Mostrando entradas con la etiqueta paz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta paz. Mostrar todas las entradas

14 de febrero de 2017

COLOMBIA: EL LENTO RETORNO DE LOS AFRODESCENDIENTES E INDÍGENAS A SUS TERRITORIOS

El Estado se comprometió a otorgar el derecho a la tierra a las comunidades indígenas y afrodescendientes que sufrieron con la violencia que vivió el país. Sin embargo, los avances son pocos.

·       ¿Qué obstáculos encuentran las comunidades indígenas y afro para que su territorio les sea titulado en Colombia?
·       ¿Cómo la minería y las plantaciones de monocultivo de palma han afectado su territorio?
Por  Tatiana Navarrete - 09-02-2017
Más de ocho millones de colombianos fueron afectados por la violencia, de acuerdo con cifras de la Unidad de Víctimas. La mayoría de ellos, que corresponde al 88 por ciento, fueron obligados a salir de su tierra; otros fueron asesinados, secuestrados o violentados sexualmente. Recién en el año 2011 Colombia admitió que vive un conflicto armado interno. Lo hizo por medio de una ley que prometía reparar a las víctimas y restituir las tierras a quienes las habían perdido a causa de la violencia.
La Constitución de 1991 reconoció los territorios colectivos. Resguardos en el caso de los indígenas y consejos comunitarios para los afrocolombianos. Foto: Unidad de Restitución de Tierras.
Cerca de un millón de estas víctimas son indígenas o afrodescendientes que viven selva adentro, la misma selva donde se enquistó la guerra. Una cifra significativa si se tiene en cuenta que las comunidades étnicas representan solo 14 por ciento de la población, según el censo del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, Dane.

Como en el resto del país, el delito que golpeó con más fuerza a resguardos indígenas y consejos comunitarios de afrodescendientes fue el desplazamiento forzado. La violencia de distintos actores armados obligó a comunidades enteras a abandonar sus tierras. Incluso actualmente, cuando Colombia está en medio de un proceso de paz con las FARC, del medio millón de personas desplazadas entre noviembre de 2012 y julio de 2015, el 74 % han sido afrocolombianos e indígenas, según un informe de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

Pero el problema no termina ahí. Algunas de estas comunidades que intentaron retornar y exigir los derechos sobre su tierra descubrieron que allí se habían aprobado licencias de explotación minera, había extensos cultivos de palma de aceite en su territorio o crecieron los cultivos de coca y los yacimientos de minería ilegal.

El despojo de tierras no es un fenómeno del que indígenas y afros fueron las únicas víctimas, también  cientos de campesinos que hoy reclaman sus derechos sobre la tierra. La diferencia es que la legislación colombiana es mucho más estricta en cuanto a los territorios étnicos y exige, por ejemplo, que cualquier tipo de explotación tiene que ser consultada y aprobada por parte de la comunidad. Consulta que en la mayoría de estos casos no se hizo.
Para tratar este problema, la Presidencia de la República, en compañía de las comunidades, creó entonces dos decretos complementarios a la Ley de Víctimas que favorecen la restitución colectiva de territorios étnicos. Este se ha convertido en el camino más expedito para que las comunidades indígenas y afros pidan los títulos de propiedad que durante años no les habían concedido.
Sin embargo, más de cinco años después de la entrada en vigencia de la ley, los resultados no son los esperados. “La restitución de los derechos territoriales de las víctimas indígenas y afrodescendientes no avanza. Avanza el despojo y su legalización, y la persecución de líderes”, dijo a Mongabay Latam Yamile Salinas, investigadora del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz).
Salinas presentó un informe en diciembre de 2016 en el que muestra que solo han sido restituidas el 6 por ciento de las hectáreas que estas comunidades han reclamado. De acuerdo con datos de la Unidad de Tierras y de la Rama Judicial a agosto de 2016, de las 61 solicitudes de restitución étnica presentadas, 37 corresponden a resguardos y 24 a consejos comunitarios. De estas 61, solo cuatro han logrado que una sentencia judicial les regrese la tierra.

Esto en hectáreas significa que, de las más de 2 millones de hectáreas reclamadas por comunidades étnicas, solo 123 mil han sido restituidas por la vía judicial. El resto están siendo estudiadas por la Unidad de Tierras o en el despacho de un juez a la espera de un fallo.
El asunto se torna más preocupante si se tiene en cuenta que esta ley es transitoria y que tendrá una duración de 10 años. Es decir, solo quedan cinco más.

Los intereses tras la tierra  

Desde que se creó la constitución de 1991 en Colombia existe la figura de resguardos indígenas –que tienen autonomía sobre sus territorios– y los consejos comunitarios para el caso de los afrocolombianos. Aunque las figuras existan, el problema para muchas comunidades es que, aunque las han reclamado por décadas, aún no tienen los títulos de esas tierras
Como no todos los casos son idénticos, la Unidad de Restitución de Tierras, una entidad creada en 2011, hace el estudio de lo sucedido y si lo considera pertinente presenta una demanda ante un juez, quien tiene la última palabra sobre si se conceden los títulos o no. Son procesos que por lo general tardan más en etapa de estudio por lo amplio de los territorios reclamados.
De acuerdo con los expertos, son también decisiones complicadas porque hay intereses económicos por la tierra. Salinas coincide con otros expertos en el tema en que hay “una incongruencia en las políticas económicas y las de los derechos humanos”, pues mientras el gobierno de Juan Manuel Santos prometió el retorno de las comunidades a sus territorios, promueve lo que llama la ‘Locomotora Minera’, que implica la ampliación de las concesiones mineras en el país.
La Constitución de 1991 reconoció los territorios colectivos. Resguardos en el caso de los indígenas y consejos comunitarios para los afrocolombianos. Foto: Unidad de Restitución de Tierras.
Se refiere, entre otras cosas, a los proyectos mineros (legales e ilegales) y plantaciones de monocultivo de palma que se instalaron en el territorio, sin consultar con las comunidades, y que ahora son un obstáculo para la titulación de tierras. Este es un asunto que ya ha sido reconocido por la Corte Constitucional, que en sus pronunciamientos ha dicho que la presencia de megaproyectos agrícolas o de explotación minera en zonas históricamente habitadas por los grupos étnicos ha propiciado un nuevo escenario de amenazas por la presencia de actores armados que intimidan a la población para que abandonen sus territorios.

Así sucede en el Chocó, un departamento del Pacífico colombiano. Cocomopoca, el Consejo Comunitario Mayor de la Organización Campesina del Alto Atrato, está compuesto por 46 comunidades que viven en cuatro municipios al occidente del Chocó, en las cuencas del río Atrato. En esta región han hecho presencia distintos grupos armados: las FARC, el ELN, paramilitares y los grupos que surgieron después de la desmovilización de estos últimos en 2006. A causa de la violencia el Consejo Comunitario pasó de tener 30 000 habitantes a finales de los 90 a los 12 000 que lo componen hoy.
Entre 2007 y 2009, cuando la comunidad vivía la época más fuerte de desplazamiento forzado, el gobierno entregó 21 contratos de concesión con empresas mineras e individuos sobre más de 17 000 hectáreas del territorio colectivo.
“Nosotros creemos que la restitución ha avanzado solo como un 20 por ciento en un territorio como Chocó, donde los jueces se enfrentan a presiones de empresarios colombianos y extranjeros que tienen intereses sobre la tierra”, aseguró un líder de Cocomopoca, que pidió la reserva de su nombre por motivos de seguridad.
Sucedió igual en el Reguardo Indígena Embera Katío del Alto Andagueda, también en el Chocó, donde el gobierno había entregado concesiones para explotación de oro en el 63 por ciento del territorio. Pero en este caso, una histórica sentencia de septiembre de 2014dio un vuelco a la situación, pues el juez de restitución de tierras decidió no solo titular 50 000 hectáreas a los indígenas, sino que exigió la suspensión de las licencias mineras a las cinco empresas que tenían permisos legales para la explotación de oro, entre ellas, la compañía Continental Gold Limited Sucursal Colombia, la compañía Exploraciones Chocó Colombia S.A.S y la sociedad AngloGold Ashanti.

“En temas de minería ahorita estamos calmados, pero por la sentencia, en la comunidad la gente dice que una empresa puede entrar, siempre y cuando haya una consulta con las comunidades, como dice la ley”, indicó a Mongabay Latam Otoniel, nombre en castellano del líder indígena de esta comunidad.
De una forma similar, en julio de 2015 los jueces decidieron regresar 71 000 hectáreas al Consejo Comunitario Renacer Negro en Timbiquí, Cauca, al sur del país, la única comunidad afrodescendiente a la que hasta ahora le han restituido los derechos sobre la tierra. Allí también se suspendieron los ocho títulos de concesión minera para explotar oro, plata, plomo, hierro, manganeso, níquel, platino, cobre y zinc. Estas decisiones no han caído bien entre el empresariado colombiano.

¿Hay daños ambientales?

El impacto ambiental de estos proyectos mineros en los territorios étnicos está siendo medido por la Unidad de Restitución de Tierras cuando hace el estudio de cada caso, pero aún no existe un balance nacional sobre estos daños.
Las sentencias que han reconocido los derechos de estas comunidades han recordado que la tierra étnica no puede entenderse como un simple instrumento de producción agrícola, sino como parte fundamental de la vida de estos pueblos.  Por eso, consideran fundamental medir los daños ambientales que ha causado la minería, la palma y la erradicación de los cultivos de coca y lo han incluido así en sus órdenes.

Vista aérea del impacto de la minería en Timbiquí, Cauca. Foto: Unidad de Restitución de Tierras.

El fallo que concede la tierra al Consejo Comunitario Renacer Negro explica que la situación de conflicto armado permitió la entrada masiva de la minería a cielo abierto y, para ello, dragas y retroexcavadoras removieron grandes cantidades de tierra. Esto implicó graves afectaciones a las vegetaciones, como la perdida de conectividad ecológica por la fragmentación del habitad y la “contaminación causada por la inadecuada disposición sobre la superficie, todo ello dispersa la fauna local y crea barreras en los procesos de las especies vegetales, causando perdida la cobertura vegetal”, señala la sentencia.
  
Agrega que el paisaje ha sido removido y las comunidades han perdido la conectividad histórica que han tenido con el mismo. Este deterioro ha causado la desaparición en el territorio de especies nativas como, por ejemplo, algunas aves de corto vuelo como la pava, el paujil y las guacharacas, especies dispensadoras de semillas que contribuyen a la regeneración del bosque.
Con relación a las afectaciones sobre las fuentes hídricas, la sentencia asegura que no hay suficiente control de las autoridades sobre los residuos que llegan a los ríos. “En algunas minas de la zona, los lodos se vierten directamente a las quebradas del río Timbiquí. Estos vertidos en grandes cantidades, alteran el sustrato de los cauces del río aguas abajo, obstruyen los flujos reduciendo el habitad de pequeños peces invertebrados, alterando las áreas de reproducción y de refugio de organismos acuáticos y disponibilidad de alimentos”, dice el documento.

La mayoría de estas decisiones sobre restitución de territorios étnicos han recordado también el impacto que ha tenido la fumigación aérea con glifosato, pues no solo causó la pérdida de los cultivos de pancoger, sino problemas de salud de los habitantes, y efectos graves contra la fauna y la flora. Esta fue usada como uno de los principales métodos de erradicación forzada de los cultivos de coca en Colombia, hasta que en mayo de 2015 fue suspendida por el orden del presidente Juan Manuel Santos.
En el Consejo Comunitario de La Larga Turmaradó, en los límites de Chocó y Antioquia, los empresarios ocupan más del 50 por ciento del territorio –las áreas más productivas– de acuerdo con información del Centro de Investigación y Educación Popular, ONG que acompaña el reclamo de los afrodescendientes.
Aunque este caso no ha sido resuelto por una sentencia, un juez sí ordenó unas medidas cautelares, es decir unas medidas de protección antes que se emita un fallo, en las que reconoce el impacto de deforestación que tiene los proyectos de monocultivos a gran escala. Sin embargo, ante la escasa información que hay al respecto ordenó a distintas autoridades ambientales del país hacer un estudio detallado de cómo este cultivo ha impactado en el ecosistema.
Ocurre lo mismo en los Montes de María, una región ubicada en la costa Caribe colombiana, 44 de las 600 hectáreas que reclaman los afrodescendientes del Consejo Comunitario ‘Eladio Ariza’ han sido sembradas con palma.
Sin embargo, vale aclarar que la proliferación de los cultivos de palma en territorios que son reclamados por las víctimas de la violencia no es un fenómeno único de las comunidades étnicas, sino que es común también entre los campesinos, en especial de la costa Caribe colombiana y los Llanos orientales.

¿Es posible regresar?

Las organizaciones de derechos humanos que acompañan las demandas de estas comunidades denuncian que persiste la violencia. “Geográficamente estamos ubicados en un corredor donde pasan todos los grupos. El proceso de paz ha bajado la violencia, pero todavía hay desplazamiento”, aseguró Otoniel, líder indígena de la comunidad Embera Katío en Chocó.

Desde 2014, la Defensoría del Pueblo ha advertido en diferentes espacios que son pocos los avances de la restitución étnica y que mientras tanto las comunidades siguen en riesgo, sobre todo en Chocó, “Existe una manifiesta limitación por parte de grupos ilegales al ejercicio de la autonomía y gobierno propio de las autoridades étnicas, quienes se han visto cooptados por intereses económicos sobre los territorios colectivos o ancestrales (…) A estas presiones se suma la debilidad de los mecanismos de protección estatales que inciden en la inaplicación de los derechos reconocidos a las comunidades en su condición de sujetos de especial protección constitucional”, dice el informe ‘Crisis humanitaria en Chocó’.

De acuerdo con cifras de la ONG Somos Defensores, que hace seguimiento a los crímenes contra líderes sociales, de los 378 defensores de derechos humanos que fueron asesinados entre 2002 y 2016 en Colombia, 123 eran indígenas y 24 afrodescendientes. Por esa razón, las comunidades han insistido que el Estado les dé garantías para reclamar sus territorios.
“Yo me muevo por toda esa zona, en medio de un río caudaloso, donde hay paramilitares, guerrilleros, de todo. Nosotros estamos pidiendo medidas de protección integrales, que no solo sea para los que somos de la mesa directiva, sino para toda la comunidad”, indicó el líder del Consejo comunitario Cocomopoca que pidió la reserva de su nombre. Los líderes de este territorio han recibido amenazas de muerte en repetidas oportunidades durante los últimos dos años y en respuesta la Unidad Nacional de Protección, entidad encargada de prestar seguridad en estos casos, les ha entregado un chaleco de seguridad y un teléfono celular.
De acuerdo con Carlos Guevara, coordinador del sistema de información de Somos Defensores, en el informe que realizan cada año siempre los líderes de comunidades étnicas aparecen entre las víctimas más frecuentes. “Esto se da por varias razones. Primero porque muchas de las zonas de combate y donde confluyen varios actores armados en Colombia son resguardos indígenas. También porque desde 2013 cuando entró en marcha la llamada ‘locomotora minera’ aumentaron las disputas por la tierra que históricamente ha sido de estas comunidades”, dijo el experto a Mongabay Latam. Agregó que la Ley de Víctimas ha hecho más evidentes, además, algunos enfrentamientos de estas comunidades con campesinos que ocupan la tierra o entre las minas y comunidades étnicas.
Además de retornar y tener los títulos de sus tierras, las comunidades esperan que el Estado cumpla la deuda histórica que tiene con ellos: que se construyan vías de comunicación con los centros poblados, se instalen los colegios y centros médicos y que se pacten comúnmente los modelos de desarrollo regionales.

TOMADO DE: https://es.mongabay.com/2017/02/colombia-lento-retorno-los-indigenas-afrodescendientes-territorios/ 

19 de diciembre de 2016

Te venimos a Cantar, Afrocolombianos le cantan a Colombia y a la Paz

Como parte de nuestra iniciativa de visibilización de los afrocolombianos en la construcción de paz, este año propusimos a diferentes artistas afrocolombianos, negros, raizales, palenqueros la creación de una canción por la paz, que plasmara desde sus voces, sentires, tradiciones, ritmos y propuestas lo que como pueblo hacemos para construir una mejor Colombia, una Colombia en paz. El resultado fue la canción Te Venimos a Cantar, la cual fue lanzada el pasado 13 de diciembre en Bogotá.

Por: CNOA-Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas

Con ella visibilizamos los derechos de las comunidades afrocolombianas, negras, raizales y palenqueras, así como nuestros aportes a la construcción de nación desde diferentes áreas: política, música, economía, arte, literatura, emprendimiento, entre muchos otras, que demuestran además de nuestros talentos, las apuestas a la construcción de una sociedad más justa y equitativa, sin racismo ni discriminación; una nación que construye paz día a día desde el trabajo de cada uno de los colombianos, el reconocimiento de la diferencia, de diferentes etnias y en diferentes territorios.



La Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas agradece a todos los artistas, a las organizaciones afrocolombianas de las Mingas C.N.O.A., a los participantes del Diplomado Afroemprendedores creadores de Paz y a los aliados en este proceso de construcción colectiva:

Realización Audiovisual: Estrategia En Común. Dirección: Dianne Rodríguez Montaño. Cámara: Paúl Reny Muñoz, Jesús Durán y Carlos Chaparro. Dianne Rodríguez. Animación: Darío Trujillo.

Composición y producción: Ignacio Vélez Cárdenas. Interpretación: Dilma Mosquera, Jhon Harrinson Palacios, Lino Agualimpia, Jahir Córdoba de Explosión Negra; Diana Pereira “La Profe”; niñas y niños de la Fundación Ebony; maestra Zully Murillo; Miller Bueno; Monica Castillo de la Máquina del Caribe; Yesid Córdoba "El Perseverante"; Victor Angulo Avincula“Stan”, Nereida Montaño, Leonard Rentería de Rostros Urbanos; Tairon Andres Molina “Kingblack”; Andris Padilla Julio “Afroneto”, Keila Regina Miranda Perez “KRMP”, Ali Fernando Navarro Salas “MCPM”, José de Jesús Valdez Salas “MC Ukibe” de Kombilesa Mi; Larry Viveros Ararat de La Timbrika; Hugo Candelario Gonzalez.

Grabado en los estudios: JJB Producciones - Medellín, Epia Estudios - Bogotá, Albatros Record - Medellín, Mares Productions - Cartagena, San Andrés Music Records - San Andrés y Chonta Music - Cali.

Este material fue elaborado por la Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas CNOA, con el apoyo de la Fundación FORD, el Fondo Sueco-Noruego FOS y la Organización Católica Canadiense para el Desarrollo y la Paz. Equipo Técnico CNOA: Pbro. Emigdio Cuesta Pino svd, Adriana Rodríguez Quiroz, Ángela Patricia Valencia, Ariel Palacios Angulo, Clara Inés Valdés Rivera, Claudia Patricia Oviedo, Danny Ramírez Torres, Dora Inés Vivanco Julio, Juan Alberto Carabalí Ospina, Lilian Paola Osorio, Luis Martelo Ortiz, Nathalia Villegas Ruiz, Olga Lucía Ramírez Carmen, Sandra Lasso, Tatiana Palacios Angulo, Yaneth Reyes Bejarano, Yersson Alejandro Valbuena.



23 de octubre de 2012

I Foro de Afrocolombianidad en el Mundo del Trabajo


Clic para agrandar

DESARROLLO CON INCLUSIÓN Y PROTECCIÓN LABORAL PARA LAS COMUNIDADES AFROCOLOMBIANAS
“PROSPERIDAD PARA TODOS”
Quibdó, Chocó - Octubre 23 de 2012

8:00 A.M. –  9:00 A.M.

Inscripciones
Videos institucionales

9:30 A.M. –10:00 A.M.

Himnos: Nacional y de Quibdó

Palabras de Bienvenida - alcaldesa de Quibdó.
Palabras de Bienvenida - gobernador.
Palabras de Oscar Gamboa Zúñiga, director Programa Presidencial para la formulación de estrategias y acciones para el desarrollo integral para la población Afrocolombiana, Negra, Palenquera y Raizal.
Palabras viceministro de Relaciones Laborales, David Luna Sánchez.
Palabras Diócesis de Quibdó.

10:00 A.M. – 10:25 A.M.

Panel: Experiencias y acciones positivas frente a la población afrodescendiente
  • Ministerio de Trabajo
    Expositor: David Luna, viceministro de Relaciones Laborales e Inspección
    (10 minutos)
  • Presidencia de la República
    Expositor: Oscar Gamboa, director Programa presidencial para la formulación de estrategias y acciones para el desarrollo integral para la población Afrocolombiana, Negra, Palenquera y Raizal
    (15 minutos)
Firma Acuerdo de Voluntades

10:25 A.M. – 10:45 A.M.

Refrigerio

10:45 A.M. – 12:00 M.

  • Departamento del Chocó y litoral pacífico
    Vivencias y experiencias desde la Pastoral con comunidades afrocolombianas
    p. Sterling Londoño Palacio
    (15 minutos)
  • Centro Estratégico de Aprovechamiento del Pacífico Colombiano
    Dra. Mabel Gisela Torres Torres (Universidad Tecnológica del Chocó)
    15 minutos
  • Intervención académica
    Sergio Mosquera
    (15 minutos)
  • Mujer afro
    Odette Patricia Lozano
  • Invitado especial: Experiencias afrocolombianas
    Ariel Rosebel Palacios Angulo
    (15 minutos)
  • Sector Empresarial: Caso exitoso
    (15 minutos)

12:00 A.M. – 1:00 P.M.

Preguntas de discusión y conclusión del panel

1:00 P.M. –  2:15 P.M.

Almuerzo

2:15 P.M. –  3:30 P.M.

Mesa de Trabajo 1:
Trabajo, medios de trabajo y competencias para el trabajo en comunidades afrocolombianas

Mesa de Trabajo 2:
Educación, estudios culturales, medios de comunicación y afrocolombianos.

Mesa de Trabajo 3:
Trabajo competencias, enfoque mujer, género y joven

3:30 P.M. – 4:30 P.M.

Debate

4:30 P.M. – 5:15 P.M.

Reflexiones y conclusiones de las mesas de trabajo

5:15 P.M. – 5:30 P.M.

Cierre


CONVERSATORIO: DESARROLLO CON INCLUSIÓN Y PROTECCIÓN LABORAL PARA LAS COMUNIDADES INDÍGENAS
“PROSPERIDAD PARA TODOS”
Quibdó, Chocó - Octubre 24 de 2012

8:00 A.M. – 8:40 A.M.

Inscripciones

8:40 A. M – 8:50 A.M.

Himnos

8.50 A.M. – 9:15  A.M.

Saludo de bienvenida:
*  Alcaldía de Quibdó
*  Gobernación del Chocó
*  Ministerio del Trabajo
*  Palabras Diócesis de Quibdó

9:15 A.M. – 10:00 A.M.

Panel: Experiencias y acciones positivas frente a las comunidades indígenas

  • Ministerio del Trabajo
    (15 minutos)
  • Experiencia de la Pastoral Indígena en el Chocó
    (30 minutos)

10:00 A.M. – 10:30 A.M.

Refrigerio

10:30 AM – 11:50 AM

  • Ponencia de Gustavo Ulcué: Formas de producción de los pueblos indígenas
    (20 minutos)
  • Comunidad 1:  Ponencia - Tierra como fuente de trabajo y seguridad alimentaria
    (20 minutos)
  • Comunidad 2: Ponencia y  propuesta a las entidades de gobierno como Ministerio de Trabajo, Agricultura
    (20 minutos)
  • Comunidad 3: Ponencia y propuesta a las entidades de gobierno como Ministerio de Trabajo, Agricultura
    (20 minutos)

11:50 A.M. – 1:00 P.M.
 
Preguntas de discusión

1:00 P.M. –  2:15 P.M.

Almuerzo

2:15 P.M. –  3:15 P.M.

Mesa  de Trabajo: Trabajo, medios de trabajo, formas de trabajo y competencias para el trabajo en comunidades indígenas (inclusión laboral)

3:15 P.M. – 3:45 P.M.

Debate

3:45 P.M. – 4:15 P.M.

Reflexiones y conclusiones de las mesas de trabajo

4:15 P.M. – 4:30 P.M.

Cierre

Fuente: https://www.facebook.com/notes/di%C3%B3cesis-de-quibd%C3%B3/i-foro

 

21 de mayo de 2012

Declaración Final del Encuentro Nacional de Consejos Comunitarios y Organizaciones Etnicas de Comunidades Afro en Colombia




Ubuntú: Yo soy porque nosotros somos

Bogotá, mayo 21 de 2012

DECLARACIÓN FINAL

Más de 500 mujeres y hombres de Organizaciones Afrocolombianas, Negras, Palenqueras y Raizales y Consejos Comunitarios reunidos en Bogotá, entre los días 17 y 21 de mayo de 2012,
Reconociendo:

1. Que las luchas históricas del Pueblo Negro colombiano han logrado el reconocimiento de nuestros derechos, a pesar de la discriminación racial y el racismo, expresados en exclusión en las decisiones que nos afectan, en el acceso a derechos y en el respeto por nuestra diferencia cultural.

2. Que resultado de esas luchas son las políticas estatales para las comunidades negras, en especial la Ley 70/93 y las normas internacionales que han representado un avance en la organización y espacios de defensa del territorio, etnoeducación, desarrollo cultural y relación con otros actores, tanto en espacios urbanos como rurales.

3. Que dichos avances contrastan con una situación de emergencia humanitaria para comunidades afros, en especial las que han liderado procesos de denuncia y exigencia de derechos frente a graves violaciones de derechos humanos e infracciones al derecho internacional humanitario (masacres, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas, amenazas de muerte y despojo de territorios), por agentes estatales en connivencia con grupos paramilitares y neo-paramilitares, así como por grupos insurgentes, con especial afectación en las mujeres, la niñez y la juventud, e impactos en las formas organizativas propias y ancestrales.

4. Que el Gobierno insiste en políticas contrainsurgentes y antidrogas que violan el principio de distinción y han significado una mayor militarización de nuestras comunidades urbanas y rurales, la criminalización de la protesta social, y el uso indiscriminado de fumigaciones a cultivos de uso ilícito, afectando la seguridad alimentaria y la biodiversidad, bombardeos que dejan como resultado extensas zonas rurales sembradas de minas antipersonales y artefactos sin explotar, que han causado muertes y discapacidad permanente entre nuestras comunidades.

5. Que pese a decisiones de la Corte Constitucional, órganos internacionales de derechos humanos y esfuerzos de las organizaciones afrocolombianas, las acciones estatales siguen sin cumplirse en contravía de los compromisos internacionales ratificados por Colombia.

6. Que la persecución y represión obedecen a intereses de poderosos sectores económicos de empresas multinacionales (turísticas, extractivas, de agro-negocio), que ven la posibilidad de expandirse a costa de la destrucción de nuestra cultura. Esta nueva colonización niega los requisitos de la consulta previa, libre e informada y el consentimiento que, como comunidades étnicas, nos es reconocido por el OIT 169 vigente en Colombia.

7. Que los espacios de interlocución con el Estado establecidos por la Ley 70, que crearon las consultivas departamentales y la Consultiva de Alto Nivel se fueron burocratizando y cooptando por el gobierno, impactando la autonomía y la promoción, respeto y protección de derechos.

8. Que las decisiones de dichos hombres y mujeres consultivos han avalado la aprobación del decreto reglamentario de la ley de víctimas y restitución de tierras que, de manera ilegítima, han sido aprovechados por el Estado para hacer aprobar “consultas” como el Plan Nacional de Desarrollo y la ley sobre acceso a recursos genéticos y conocimiento tradicional.

9. Que las mujeres Afrocolombianas, Negras, Raizales y Palenqueras continúan careciendo de representación y reconocimiento, tanto en los espacios propios de toma de decisiones dentro del movimiento social afro, como en los espacios de interlocución con el Estado, pese a su papel en la lucha y la resistencia pacífica y a soportar desproporcionadamente los impactos de la violencia, el conflicto armando interno y las diferentes formas de opresión patriarcal.

10. Que el gobierno no ha adoptado las medidas para otorgar la autonomía y respeto de derechos que corresponden al pueblo raizal del Archipiélago de San Andrés, que soporta el despojo del territorio, capacidad de decisión y autogobierno por los intereses geoestratégicos y económicos de Colombia respecto habitantes ancestrales de las Islas.

11. Que a más del despojo por grupos paramilitares, políticos locales, grupos económicos y autoridades, las políticas erráticas gubernamentales, han generado conflictos interétnicos entre comunidades negras, campesinas mestizas, y pueblos indígenas, en que la ausencia de reforma agraria y del cumplimiento de decisiones de órganos internacionales de derechos humanos no puede hacerse en detrimento de los derechos de las comunidades negras.

12. Que los megaproyectos avalados por el Tratado de “Libre Comercio” entre Estados Unidos y Colombia, generan divisiones entre comunidades, cooptación, falta de transparencia sobre concesiones, expansiones y pago de obligaciones fiscales de las empresas, que desconocen y profundizan los abusos de derechos humanos contra dirigentes sindicales y sociales y la pérdida de territorios.

Resuelven:

1. Declarar nuestra firme decisión de continuar las acciones de formación, organización, movilización y lucha como pueblo afrocolombiano en la defensa de nuestros derechos étnicos, políticos, territoriales y culturales, en el ejercicio de los mandatos ancestrales de dignidad, alegría y convivencia pacífica en la sociedad.

2. Exigir al Estado la reglamentación de los artículos pendientes de la Ley 70, así como de hacerse parte de las disposiciones del Artículo 14º de la Convención Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial, el cumplimiento irrestricto e inmediato de las órdenes de la Corte Constitucional respecto de población Afrocolombiana en situación de desplazamiento forzado, y de medidas de protección efectivas sobre los territorios, las lideresas y los líderes afros que se hallan amenazados de muerte por las partes en el conflicto armado.

3. Afirmar nuestra decisión de no renunciar a nuestro derecho a la verdad, la justicia y la reparación integrales, lo que significa nuestro firme rechazo al procedimiento y el contenido de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras y decreto reglamentario, en la medida en que no fueron consultados debidamente con las propias organizaciones y personas victimizadas.

4. Declarar que estaremos poniendo a consideración del Gobierno y del país, un Protocolo de Consulta Previa, libre e informada y consentimiento, a toda medida legislativa y administrativa, como los títulos mineros, las decisiones sobre aprobación de informes de impacto ambiental, cuotas de acceso a la educación superior, medidas de reparación, verdad y justicia a víctimas de graves violaciones de derechos humanos, entre otras.

5. Ante la degradación y profundización del conflicto armado interno, hacer un llamado a la búsqueda de espacios humanitarios para la protección de nuestras comunidades, la desvinculación y uso de nuestra niñez y juventud por grupos y fuerzas armadas, reafirmando nuestra postura de ser incluidos plenamente en propuestas encaminadas a lograr un proceso de paz integral, más allá de la desmovilización, desarme y reinserción de actores armados y que tome en consideración los factores estructurales del racismo y la discriminación, opresión y represión contra nuestras comunidades étnicas.

6. Rechazar las pretensiones de empresarios nacionales y extranjeros de continuar el despojo y desplazamiento forzado de comunidades urbanas y rurales, demandar medidas de remedio a los daños ambientales y sociales infligidos por la explotación irracional de nuestros recursos naturales y de la biodiversidad, y exigir la aplicación de procedimientos de consulta previa, libre e informada para la implementación de megaproyectos agrícolas, mineros, petroleros, turísticos, pesqueros, de infraestructura o de otra índole en nuestros territorios.

7. Llamar la atención para que los Consejos Comunitarios y las organizaciones étnico-políticas asuman la denuncia de actos de violencia y violaciones de los derechos humanos contra las mujeres y las niñas, en especial los abusos sexuales, tales como violación, acoso sexual, embarazos indeseados en niñas menores de 14 años, y se dé visibilidad a estos delitos, cometidos por la fuerza pública y otros actores armados y exigir la investigación y sanción a los perpetradores de estos crímenes de guerra.

8. Dado que los crímenes y violaciones de derechos humanos cometidos contra nuestras comunidades son mayoritariamente responsabilidad de agentes del Estado, por acción y por omisión, en alianza con grupos paramilitares, acudiremos a nuestro legítimo derecho a la reparación judicial, sin menoscabo de las acciones de reparación administrativa a la que deseen recurrir aquellas víctimas de grupos guerrilleros, como actores ilegales, contemplados en la Ley 1448 y el Decreto 4635, ante las cuales demandaremos espacios de información, orientación y formación dirigida a las personas, familias, comunidades y organizaciones victimizadas, así mismo, decimos que es deber del Estado disponer de funcionarios capacitados para la atención de nuestras demandas.

9. Demandar el respeto del Estado a los espacios, organizaciones y mecanismos locales, regionales y nacionales, representativos de las comunidades negras, raizales, palenqueras y afrocolombianas, propendiendo por la creación de escenarios de interlocución con las instituciones gubernamentales, estatales e internacionales que respondan a los intereses, necesidades y aspiraciones legítimas del pueblo afrodescendiente, según sus particularidades geográficas, su historia y sus culturas. Por tanto, no reconocemos a la actual Comisión Consultiva en funciones y reclamamos otros espacios de consulta y participación basados en los criterios antes señalados.

10. Propender por la generación de espacios de diálogo, coordinación y acciones de unidad entre organizaciones, grupos y sectores afrocolombianos, raizales, palenqueros y negros para impulsar y promover una agenda común, desde una perspectiva de clase, género, edad, así como la articulación con iniciativas de organizaciones sociales, campesinas, de pueblos indígenas y otras que propenden por la justicia y la transformación social en la lucha contra todas las formas opresión, explotación, racismo y discriminación racial.

11. Proteger y mantener vivos los usos y costumbres de la población Afrocolombiana, Negra, Raizal y Palenkera, como sujeto político colectivo, que habitan espacios urbanos y rurales, garantizando los medios para la preservación y difusión del papel de los descendientes de africanos y africanas en la construcción de la memoria histórica y diaspórica, y para protegernos de la aculturación en un Estado que se reconoce Pluriétnico y Multicultural.

12. A propósito del Decenio de Pueblos Afrodescendientes, propendemos por la conformación de una Comisión que, en el marco de la exigibilidad de derechos, se encargue del diseño, implementación y seguimiento de acciones que cumplan la agenda del movimiento social afrodescendiente.

13. Agradecer el esfuerzo, compromiso y comportamiento de las personas que viajaron desde diversos lugares de la geografía nacional para participar en este evento, a pesar de las limitaciones, fallas y dificultades que se registraron durante el mismo. Igualmente, a los participantes internacionales, cuya presencia como miembros de la diáspora africana nos alienta en la construcción de procesos de solidaridad que esperamos se traduzca en formas de descolonización de la cooperación y el apoyo fraterno entre las organizaciones afrodescendientes.

Firman:

ACAMAN, ACOHATUB, Acohutub, ADESCUBRIR, ADOM PALENKE, Afrantosur, Afro San Luis, AFRO UDEA, AFROCAQUETA, Afrocolombianos del Caquetá, AFRODES Buenaventura, AFROES, AFROFUNDESARROLLO, Afroguamuences, AFROLEGBTI, Afrolibertarios, AfroMEDELLIN, AFROMINGA META, AFROPROGRESO, AFRORISHA, AFROTESALANCE, AFROTESALIA, AFROUTP, AFROVISION, Agrupación Calipso, ALTERPAC, AMANDA, AMANSAGUAPO, AMOR Y PAZ, AMUAFROC, Archipelago Movement for Ethnic Native Self-determination (Amen-sd), Articulación Regional Afrodescendiente, ASANTE, ASERE, ASFIDEC, ASHZO, ASI, ASNASUR, Aso Manos Negras, Asociación Afrocaidecense, Asociación de Mujeres Afro y del Caribe Graciela Cha Ines, Asociación de Productores del Pacifico Sur- ASOPAS, Asociación de Víctimas (Chía-Cundinamarca), ASOCIACION RENACER, ASOFROSCO14, ASOJUNDES, ASOLINAR, ASOMUJER y TRABAJO, ASOPAZ, ASOPLINARE, ASPORAMISTAD, Atarraya, BAMBAZU, Cabildo Playa Bendita, CADUBE, CALI RAP CARTEL, Caminos de Mujer, CARABANTU, CEAT, CENAFRO, Centro de Auto-reconocimiento para los Derechos Humanos, CHEMONICKS, CIMARRÓN, COCO MAUPA, COCOMINGA, CODRD4AP, Colectivo de Estudiantes Universitarios Afrocolombianos (Ceuna), COLECTIVO KATUMPAZ, COLOMBIA GRANDE, Colonia Chocoana, COMPACOMPLETOS, COMUNIDAD RAIZAL, Comunitaria (Medellín), CONALPABI, CONGRESO ROBCA, Consejo Comunitario Mayor de la Comunidad Negra de Anchicaya, Consejo Comunitario ACAPA, Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera, Consejo Comunitario Asnazur, Consejo Comunitario Bajo Mira y Frontera, Consejo Comunitario Bocas del Palo, Consejo Comunitario Chagui, Consejo Comunitario Citronella, Consejo Comunitario Cortina Verde Nelson Mandela, Consejo Comunitario de Aracataca, Consejo Comunitario de Itsmina, Consejo Comunitario de la Cordillera Occidental, Consejo Comunitario de la Cuenca del Rio Yurumanguí, Consejo Comunitario de La Gloria, Consejo Comunitario de la Toma, Consejo Comunitario de Ladrilleros, Consejo Comunitario de Puerto Limón, Consejo Comunitario del Bajo Calima, Consejo Comunitario del Catanguero, Consejo Comunitario del Corregimiento de Hormiguero, Consejo Comunitario Eaduio Arra, Consejo Comunitario el Samon, Consejo Comunitario Emprendedores, Consejo Comunitario Integración, Consejo Comunitario La Amistad, Consejo Comunitario la Nueva Esperanza del Hoyo Patía, Consejo Comunitario La Plata, Consejo Comunitario Llano Bajo, Consejo Comunitario los Delfines, Consejo Comunitario Mija, Consejo Comunitario Mindala, Consejo Comunitario Mujeres Negras, Consejo Comunitario Nueva Esperanza, Consejo Comunitario Puerto Limón, Consejo Comunitario Pureto, Consejo Comunitario Rescate las Varas, Consejo Comunitario Rio Raposo, Consejo Comunitario Rio Tablón Salado, Consejo Comunitario Santa Lucia, Consejo Comunitario Unión Patía Viejo, Consejo Comunitario Vida a la Esperanza, CONVIVENCIA PACIFICA, Convivenciar, Coordinador Nacional Agraria, COPRODEPA, Corporación Ancestros, Corporación Caminos de Mujer, Corporación Jurídicas Étnicas, CORREGIMIENTO DE SAN ISIDRO, Corregimiento de San Jacinto-Santo Madero, DICUNA, ECONOTAL, Etnias de Colombia, FDC, FEAC, FEDEAFRO, FEDECAP, Federación de Asociaciones por los Derechos de las Comunidades Afroputumayenses (Fedecap), Foro Interétnico Solidaridad Chocó, FUCAP, FUNCOAFRO, FUNDA BENKOS, Fundación Afromedios, Fundación Elegua, Fundación For Futuro, Fundación Lazos, Fundación MASAKHANE, Fundación Nuevo Milenio, Fundación Palenque Libre, FUNDAFUTURO, FUNDARTE-CP, FUNDECH, FUNDEX, FUSSIPA, FUTEGRACION, GALINDES, GAV, GERMINAR, GJENZERA, IAVH, IDCARÁN, Jóvenes de Barrios Unidos, Junta de Acción Comunal Esfuerzo por la Paz, Junta de Acción Comunal Unión de Cristo, L.A.C.E.F.P, La NUPA, LA RED HILOS, La Voz de los Negros, Los Palenkes, M21, MACANCAMANA, Malcom X, MAMUNCIA, MANEAFRO, Media Mujeres, Mesa de Jóvenes Bogotá, Mesa espacial de Palenke en Bogotá, Mesa Étnica (Bogotá), Mesa Étnica Usme, Mesas de Mujeres de Tumaco, Minga Afro Magdalena, Monte Oscuro (Cauca), Mujeres Afrodescendientes, NICHES EN ACCIÓN, Nodo Afro Progresista, NOTIPARCHE, NSPS, OAREL, OCONECH, OHJTA, ORCONEPLA, ORCUNEPUL, ORFA, Organización Étnica de Comunidades Afro los Palenque, ORGANIZACIÓN PALENKES NUEVOS, PALENKE DE MONTEOSCURO, PALENKE URB, Palenque, Palenque Alto Cauca, Palenque Kusuto, Palenque Regional el Kongal, PCN INTERNACIONAL, PCS, PECECH, Petrona Sebastián y Cárdenas, Playón Río Sigui, POR NOSOTROS, POR OTRA COLOMBIA, PRODECOM, RADIO MATUNA, Red Agropecuaria de Educación Popular, Red de Maestras EtnoEducadoras, Red de Mujeres Afrocolombianas (Antioquia), Red Departamental de Mujeres Chocoanas, Rio San Francisco (Gaupi), Sajón de Garrapatero, SAN JUAN DE GARRAPATERO, SANTA CECILIA (Pereira), SEMBRAR, Siglo XXI, SOMOS IDENTIDAD, SOMOS PACIFICO, SUIPPCOL, SUTUAZAQUE, TEJIENDO ESPERANZA, TEJIENDO SEMILLAS, UAFRO, UARIV, UCC, Unión de Cuencas, Unión Yaru –Municipio de Padilla, Universidad del Pacífico, USEDA, Valores de Niña Tierra, VIDA CON PROPÓSITO, VILLA ARBOLONCE