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8 de noviembre de 2017

LA IMPORTANCIA DEL TERRITORIO PARA LAS COMUNIDADES AFRO DEL PACÍFICO COLOMBIANO

Una oportunidad para amplificar las voces de Nariño

El panorama de este departamento que dibujan las organizaciones comunitarias – de afros, indígenas y campesinos –, el gobierno local y organizaciones acompañantes como Acnur es preocupante. Sin embargo, resulta profundamente conmovedor ver la valentía de quienes lo habitan.


Por: Rocío Castañeda, Oficial de Información Pública Acnur

Pensarse el territorio, habitarlo, proyectar la vida individual y colectiva en él. Entenderlo como el todo, donde no solo la población afrocolombiana e indígena habita, sino como el espacio donde se forja como pueblo y se proyecta como ciudadanos en ejercicio.

Entender lo que significa el territorio para las comunidades afrocolombianas e indígenas no es sencillo desde el punto de vista de quienes no pertenecen a estos pueblos. Pero comprender este significado es esencial no solo para entender cómo el conflicto armado y el desplazamiento han dejado una huella en él, sino cómo la recuperación de la autonomía de estas comunidades sobre el territorio es fundamental en el proceso de construcción de paz en el que está comprometido Colombia.

“La defensa del territorio ante las amenazas de la minería y el desplazamiento” fue el título que Colombia 2020, el proyecto periodístico del diario El Espectador, dio al conversatorio que realizó en días pasados en la ciudad de Pasto, capital del departamento de Nariño al sur de Colombia. Acnur, la Agencia de la ONU para los Refugiados, como uno de los aliados de Colombia 2020, realizó la conferencia inaugural del foro e invitó a participar a una de las organizaciones Étnico Territoriales que acompaña: Asocoetnar (Asociación de Consejos Comunitarios y Organizaciones Étnico Territoriales), cuya acción se desarrolla en las Subregiones de Telembí y Sanquianga.

El panorama actual de Nariño que dibujan las organizaciones comunitarias – de afros, indígenas y campesinos –, el gobierno local y organizaciones acompañantes como Acnur es preocupante. En lo que va corrido del año, alrededor de 1.500 personas han sido desplazadas forzada y masivamente; las comunidades están sometidas a situaciones de confinamiento que se han invisibilizado; se han presentado 153 muertes, entre ellas las de varios líderes, sobre todo en Tumaco y otros municipios de la costa nariñense. Todo ello en un contexto de implementación de los acuerdos de paz, firmados hace un año entre el Gobierno y las Farc, que presentan muchos retos y que las comunidades perciben como de “desarrollo lento y a mediano y largo plazo”, mientras la violencia de los grupos armados ilegales presentes en el territorio se ejecuta en el día a día.

Sin embargo, en medio de este panorama, resulta profundamente conmovedor ver la valentía de quienes lo habitan. El foro de Colombia 2020 logró reunir las voces de una líder de un proceso organizativo que busca conservar las semillas nativas de la región; del Comité de Integración del Macizo Colombiano, de los campesinos de Asopatía, de los afros de Asocoetnar, de los indígenas del Resguardo Puracé; acompañados por el Gobernador encargado de Nariño, la academia representada en la Universidad Mariana, una organización de desarrollo local (ADEL), y la Agencia de la ONU para los Refugiados.

Las voces de afros, indígenas y campesinos reclamaron, a través del compartir de sus experiencias particulares, una sola cosa – en el fondo –: autonomía:

Autonomía sobre cómo resarcir los derechos vulnerados por muchas décadas por un conflicto armado que desplazó, confinó y amenazó la supervivencia misma de las comunidades afro e indígenas.

Autonomía sobre cómo definir rutas de protección frente a las amenazas actuales donde, lamentablemente, el desplazamiento y las muertes no han terminado con la firma del Acuerdo de Paz.

Autonomía para definir qué tipo de desarrollo desean las comunidades que habitan este territorio. Y cómo la minería artesanal puede continuar como práctica tradicional, y cómo se combina, o no, con los proyectos mineros de gran escala. 

Autonomía sobre cómo preservar y administrar sus recursos; el primero de ellos el agua como fuente de vida.

Finalmente, autonomía para crecer como pueblos, como organizaciones con voz y capacidad de decisión y construcción, que requieren la protección y garantías del Estado en lo local y en lo nacional; teniendo en cuenta no solo que la población afro e indígena representa alrededor del 10 y 3% respectivamente de la población víctima de desplazamiento, sino que se cuenta con herramientas importantes para hacer frente a su situación como lo es el marco legal de protección y reparación a víctimas (Leyes 387, 1448, Sentencia T-025 y los Autos de la Corte Constitucional 004, 005, 174 y 073).

El encuentro, cuyo público estuvo integrado por un buen número de jóvenes estudiantes, evidenció el compromiso con la construcción de paz de estas comunidades; y así mismo la necesidad de la articulación de las distintas entidades del Estado para hacer frente, de manera coordinada, a los desafíos que hoy amenazan el territorio.

Texto tomado íntegramente de: https://colombia2020.elespectador.com/opinion/una-oportunidad-para-amplificar-las-voces-de-narino 

19 de octubre de 2015

AFRODESCENDIENTES EN BARÚ, Y LOS INTERESES MEZQUINOS

Playa Blanca y el fallo que incomoda

La Corte reconoció la presencia ancestral de las comunidades negras en una de las playas de Barú
Por: AIDEN SALGADO CASSIANI octubre 19, 2015
Playa Blanca y el fallo que incomoda
Foto: tomada de eluniversal.com.co
El 5 de agosto del presente año la Corte Constitucional emitió una sentencia sobre el problema de reconocimiento de la gente afrocolombiana o negra de una de las playas que componen los islotes de Barú, a las afuera de la ciudad de Cartagena, a escasos 45 kilómetros. El fallo T485/15 de la Corte reconoció la presencia ancestral de las comunidades negras y, en efecto, daba 10 días a la Alcaldía de Cartagena y al Ministerio de Interior a registrar el consejo comunitario de Playa Blanca, y con ello a dotarlos de derechos para la consulta previa que debería iniciar en 30 días según el fallo después de su emisión, entre la dirección de consulta previa del Ministerio de Interior como garante de la consulta previa en el país y las sociedad comercial Playa Blanca Barú SAS, propiedad de las familias Santo Domingo y Echavarría, y la comunidad de playa blanca representada en la directiva de su consejo comunitario.
Hasta allí todo bien, pero hoy hace más de un mes de emitido y dado a conocer el fallo ni la Alcaldía de Cartagena ni el Ministerio de Interior han registrado el consejo comunitario; por ende no se puede dar inicio al proceso de consulta previa. Y antes que registrar el consejo comunitario, el Ministerio de Interior no sé si con el aval de la dirección de comunidades negras, órgano encargado de la garantía, política y derecho de estas comunidades en contubernio con el consorcio encargado del mega proyecto  propiedad de los Santo Domingo y Echavarría, están impugnando el fallo de la alta corte para desconocer el fallo y evitar la consulta previa para con ello dar paso libre para la creación del mega proyecto turístico y el futuro desplazamiento a las comunidades afrocolombianas allí sentadas. Esto expresado en diálogo por José David Miranda, representante legal del consejo comunitario de negritudes de la vereda de playa blanca.
Los argumentos para impugnar el fallo también hacen parte de las explicaciones del magistrado Alberto Rojas Ríos, quien salvando voto argumenta elementos como que la tutela fue interpuesta por una mujer de origen español, que esta comunidad no cuenta con formas ancestrales de característica tradicionales que le den el derecho a ser una comunidad étnica; lo cual es tan contradictorio como no reconocer el decreto 1745 de 1995, facultad de derecho a los migrantes que lleguen a los territorios colectivos y persistan en ellos por 10 años de forma permanente, y hayan adquirido las tradiciones culturales de ese pueblo. Eso los hace miembros con derechos en la comunidad de ese consejo comunitario. Para el otro caso, si la forma productiva de la pesca no hace parte de una tradición económica comunitario de las comunidades negras entonces qué estamos diciendo.
Creo yo que son argumentos para desconocer a las comunidades negras y con ello desconocer el fallo de una forma fragante. Ahora bien, es contradictorio que el Gobierno Nacional, en cabeza del ministro de Interior, Juan Fernando Sánchez Cristo, haya adelantado un gran evento en la ciudad de Santa Marta, el 12 de octubre, con presencia de representantes de todos los departamentos, para conformar el espacio autónomo de consulta y diálogo permanente con el Gobierno, espacio nacional de comunidad negra encargado de discutir el tema de protocolo de consulta previa para las comunidades negras. En la clausura el ministro reconoce la importancia de los miembros escogidos como representantes de las comunidades,  así como la importancia de la consulta previa para las comunidades étnica como un derecho fundamental reconocido por el convenio 169 de la OIT, ratificado por la ley 21 del 1991, y hoy no quiera reconocer la histórica presencia de las comunidades negras en playa blanca y el derecho a ser consultado.
Esta contradicción, me imagino, está mediada por los intereses económicos de las familias encargadas de adelantar el megaproyecto turístico; pero mañana esta misma negatividad será la responsable del destierro y desplazamiento de los habitantes afrocolombianos de playa blanca,  un hecho que debe preocupar  a todas y todos los que estuvieron en ese evento de Santa Marta. A las organizaciones afros e indígenas y a todos los defensores del estado social de derechos ya que es una sentencia de la más alta corte que el gobierno quiere desconocer. Hoy es playa blanca, mañana pueden ser cualquier otro lugar de comunidad negra que se le niegue ese y otros derechos.
A todas estas, me pregunto, ¿será que el evento de Santa Marta solo fue un simple ejercicio para facultar de poder a algunas y algunos líderes afros y revivir las formas clientelares de miembros de la antigua consultiva de comunidad negra que tanto daño le han hecho a las comunidades negras? En pocas palabras, un evento para legalizar la jodedera al pueblo afrocolombiano, negro, raizal y palanquero.
Hoy las palabras de José David Miranda, directivo del consejo comunitario y quien brindó información para este texto, es el clamor de no desaparecer de una comunidad a causa de las políticas neoliberales de desarrollo que impulsa este gobierno. Ministro Cristo, ejemplos como este no contribuyen en nada con los diálogos de La Habana para una paz duradera y estable.
TOMADO DE: http://www.las2orillas.co/playa-blanca-el-fallo-incomoda/