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24 de octubre de 2018

Segundo Congreso Afropuertorriqueño

El Segundo Congreso de Afrodescendencia en Puerto Rico se celebrará del 29 al 31 de octubre de 2018 en la Universidad de Puerto Rico, centrado en la temática de la lucha por los derechos humanos y con el lema Reconocimiento, Justicia y Desarrollo.


Así se dio a conocer hoy durante una conferencia de prensa en la que participaron la doctora María Elba Torres, coordinadora general del proyecto, Héctor Dávalos cónsul general de México en la Isla, el rector interino del Recinto de Rio Piedras de la Universidad de Puerto Rico, el doctor Luis A. Ferrao Delgado y la Presidenta de la Federación Iberoamericana del Ombudsman (FIO), Iris Miriam Ruiz Class.
Gracias a la aportación del comité organizador, la comunidad universitaria y civil, la Facultad de Estudios Generales, y el apoyo de la Universidad de Puerto Rico, el congreso sesionará por tres días en el recinto de Río Piedras en un encuentro para reflexionar, debatir, y divulgar a partir del tema central: ¿Quiénes somos los afropuertorriqueños?, desde una perspectiva trans, inter y multidisciplinaria.

Bajo este tema se desarrollan nueve ejes temáticos que serán el hilo conductor de la discusión en el Congreso:

- Aportaciones de los afropuertorriqueños en la construcción del país;
- Sustentabilidad económica y comunitaria;
- Categorías étnicas y raciales en el censo;
- Presencia histórica y actual;
- Los afropuertorriqueños y la educación;
- Salud, ciencia, bienestar y desigualdad social;
- Los afrodescendientes en las artes, la música y los deportes;
- Religiones y espiritualidades;
- Los afropuertorriqueños en los medios.

Además, invitados internacionales acompañarán y apoyarán la discusión en múltiples disciplinas.

Entre los invitados especiales para este congreso figuran Francia Márquez Mina, líder afrocolombiana, activista y ganadora del premio ambiental Goldman; el licenciado Ebenecer López Ruyol, presidente del Comité Antirracismo del Colegio de Abogados de Puerto Rico; la doctora Georgina Falú Pesante, fundadora y presidenta de Falú Foundation; el licenciado Elías Murillo Martínez, experto independiente del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU; la doctora Marta Moreno Vega, presidenta de Creative Justice Initiative; el doctor Onaje Muid, experto en comunidades afrodescendientes en Nueva York; y el Sr. Héctor Daniel Dávalos Martínez, Cónsul General de México en Puerto Rico, entre otros actores.

Los afropuertorriqueños se encuentran entre las poblaciones con mayores retos en nuestra isla, para ejercer plenamente sus derechos individuales y alcanzar su desarrollo óptimo, tanto individual como comunitario. Se encuentran entre las comunidades más vulnerables y excluidas y han sufrido el racismo y la discriminación racial institucional que aún está presente en nuestra sociedad.

La desigualdad, su invisibilidad en muchas áreas del haber socio político y el racismo institucionalizado obligan a las poblaciones afrodescendientes a un estilo de vida lleno dificultades, de violencia, de drogas, y de escasa salud, e impide el pleno ejercicio de sus derechos humanos.

“Proveer espacios para su desarrollo, crear política pública para reconocer su aportación a la construcción del país y poner en práctica medidas que aseguren su igualdad ante la ley es crítico para los afropuertorriqueños y afropuertorriqueñas del siglo 21”, consignaron los promoventes del evento.

A la luz de la Resolución 68/237 de la Asamblea General de las Naciones Unidas promulgando el Decenio Internacional para los Afrodescendientes (2015-2024) y el desarraigado silencio que por siglos ha permanecido en el archipiélago de Puerto Rico surge El Primer Congreso Afrodescendencia en Puerto Rico en 2015 en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras.

Allí un grupo multidisciplinario y multisectorial se unió para provocar entradas, investigaciones, preocupaciones, reconocimientos, miradas y justicias para las poblaciones africanas que se vieron obligadas a asentarse en Puerto Rico. Hoy sus descendientes y herederos sostienen un gran legado de conocimientos de vidas; de resiliencia y resistencia. Forjadores sustanciales de la formación de la nación puertorriqueña.

Fuente: El Vocero de Puerto Rico: https://www.elvocero.com/educacion/celebran-segundo-congreso-de-afrodescendencia/article_623bf248-d3a5-11e8-b2ea-cba582d2f251.html 


26 de abril de 2018

Crónicas de la minería en territorio afrocolombiano. Francia Márquez

Francia Elena Márquez Mina, Lideró a finales del 2014, una marcha de mujeres afrocolombianas desde La Toma, corregimiento del Cauca, hasta la plaza de Bolívar en Bogotá. Ellas exigían que se detuviera la creciente explotación minera en sus territorios ancestrales. El gobierno estaba al borde de “legalizar”  el 50% del departamento como territorio minero. Desde entonces, Francia no ha cesado de hablar, estudiar, denunciar, liderar y seguir luchando por su comunidad.

Las amenazas de muerte por parte de distintos grupos armados no han detenido ni coartado sus ideales. Antes bien, ha logrado en medio de las dificultades hacer más visible la realidad del pueblo negro en Colombia. Ya el 9 de septiembre de 2015, la organización sueca Koinonia, le otorgó, el reconocimiento como: Defensora del año en Colombia. Ahora, en 2018, ha sido reconocida con el premio nobel ambiental.

A continuación, les presentamos apartes del diálogo que hemos tenido con Francia en 2015.
“Mi  familia es muy numerosa”, dice Francia, al recordar la gran olla  que ponían al fuego y de la cual comían todos juntos. De su infancia, recuerda lo difícil que fue, pues la esclavitud ha dejado huellas profundas en su comunidad. Esto se refleja en ideas como: “debes conseguir un hombre blanco para mejorar la raza; si eres más clarita tendrás mayor aceptación...” Francia soñaba casarse con un hombre blanco que tuviera los ojos verdes, porque ella no quería tener un hombre negro que fuera sinónimo de sufrimiento para sus hijos.
Francia, tiene bien claro que en sus apellidos está resumida su historia: “el apellido Márquez, tiene relación con los esclavistas que maltrataron inmisericordemente a  mi pueblo. El Mina, hace parte de mi descendencia africana”.
Ya han pasado 164 años desde que En 1851 sea abolió “oficialmente” la esclavitud en Colombia. En la mentalidad de muchos colombianos, la esclavización y el exterminio de los negros e indios es cuestión del pasado. En cambio, para las comunidades afro e indígenas, es una asignatura pendiente, pues el genocidio y sus consecuencias aún están presentes con sus actos racistas y discriminatorios.
Francia, afirma que sus antepasados no fueron “esclavos”, sino “esclavizados”, de esta forma se acentúa la acción cruel y violenta de quienes les impusieron yugos y malos tratos. Francia enfatiza con su voz las preguntas, “¿Quién quiere ser hijo de un esclavo? Si el esclavo era quien no tenía derechos. ¿Quién quiere ser hijo de una “cosa”? Si todos quieren ser hijos de quien tiene derechos y ser considerado persona y no una cosa…” Algunos decían que seguramente los negros habían hecho una cosa mala y por eso fue que los castigaron...”
Nos cuenta Francia que, La Toma, fue un asentamiento de gente negra  traída en condición de esclavitud. La mina Genima, una de las más grandes en la zona de Popayán, fue explotada desde 1635 con esclavos negros. Esto continuó cuando la mina pasó a manos de los jesuitas.
Creció en Yolombó, donde cursó su primaria, luego ingresó al Colegio Agrícola de Suárez-Cauca. De allí se retiró a sus dieciséis años al quedar embarazada. Aquellos meses trabajó en la mina. Recuerda muy bien que le tocó ir allí hasta el último día de gestación y así ganarse unos cuantos pesos para sobrevivir en los días de dieta. Su hijito nació de madrugada, la asistió su mamá que es partera; quien además le ha ayudado a criar a sus hijos porque los papás no asumieron su responsabilidad.
Después de hacer un curso técnico agropecuario en el SENA, vio que era necesario terminar su bachillerato para ingresar a la universidad en Puerto Tejada-Cauca. Decidió estudiar derecho al ver  las dificultades de su pueblo a causa del abandono estatal y en particular del inminente megaproyecto que pretendía la desviación del rio Ovejas. Con el apoyo del Proceso de Comunidades Negras – PCN, la comunidad de La Toma, logró denunciar y detener la desviación del río, lo cual hubiera causado un daño medio ambiental irreparable en la región.
A raíz de las amenazas que ha recibido, su familia le pide que no se arriesgue más, le dicen: “mire que a usted la matan y los dos primeros días la gente dice: qué pesar, pero después la olvidan, igual que pasó con Genaro García, todos muy conmovidos los primeros días pero luego todo seguirá normal… Bueno, -dice Francia-, pero también, a veces me digo, si uno no hace lo que hay que hacer, ¿entonces quién lo hará?”.

29 de septiembre de 2015

Francia Elena Márquez Mina, sus orígenes y su presente

Francia Elena Márquez Mina, sus orígenes y su presente

Hemos tenido el agrado de conocer y dialogar en estos días con Francia Elena Márquez Mina, a quien recientemente le fue entregado el reconocimiento como defensora del año. Ya son frecuentes sus entrevistas y videos en internet, es algo positivo, necesitamos de hombres y mujeres con esa valentía y dedicación, con ese corazón dedicado a la causa de nuestros pueblos. Pero, quién es Francia, cuáles son sus orígenes y su caminar por este mundo. A continuación se la presentamos.

Entrevista realizada por Centro Afro CAEDI. 10-sep-15
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Francia Elena Márquez Mina tiene muchos hermanos, mi  familia es muy numerosa –dice- al recordar la gran olla  que ponían al fuego y de la cual comían todos juntos. Su  niñez la pasó muy cerca de sus abuelos. Creció en Yolombó, donde hizo su primaria, luego pasó a Suárez y estudió en el colegio agrícola. De allí se retiró a los 16 cuando quedó embarazada. Fue entonces cuando se puso  a trabajar en la mina. Francia recuerda muy bien que hasta el último día de gestación fue a la mina a ganarse su sustento, pesando en no pasar muchas penalidades en los días de dieta.  
Su hijo nació de madrugada. Su mamá que es partera, fue la encargada de recibirlo en este mundo. A sus hijos los crió también con la ayuda de su mamá porque los padres no asumieron su responsabilidad.  Sus hermanos han sido papá y mamá para sus hijos, sobre todo cuando ella ha tenido que ausentarse. A Francia le gustaban mucho las artes, cantar, danzar y hacer teatro callejero, en varias ocasiones participó en el Petronio Alvarez.
Ella tiene bien claro que en sus apellidos está resumida su historia. El “Márquez” tiene que ver con los esclavistas que maltrataron inmisericordemente a su pueblo. El “Mina” hace parte de su descendencia africana de la cual se siente muy orgullosa, eso se percibe en la pasión con que habla de sus orígenes negros. Francia, recuerda sus otros apellidos como el Charrupí y el Mandinga, que ya no los heredó.
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Francia conoce los nombres de sus bisabuelos pero de ahí para atrás, no. Ella sabe que el lugar donde habitan actualmente, fue un asentamiento de gente negra  que fue traída en condición de esclavitud. Y en esto ella es insistente, pues afirma que ellos no fueron “esclavos”, sino “esclavizados”,  porque esto sería aceptar una “condición natural” y en verdad tiene mucha razón, de esta forma se enfatiza en la acción cruel y violenta de quienes les impusieron ese yugo y violencia. 
Después de hacer un técnico agropecuario en el SENA, vio que era necesario terminar su bachillerato, lo hizo en Puerto Tejada, donde luego ingresó a la universidad. Francia al ver la dificultades de su población en el incumplimiento a sus reclamos decidió estudiar derecho; aunque si por gustos fuera hubiera estudiado antropología porque quería conocer más de África, de cuáles eran sus orígenes, cuáles eran las prácticas culturales antes de que sus ancestros fueran traídos en condición de esclavitud. Francia nos cuenta que fue de gran ayuda conocer el Proceso de Comunidades Negras – PCN. Ellos acompañaban a las comunidades afrodescendientes en las denuncias por los daños causados por la desviación del río Ovejas, la cual no se ha logrado gracias a la resitencia de la comunidad. Para ella, Carlos Rosero, es uno de sus referentes, un hombre muy humilde quien influyó en su autorreconocimiento como mujer negra. Fue entonces cuando empezó a darse cuenta de la importancia del acompañar los procesos de la gente.
De su infancia, recuerda Francia lo difícil que fue. La esclavitud ha dejado huellas profundas en su comunidad. Esto se refleja en ideas como: los negros no son aceptados por la sociedad o que se deben conseguir un hombre blanco para mejorar la raza. Esas palabras las oía dentro de su familia y al interior de las comunidades. Otras expresiones comunes eran: “que si se es más clarito se tendrá mayor aceptación, y que si uno es más negro no será muy aceptado, o sea ese tan negro y la otra más clarita”. Para ella todo eso es fruto de los Karimbas mentales de  los que habla Manuel Zapata Olivella.  zapata olivella 2
Francia reconoce que ahora la ley 70 ha permitido la generación de nuevos procesos en los cuales gente negra se reconozca como lo que es y no se sientan avergonzados. Ella enfatiza con su voz la pregunta, “¿es qué quién quiere ser hijo de un esclavo? Si el esclavo era quien no tenía derechos.  ¿Quién quiere ser hijo de una cosa? Si todo mundo quiere ser hijo de quien tiene derechos y es persona y no de una cosa. Entonces, en ese tiempo se  nos decía que éramos esclavos y no esclavizados, que éramos una cosa, ¿entonces quien quiere ser esa cosa? Y nos mostraban los peor de África, entonces África es desnutrida, los niños llenos de moscas, los niños muriéndose, y con el lenguaje típico que define a África como desgraciada. Seguramente los negros habían hecho una cosa mala y por eso fue que los castigaron”. Esa era la información oficial que se repartía por doquier.
Para el común de los colombianos la historia de la esclavización de los negros y los indios en Colombia es cuestión del pasado. Pero para las comunidades afro e indígenas el genocidio aún está presente. En realidad no han pasado ni tres generaciones desde que se abolió “seudo-oficialmente” esta institución de muerte; por ello Francia sabe muy bien que en el ambiente normal quedan muchos elementos racistas y discriminatorios.
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Nos cuenta Francia que en la mina Genima, se hizo primero la minería de los esclavistas. Fue una de las más grandes de la zona y surtía a Popayán, la cual pasó a mano de los jesuitas y luego a mano de la comunidad. Pero ella nos dice: “decir paso a…” en realidad se debió a un proceso de lucha para conseguir la tierra. Todo lo que nos cuenta es porque se lo han trasmitido vía oral, y luego lo ha corroborado con investigaciones en los archivos del Cauca. De hecho la universidad del Cauca hizo un libro con la comunidad de la Toma, en el que se demostró que allí hubo presencia de gente negra desde 1635. De esa época datan los relatos en los archivos históricos en los que dicen que tenían cuadrillas de esclavos. O sea, hay una verificación documental desde cuando ellos habitan estas tierras. Más allá de esta comprobación histórica, Francia sabe que hay un gran silencio, muchos silencios sobre aquellos años; ahora ha llegado el tiempo de reconstruirlos.
Francia se resiste a creer en las religiones; sobre todo en la religión católica, porque fue ella quien esclavizó a su pueblo, aun así, tiene una especial sensibilidad por la espiritualidad. Nos cuenta que así como las generaciones pasadas fueron obligadas a perder su lengua y aprender el español, así mismo les obligaron a hacerse cristianos. Hoy quienes más defienden la iglesia y la cruz son las mismas comunidades nuestras, porque los obligaron y eso se volvió una costumbre que pasó de generación en generación. Ella afirma que en esto se nota  un sincretismo, porque a pesar de que la gente es tan religiosa, se ve presente lo afro en expresiones religiosas, como son los actos fúnebres. De hecho los ritos funerarios negros son muy distintos a lo que hace el resto de la comunidad.
Ella se sorprende que en lugares como Haití, Cuba y Brasil las expresiones afro sean más fuertes, claras y visibles que aquí en Colombia. A ella le gustaría saber por qué en Colombia estas expresiones no son tan evidentes, lógicamente eso tiene que ver con la forma y manera violenta como se impuso la religión. Aurora Vergara llevó a cabo una investigación en el norte del Cauca en la que se comprobó que muchas mujeres negras acusadas de brujería fueron quemadas vivas, lo anterior hizo que en las mismas comunidades, como medida de protección se generara un alejamiento de sus propias tradiciones. Francia reconoce que hay muchos religiosos buenos dentro de la Iglesia Católica, que llevan un trabajo comprometido con la lucha social y la defensa de los derechos; pero en el lleno de la iglesia no ve una línea como tal. Eso sí claro, se muestra sorprendida de la postura del Papa en especial cuando proclama la defensa del ambiente, y  se alegra de saber que en el mundo hay buenas excepciones.
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Fue Entonces cuando Francia empezó a conocer más sobre  las comunidades negras, y a conocer personas que se sentían orgullosas de ser negras y que proclamaban con fuerza su identidad. Fue entonces cuando se empezó a enamorar de lo que realmente ella era. Antes Francia soñaba casarse con un hombre blanco que tuviera los ojos verdes, porque ella no quería tener un hombre negro que fuera sinónimo de sufrimiento para sus hijos. Ella quería que sus hijos  no sufrieran cuando los peinaran y que ellos vivieran más bonitos y más aceptados en la sociedad. Esa era la supuesta belleza que les vendían; pero hoy gracias a Dios hay muchas organizaciones afro y gente que promueve la cultura negra. Es así como Francia se ha ido auto reconociendo como mujer negra, se sienta orgullosa de ser descendiente de hombres y mujeres de ascendencia africana, de hacerse sus trenzas. Ella irradia la alegría de caracteriza a su gente y también el amor que la gente negra le pone a todas las cosas que hacen; es felizmente negra, de eso no se avergüenza para nada.
Cuando Francia empezó a oír realmente de la historia, se dio cuenta que los negros no eran eso que siempre le habían dicho, que si los negros utilizaban su mañas para no trabajar, era porque sencillamente no querían sacrificarse para conseguirle ganancias a los ricos. Esa nueva manera de ver las cosas ya es otra visión muy diferente, la Iglesia por ejemplo les impuso la religión, no porque la gente fuera sumisa, sino porque la Iglesia les hizo agachar la cabeza para que obedecieran al amo, pues en últimas esa era la única manera de salvarse. Al Francia darse cuenta de todas estas diferencias fue reafirmando más su identidad, depurando y volviendo más firme su criterio, ella se ha quitado esas mentiras y cadenas, los karimbas mentales que les habían colocado.
Francia reconoce que en este camino  van a su lado muchas personas, no está de acuerdo con las idolatrías ni en poner a x  o y persona como salvadora de los demás. Es consciente de que una sola persona no hará nada si no hay una comunidad y un mundo al lado apostándole a la construcción de un mejor mañana. De hecho Francia se siente un poco avergonzada y hasta no merecedora del premio recibido, pues considera que hay mucha gente que hace los mismo y hasta mucho más y mejor que ella.pacifista Aun así este premio también es un reconocimiento para todas las personas que están acompañando estos procesos.
En cuanto a los movimientos afro, Francia cree que hay muchas visiones y formas de pensar el camino, de igual manera lo hubo en el proceso de esclavitud.  Hubo negros que esclavizaron a sus hermanos negros, hubo negros que los vendieron a sus hermanos. Hubo negros que le “lamboniaron” al amo y recibieron el título de capataz, y luego lastimaban a sus hermanos negros a punta de látigo. Pero también hubieron negros que lucharon por liberar a su pueblo y gracias a ellos existen actualmente las comunidades negras.
Francia afirma que en la actualidad hay ciertos rasgos de esas categorías, pues de alguna manera todavía hay gente que cree  que va llegar a la libertad si se alía con el esclavista, hay gente que cree que va a llegar a libertad si se alía con el gobierno, hay gente que cree que va a llegar a la libertad si resuelve el día a día. También hay quienes piensan que siendo más radicales lo conseguirán, y se muestran indiferentes.  Se podría decir que todas esas visiones son válidas. El tener orígenes africanos no significa que tengan las mismas tradiciones, las mismas creencias. Francia cree que lo importante es que la gente negra en este país logre articularse y construir su camino en medio de las dificultades. Pero no construyendo a partir del sufrimiento de los demás, ni haciéndole la vida imposible a las otras personas, solo porque ella va echando pa’ lante… entonces ahí sí aparece el que le pone la zancadilla para que caiga.
Francia mira positivamente los avances que se están dando en cuanto al autorreconocimiento, pues antes había una negación del yo, del ser. Ella ve que hoy la gente se autorreconoce en este país, orgullosamente como negros a pesar de las dificultades, y ve qué es el momento para emprender caminos juntos, haciendo comunidad para fortalecer los procesos.
Para Francia es claro que cada vez más personas van entendiendo mejor este proceso histórico, que son solidarias. Para nadie es un secreto que el racismo es un fruto de la colonización y de la esclavitud, y esto hace que hoy en Colombia exista el racismo estructural. Si el estado mismo no reconoce los derechos de la gente negra, eso responde a que el estado te sigue viendo con su lente como “esclavo”, o sea como quien no tiene condiciones ni derechos, y por tanto es una idea loca reconocérselos. Por otra parte –dice Francia- si el estado nos catalogara como como esclavizados, tendría que reconocer su responsabilidad histórica, pues fue el estado quien adoptó de la colonia, y sigue aplicando un, racismo estructural. Para Francia lo anterior es un elemento fundamental en la compresión de la historia porque entonces ahí cabe la pregunta, ¿quién fue el que nos esclavizó?, eso lo entiende muy bien en lo que dice Walter Mignolo, cuando afirma que: la modernidad no se baja de encima de la colonialidad.
En cuanto a la celebración del Decenio Internacional Afrodescendiente, Francia espera que no sea un show mediático, donde solo se hagan reuniones y eventos, donde asistan los líderes y lideresas con coloridos trajes, desfilando. Ella espera que realmente se dé un proceso en que la gente negra de Colombia obtenga las garantías frente a la protección de su territorio, que se les garantizara hoy mismo la consulta previa. También espera que se les reconozcan sus planes de gobierno propio de buen vivir, donde puedan ejercer gobiernos propios en sus territorios para que reafirmen su identidad. También es importante un óptimo acceso a una educación que les permita reafirmar lo que son como pueblo. Pero sin duda todo lo anterior no está pasando, y no lo está, porque no es del interés de la agenda del estado y de ciertos sectores de la comunidad internacional que obedecen al show. Aun así hay que seguir trabajando.
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Francia ha visto grandes cambios en su vida, de hecho ella ve que su vida personal se volvió comunitaria. Ella antes era feliz cantando, bailando. A pesar de todo ella siente que estar trabajando por el bien de su comunidad, le llena y le da paz. A raíz de las amenazas que ha recibido, su familia le pide que no se arriesgue más, le dicen: “mire que a usted la matan y los dos primeros días la gente dice que pesar pero después la olvidan, igual que pasó con Genarotodos muy conmovidos los primeros días pero luego todo seguirá normal…” Bueno, dice Francia, pero también a veces me digo, si uno no hace lo que hay que hacer, ¿entonces quién lo hará?
Para Francia está claro que todos los reconocimientos en cuestión de derechos,  de territorios colectivos, de derechos ancestrales, no han sido regalos. Para que eso se haya logrado muchas personas arriesgaron su vida, y gracias a ellos las nuevas generaciones puedan decir con orgullo que tienen una identidad negra. Ella no pretende mostrarse como una futura mártir, pero ocurre que esas situaciones hacen parte de los proceso de liberación. Al final como ella dice: “Dios es el que sabe hasta cuánto va uno a vivir, y lo que toca es seguir luchando. Yo amo este proceso, yo me siento feliz haciendo lo que hago, aunque a veces muy frustrada pero…”
A veces escribe algo de música cuando está muy dolida y cuando tiene mucho sentimiento, ha escrito algunas canciones, se ríe un poco y dice: “si las grabo me vuelvo famosa y me pierdo, y término creyéndome la fama”. De hecho en el 2001 cuando hubo la masacre del Naya, escribió una canción, la cual cantó en su reciente visita a Cuba. Aquí le dejamos una de esas canciones.