero más allá de estos pasos, es el momento para que las instituciones se pregunten en qué manera sus contenidos y su proceder son los que terminan generando estas actitudes racistas. Dado lo anterior les invitamos a nuestro Centro de Documentación, disponible para todas las personas que deseen conocer más sobre el caminar de las comunidades afro en América Latina. 
Al final se informó sobre la realización de un Segundo Encuentro en el mes de octubre, donde se espera seguir ahondando en la temática.
En el CAEDI Bogotá, esperamos que los movimientos afrocolombianos logremos avanzar hacia un articulación efectiva e integral que nos permita caminar juntos en pro de mejoras sustanciales para las poblaciones afrocolombianas. sí bien, el camino en momentos se visualiza incierto, es importante valorar las acciones que hacemos a diario como aportes significativos para el cambio de mentalidad en el conjunto del pueblo Colombiano.

9 de julio de 2015

"Cartagena de Indias y de los Negros"

Afrodescendientes en Cartagena de Indias: una memoria incómoda

El 9 de junio de 1862 el Senado de EE.UU. votó la abolición de la esclavitud en todos sus estados. Aquí, una mirada al pasado esclavista de La Heroica.

El 6 de agosto de 1915 apareció el siguiente aviso en el periódico La Unión Comercial, de Cartagena de Indias: «Permanentemente tengo a la venta […] ‘bolas de cascarilla’ para el cutis, que iguala las razas; oh! Las trigueñitas se ponen como circasianas! No se olvide de este aviso; acuda donde Ricardo E. Román que la dejará buena, bonita y blanca». Estas expresiones cotidianas de racismo no eran extrañas en la vieja ciudad esclavista. Eran parte de la cotidianidad del puerto, cuya élite, para entonces, luchaba a brazo partido por recrear un pasado hispanista.

En la imagen, ‘Mercado de Cartagena’, grabado de A. De Neuville (1875).
Por eso no era raro que en una monografía de la ciudad, publicada en 1929, se ilustraran las primeras páginas, dedicadas a la ‘raza’, con un grabado que remitía la iconografía del Medioevo. Un jinete acorazado, con todos los aparejos que nos trasladaban a la simbología de la tradición medieval, aparecía como una figura tutelar que bajaba del cerro de La Popa a irradiar luz sobre la ciudad. Esta construcción simbólica, que mandaba a la trastienda a la población negra, venía de mucho tiempo atrás. En 1822, cuando en la ciudad todavía se escuchaba el eco de la artillería por las batallas de independencia, una geografía de Colombia –atribuida a un cartagenero– decía que la población de Cartagena se componía de «descendientes de indios y de chapetones».

Todo parece indicar que la población negra, que a todas luces superaba en número al resto de habitantes de la ciudad, resultaba incómoda en la visión que se pretendía construir ante el mundo de que éramos un país libre y civilizado. De modo que había que borrarlas de un plumazo. Dentro de la simbología en formación de la nueva nación, era absolutamente claro que lo negro no tenía cabida, y la exclusión se convertía en una tradición.

Las prácticas cotidianas de exclusión y discriminación contrastan con la fuerte presencia de la población negra en la ciudad. Cartagena adoptó un temprano rostro negro y en medio de la crudeza del sistema esclavista y de las jerarquías que hacían del color de la piel un referente del lugar que se ocupaba en la sociedad, la población negra desarrolló variadas alternativas para hacer sus vidas más llevaderas. Se movían por toda la ciudad y gracias a ello convirtieron la calle en espacio de encuentro, de intercambios y de solidaridad; sin descartar la fuga hacia espacios de difícil acceso. Así, en el tránsito del antiguo régimen a la República, negros y mulatos serían fundamentales en el proceso de consolidación de la independencia.

Entrado el siglo XIX, después del proceso independentista, la calle, que desde los tiempos coloniales –ante la primacía de una esclavitud doméstica y a jornal– fue el espacio propicio para el proceso de intercambio relacional de los negros y mulatos, esclavizados y libres, seguiría siendo escenario de movilización. En esta ocasión espoleada por los discursos políticos en boga.

Sin embargo, a pesar de que en ninguna ciudad del territorio colombiano se nota tanto el legado de la diáspora africana como en Cartagena de Indias, y de que la traída de esclavizados es el hecho de mayor impacto en su conformación histórica, ningún tema ha sido más soslayado. Las dinámicas de exclusión trascienden lo discursivo. Los procesos de modernización urbana, desde los primeros años del siglo XX, hasta los de los tiempos actuales, se han caracterizado por establecer procesos de marginalización y desplazamientos fundamentados en componentes raciales. La historia de la ciudad está llena de referencias a la jerarquización de los espacios públicos y al desarrollo de prácticas de negación del disfrute de esos lugares a la población negra pobre.

En 1984, la Unesco declaró a Cartagena de Indias como Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad. El uso de esta patrimonialización se ha basado fundamentalmente en la valoración estética de la arquitectura y poco o nada en la implementación de políticas públicas que defiendan o incluyan el patrimonio inmaterial de quienes hicieron posible, con su trabajo cotidiano, la edificación de las obras históricas que tanto se veneran. La valoración al componente humano se queda en los límites del reconocimiento a los arquitectos o a los ingenieros militares, pero no hay un interés por entender al pueblo negro que participó en este proceso.
Foto: periódico El Universal

Hace cinco años, Howard Donson, director del Centro para la Investigación de la Cultura Negra de Estados Unidos, dijo en la ciudad que «la restauración y conservación de las ciudades coloniales como Cartagena deben servir para mostrar el aporte de los afrodescendientes, que fueron sus verdaderos maestros y constructores, y no para honrar la memoria de la élite colonial, como pareciera suceder». De modo que el reconocimiento de los sitios de memoria afrodescendiente es una forma de reconocer el valor de esta población en la construcción de la sociedad y la cultura, y de buscar estrategias de inclusión ciudadana, en un espacio que ha estado marcado históricamente por las dinámicas de exclusión y marginalización sustentadas en el color de la piel.

Superando la exclusión y el racismo imperante contra esta población, es necesario fomentar una memoria histórica cotidiana que destaque la importancia de la influencia afrodescendiente en la construcción cultural y material de la ciudad. A pesar de que los recientes estudios históricos han demostrado hasta la saciedad que no se puede entender la formación de Cartagena desconociendo el aporte negro, la ciudad no se ha reconciliado con su memoria afrodescendiente.

Las prácticas sociales y los referentes urbanos existentes no han permitido convertirla en un lugar de memoria que recuerde la importancia histórica de esta población y resalte sus valores actuales. En el desarrollo de su vocación turística se ha privilegiado un discurso con pretensiones hispanistas y neocolonialistas, que ha dejado de lado toda la riqueza cultural y material de su herencia negra.

Hoy en día, en sitios como la Plaza de la Aduana y la Plaza de los Coches, escenarios por excelencia donde se desarrolló la compra y venta de esclavizados, no existe la más mínima referencia que les recuerde a quienes por allí se mueven, que en ese lugar se ubicaba el principal mercado de compra y venta de seres humanos traídos del continente africano.
Barrio Getsemaní de Cartagena. foto tomada de: http://lachachara.org/ 
En el barrio de Getsemaní existe también una traición a la memoria negra que se expresa de otra manera. En este vecindario se formó un importante grupo de artesanos negros y mulatos que jugaron un papel decisivo en el proceso independentista a comienzos del siglo XIX. Sin embargo, cada vez más, los descendientes de quienes construyeron su historia heroica son obligados a salir del espacio que habitaron toda la vida. Su pasado libertario terminará convirtiéndose en un simple suvenir para sus nuevos ocupantes y para quienes lo visitan.


Mientras la memoria de la población negra en Cartagena de Indias siga siendo incómoda –en pleno siglo XXI– la ciudad estará condenada a seguir repitiendo, como lo ha venido haciendo por años, modelos de desarrollo incapaces de construir soluciones de vida digna para la mayoría de sus habitantes negros y pobres.

Por Javier Cassiani, El Heraldo. 14 junio de 2015
http://www.elheraldo.co/cultura/afrodescendientes-en-cartagena-de-indias-una-memoria-incomoda-199528 

16 de febrero de 2015

MOTIVOS PARA ESTUDIAR NUESTRA HISTORIA AFROAMERICANA


Conocer los sucesos del pasado es una de las principales herramientas para la construcción de un futuro integro en el que se promueva el respeto en todos los niveles de la sociedad. Esta conciencia de la historia requiere por tanto un mediano conocimiento y estudios (nos referimos a una aptitud de estudio y que va más allá de la vinculación a universidades o institutos)  sin el que la mente quedará desarmada al momento de emitir juicios y valoraciones. 

En la actualidad se vende la idea del mundo como una aldea global, si bien es cierto que todos vivimos en un planeta, que por ahora no podemos abandonar, también los es, el hecho de que culturalmente somos diversos. Las culturas afro tienen principios históricos y geográficos comunes, y por lógica histórica deberían tener o crearse (ellas mismas) los espacios idóneos para la construcción de su futuro. 

La vida de la ciudad planea la uniformidad, en especial en cuanto a los hábitos de consumo, pero los seres humanos somos más que simples maquinas, somos personas con inteligencia, sentimientos y sueños. Darse cuenta de esta situación es urgente para todos nosotros; por ello en el Centro Afrocolombiano de Espiritualidad y Desarrollo Integral – CAEDI, abogamos por una construcción comunitaria de la historia, en la que todos no involucremos y trabajemos por un mañana mejor. 

 fe en Jesús nos impulsa de manera especial hacia la erradicación de la tristeza y el fracaso por medio de una postura de rechazo ante las injusticias. Queremos construir la Esperanza de cada día con el sudor y el esfuerzo de cada hora de nuestra vida.

11 de febrero de 2015

DECENIO INTERNACIONAL DE LOS AFRODESCENDIENTES. Reconocimiento, Justicia y Desarrollo.

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha proclamado el 2015-2024 como el Decenio Internacional de los Afrodescendientes, buscando que: la comunidad internacional reconoce que los afrodescendientes representan un grupo específico cuyos derechos humanos deben promoverse y protegerse. Alrededor de 200 millones de personas que se identifican a sí mismos como descendientes de africanos viven en las Américas. Muchos millones más viven en otras partes del mundo, fuera del continente africano. Para este fin plantea una serie de actividades que se deben llevar a cabo en los distintos países con presencia afro. que se pueden consultar en el siguiente archivo: http://www.un.org/es/events/africandescentdecade/pdf/plan_action_spanish.pdf

                                         Imagen tomada de: http://www.un.org/en/events/africandescentdecade/photos.shtml

Trabajaremos para que la celebración del Decenio Afro sea fructífero para la vida concreta de los pueblos negros, en especial los de América Latina. Aún persiste en no pocas regiones de nuestros países una marcada desigualdad; lo cual no es un fenómeno espontaneo, sino una consecuencia de la siglos pasados. Por ello buscaremos en el Centro Afrocolombiano de Espiritualidad y Desarrollo Integral - CAEDI, la promoción de la memoria histórica. 
Esperamos que gran cantidad de grupos y movimientos sociales y religiosos se vinculen a este iniciativa. Les invitamos a visitar y conocer nuestra documentación en: http://www.centroafrobogota.org/  

CAEDI - Bogotá.