9 de julio de 2015

"Cartagena de Indias y de los Negros"

Afrodescendientes en Cartagena de Indias: una memoria incómoda

El 9 de junio de 1862 el Senado de EE.UU. votó la abolición de la esclavitud en todos sus estados. Aquí, una mirada al pasado esclavista de La Heroica.

El 6 de agosto de 1915 apareció el siguiente aviso en el periódico La Unión Comercial, de Cartagena de Indias: «Permanentemente tengo a la venta […] ‘bolas de cascarilla’ para el cutis, que iguala las razas; oh! Las trigueñitas se ponen como circasianas! No se olvide de este aviso; acuda donde Ricardo E. Román que la dejará buena, bonita y blanca». Estas expresiones cotidianas de racismo no eran extrañas en la vieja ciudad esclavista. Eran parte de la cotidianidad del puerto, cuya élite, para entonces, luchaba a brazo partido por recrear un pasado hispanista.

En la imagen, ‘Mercado de Cartagena’, grabado de A. De Neuville (1875).
Por eso no era raro que en una monografía de la ciudad, publicada en 1929, se ilustraran las primeras páginas, dedicadas a la ‘raza’, con un grabado que remitía la iconografía del Medioevo. Un jinete acorazado, con todos los aparejos que nos trasladaban a la simbología de la tradición medieval, aparecía como una figura tutelar que bajaba del cerro de La Popa a irradiar luz sobre la ciudad. Esta construcción simbólica, que mandaba a la trastienda a la población negra, venía de mucho tiempo atrás. En 1822, cuando en la ciudad todavía se escuchaba el eco de la artillería por las batallas de independencia, una geografía de Colombia –atribuida a un cartagenero– decía que la población de Cartagena se componía de «descendientes de indios y de chapetones».

Todo parece indicar que la población negra, que a todas luces superaba en número al resto de habitantes de la ciudad, resultaba incómoda en la visión que se pretendía construir ante el mundo de que éramos un país libre y civilizado. De modo que había que borrarlas de un plumazo. Dentro de la simbología en formación de la nueva nación, era absolutamente claro que lo negro no tenía cabida, y la exclusión se convertía en una tradición.

Las prácticas cotidianas de exclusión y discriminación contrastan con la fuerte presencia de la población negra en la ciudad. Cartagena adoptó un temprano rostro negro y en medio de la crudeza del sistema esclavista y de las jerarquías que hacían del color de la piel un referente del lugar que se ocupaba en la sociedad, la población negra desarrolló variadas alternativas para hacer sus vidas más llevaderas. Se movían por toda la ciudad y gracias a ello convirtieron la calle en espacio de encuentro, de intercambios y de solidaridad; sin descartar la fuga hacia espacios de difícil acceso. Así, en el tránsito del antiguo régimen a la República, negros y mulatos serían fundamentales en el proceso de consolidación de la independencia.

Entrado el siglo XIX, después del proceso independentista, la calle, que desde los tiempos coloniales –ante la primacía de una esclavitud doméstica y a jornal– fue el espacio propicio para el proceso de intercambio relacional de los negros y mulatos, esclavizados y libres, seguiría siendo escenario de movilización. En esta ocasión espoleada por los discursos políticos en boga.

Sin embargo, a pesar de que en ninguna ciudad del territorio colombiano se nota tanto el legado de la diáspora africana como en Cartagena de Indias, y de que la traída de esclavizados es el hecho de mayor impacto en su conformación histórica, ningún tema ha sido más soslayado. Las dinámicas de exclusión trascienden lo discursivo. Los procesos de modernización urbana, desde los primeros años del siglo XX, hasta los de los tiempos actuales, se han caracterizado por establecer procesos de marginalización y desplazamientos fundamentados en componentes raciales. La historia de la ciudad está llena de referencias a la jerarquización de los espacios públicos y al desarrollo de prácticas de negación del disfrute de esos lugares a la población negra pobre.

En 1984, la Unesco declaró a Cartagena de Indias como Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad. El uso de esta patrimonialización se ha basado fundamentalmente en la valoración estética de la arquitectura y poco o nada en la implementación de políticas públicas que defiendan o incluyan el patrimonio inmaterial de quienes hicieron posible, con su trabajo cotidiano, la edificación de las obras históricas que tanto se veneran. La valoración al componente humano se queda en los límites del reconocimiento a los arquitectos o a los ingenieros militares, pero no hay un interés por entender al pueblo negro que participó en este proceso.
Foto: periódico El Universal

Hace cinco años, Howard Donson, director del Centro para la Investigación de la Cultura Negra de Estados Unidos, dijo en la ciudad que «la restauración y conservación de las ciudades coloniales como Cartagena deben servir para mostrar el aporte de los afrodescendientes, que fueron sus verdaderos maestros y constructores, y no para honrar la memoria de la élite colonial, como pareciera suceder». De modo que el reconocimiento de los sitios de memoria afrodescendiente es una forma de reconocer el valor de esta población en la construcción de la sociedad y la cultura, y de buscar estrategias de inclusión ciudadana, en un espacio que ha estado marcado históricamente por las dinámicas de exclusión y marginalización sustentadas en el color de la piel.

Superando la exclusión y el racismo imperante contra esta población, es necesario fomentar una memoria histórica cotidiana que destaque la importancia de la influencia afrodescendiente en la construcción cultural y material de la ciudad. A pesar de que los recientes estudios históricos han demostrado hasta la saciedad que no se puede entender la formación de Cartagena desconociendo el aporte negro, la ciudad no se ha reconciliado con su memoria afrodescendiente.

Las prácticas sociales y los referentes urbanos existentes no han permitido convertirla en un lugar de memoria que recuerde la importancia histórica de esta población y resalte sus valores actuales. En el desarrollo de su vocación turística se ha privilegiado un discurso con pretensiones hispanistas y neocolonialistas, que ha dejado de lado toda la riqueza cultural y material de su herencia negra.

Hoy en día, en sitios como la Plaza de la Aduana y la Plaza de los Coches, escenarios por excelencia donde se desarrolló la compra y venta de esclavizados, no existe la más mínima referencia que les recuerde a quienes por allí se mueven, que en ese lugar se ubicaba el principal mercado de compra y venta de seres humanos traídos del continente africano.
Barrio Getsemaní de Cartagena. foto tomada de: http://lachachara.org/ 
En el barrio de Getsemaní existe también una traición a la memoria negra que se expresa de otra manera. En este vecindario se formó un importante grupo de artesanos negros y mulatos que jugaron un papel decisivo en el proceso independentista a comienzos del siglo XIX. Sin embargo, cada vez más, los descendientes de quienes construyeron su historia heroica son obligados a salir del espacio que habitaron toda la vida. Su pasado libertario terminará convirtiéndose en un simple suvenir para sus nuevos ocupantes y para quienes lo visitan.


Mientras la memoria de la población negra en Cartagena de Indias siga siendo incómoda –en pleno siglo XXI– la ciudad estará condenada a seguir repitiendo, como lo ha venido haciendo por años, modelos de desarrollo incapaces de construir soluciones de vida digna para la mayoría de sus habitantes negros y pobres.

Por Javier Cassiani, El Heraldo. 14 junio de 2015
http://www.elheraldo.co/cultura/afrodescendientes-en-cartagena-de-indias-una-memoria-incomoda-199528 

3 de julio de 2015

"Este país ha sido construido a lomo de negro, y somos insignificantes"

Ray Charrupi, director de Chao Racismo, habla de su trabajo por superar los prejuicios y la discriminación en Colombia.


MARÍA JIMENA DUZÁN: ¿Qué pretende Chao Racismo?

foto: Daniel Reina Romer, R. Semana
RAY CHARRUPI: Chao Racismo está por la erradicación de prácticas racistas y discriminatorias socialmente aceptadas y reproducidas. Para lograr ese objetivo trabajamos en dos vías: lo urgente y lo importante. Lo urgente, es el respeto por el otro, sea del color que sea. Lo importante es la inclusión. Consideramos que es el arma más eficiente para el desarrollo social de este país.


M. J. D.: Según un informe de Usaid, nos rajamos en la inclusión de población afro en las empresas. Usted ha dicho que la exclusión va de la mano del subdesarrollo. ¿Cómo se puede romper ese círculo vicioso?

R. C.: Usted recibió de sus padres una carrera y a su vez sus padres recibieron la posta de sus padres. Nosotros los afrodescendientes estamos corriendo en esa carrera solo hace 160 años. Cuando nos liberamos de la esclavitud, salimos de ella desnudos y nos tocó primero ver cómo comíamos, luego cómo nos vestíamos y después procurarnos otros bienestares. Por eso digo que solo estamos corriendo en la carrera del bienestar hace 160 años. Eso genera una desigualdad y la desigualdad genera pobreza. Hoy el problema de las comunidades afrodescendientes es la pobreza o las secuelas de la misma. Es decir, ya hay negros como yo que hemos superado la pobreza con solvencia pero aun arrastramos el estereotipo propio de la pobreza. Y cuando usted se parece a la pobreza se parece a lo feo, a lo inseguro, a lo poco educado, a lo poco saludable, a lo peligroso. ¿Qué hace Chao Racismo? Romper esa ecuación social de racismo: la de que negro igual a pobre, o latino igual a mano de obra barata. ¿Y cómo se debe hacer? Mostrando otros referentes distintos a esa ecuación perversa.

M. J. D.: ¿En materia de liderazgo político cuáles son esos referentes que los inspiran para cambiar esa ecuación perversa? …lo pregunto porque hay casos lamentables como el del Negro Martínez. 

R. C.: En esa materia los afrocolombianos estamos muy mal. Pero hay unos líderes que están apareciendo que quisiera resaltar:  la gran Zulia Mena, alcaldesa de Quibdó, Paula Marcela Moreno, nuestra exministra, Nigeria Rentería nuestra alta consejera presidencial. Líderes como el exgobernador del Chocó Luis Gilberto Murillo destituido por el Consejo de Estado porque utilizó un dinero de un contrato para hacer una escuela cuando era director de la corporación autónoma del Chocó. A ese hombre le aplicaron un tecnicismo y dejaron al Chocó sin esperanza. Las cifras de ese hombre en su gestión fueron impresionantes y es equiparable a un Fajardo, con la diferencia de que este último sí pudo continuar. Mire, el establecimiento blanco por muchos años ha puesto un muro al Pacífico colombiano y solo se va allá a sacar, a extraer, no a invertir. Desafortunadamente muchos de nuestros líderes afros aprendieron de ellos. Esas prácticas excluyentes son el resultante de una política que Chao Racismo ha calificado de terrorismo de Estado: que es el abandono sistemático a un sector o a una determinada población.

M. J. D.: ¿Y por qué no se movilizaron en ese momento frente al caso del exgobernador del Chocó?

R. C.: En parte esa apatía tiene que ver con nuestra idiosincrasia. A nosotros nos enseñaron que negro no confía en negro y que negro no vota negro. Somos muy unidos en materia de necesidades primarias, pero cuando se trata de cuestiones que tengan que ver con desarrollo nos desperdigamos. Eso tiene un origen histórico: el blanco nos decía cuando éramos esclavos, “negro no confie en otro negro” . ¿Por qué lo decía? Para que nunca nos uniéramos ni nos subleváramos. Y ese lastre persiste 160 años después por la pobreza y por la educación tan precaria que tenemos. Ahora bien, nosotros sí protestamos, lo que pasa es que los medios en Bogotá no nos escucharon. A pesar de que este país ha sido construido a lomo de negro, los afrodescendientes somos insignificantes. ¿tenemos medios? No. ¿Los medios nos registran? Solo en momentos trágicos. ¿Usted cree que si hubiera habido eco de las protestas que hubo, otro no hubiera sido el cantar? Que sea esta la oportunidad para decirles a los medios que ya no se meten allá, que por lo menos registren a aquellos que a pesar del pantano, crecen como flor hermosa. Lo difícil en esas condiciones es ser un buen líder. En el hambre nadie es bueno, pero a pesar de eso hay gente como Luis Gilberto o como Óscar Gamboa, alto consejero de Asuntos Afro, quien organizó un evento que también pasó de agache y en el que estuvo invitado Jesse Jackson: la Cumbre mundial de mandatarios afrodescendientes. La empresa privada dijo que era una reunión de negros y no nos acompañó.

M. J. D.: ¿Y la circunscripción especial de negritudes sí los representa?

R. C.: El espíritu de esa herramienta era que por vía de discriminación positiva llegaran los que no pueden llegar. Por esa circunscripción han llegado personas buenas como María Isabel Urrutia. Pero ahora sí estamos fregados porque se metieron las mafias electorales de la manera más cobarde. ¿Qué rayos hace María del Socorro Bustamante como candidata de los afrocolombianos si no conoce de ningún proceso afro?  

M. J. D.: ¿Qué opina de que el acuerdo del Pacífico se hubiera firmado en Cartagena?

R. C.: El notablato caleño estaba  feliz  con la cumbre del Pacífico que se realizó en el Club Campestre de Cali y Buenaventura estaba brava porque debió hacerse allá. Ahora el notablato caleño que hizo esa cumbre sin el Pacífico está muy ofendido porque la última fue en Cartagena. Al presidente  le faltó un asesor en materia de inclusión. El problema no era el lugar, sino que no se llevó al Pacífico a ser parte de ese acuerdo. No se convocaron a los gobernadores, ni a los alcaldes ni a las fuerzas vivas. El Pacífico no es la Sociedad Portuaria. Este gobierno tiene buenas intenciones pero carece de la matriz de inclusión. 

M. J. D.: ¿A usted no lo invitaron a ninguna de las dos?

R. C.: A mí ni me voltearon a mirar.

M. J. D.:  ¿Se ha metido en política?

R. C.: Fui gerente de Juventudes de Sergio Fajardo en su campaña presidencial y fui secretario de Turismo del Valle. No tengo partido pero desde Chao Racismo participamos en política por fuera de las elecciones.

M. J. D.: ¿Y por qué llega a fundar Chao Racismo?

R. C.: Porque soy hijo de una persona que consideraron loca. Y la consideraron loca porque hizo la primera acción judicial en Colombia en contra del racismo: entuteló a la Negra Nieves de Consuelo Lago.

M. J. D.: ¿Y por qué la entuteló si es una caricatura?

R. C.:  A mi papá le decían que por qué se había metido con la Negra Nieves si era una institución de Valle del Cauca y él respondía que lo había hecho porque ese personaje le ponía un techo aspiracional a los afros y reproducía unas estéticas que no nos generaban mayor bienestar. No tenemos nada en contra de las mujeres negras que se han ganado la vida de empleadas del servicio. ¿Pero es con esas imágenes que le vamos a decir a una niña en Aguablanca que se acueste, estudie, sea juiciosa, respete a los demás, porque lo que le espera es ser palenquera? El pleito se perdió en primera y en segunda instancia. Y recuerdo que el fallo decía que la Negra Nieves mostraba en su blanca sonrisa la candidez de las gentes negras frente a los trabajos serviles. El único que salvó el voto fue Carlos Gaviria. 

tomada de: http://noticias.terra.com.co/colombia/utilizan-a-un-negro-esclavo-para-promocionar-a-cartagena,a2ff0775333e5310VgnVCM4000009bf154d0RCRD.html
M. J. D.: ¿Su papá vive?

R. C.: Murió cuando yo tenía 19 años pero vivo en el sueño de mi papá. Y como dijo Michael Douglas recibiendo su primer Oscar, desde que estoy en Chao Racismo me quité un peso de encima porque es muy difícil ser hijo de un grande. Desde allí hemos logrado cosas de las que mi papá estaría muy orgulloso: logramos la destitución del primer funcionario que incurrió en discriminación. Fue en 2012 que a Paola Mordecay, gerente de Mercadeo de la Corporación de Turismo de Cartagena se le ocurrió la genialidad de que la mejor manera de promocionar Cartagena era mostrando a un negro con taparrabos y encadenado. Nos fuimos con todo y logramos su destitución.


M. J. D.: La primera vez que escuché de Chao Racismo fue cuando protestaron por la foto de la revista ‘Hola’ en la que pusieron como fondo a dos negras vestidas con delantales.
Polémica foto Revista HOLA

R. C.: Yo era un abogado de empresas al que no le convenía arrancar con todo un tema de activismo. Estaba haciendo plata, creyendo que desde la empresa privada se podía trasformar este país. Y esa foto me hizo confrontar: esa noche me habló mi padre en sueños, me habló Changó, Luther King, Malcolm X, Mandela, Mohamed Ali. Y al otro día decidí que si nos íbamos a meter lo íbamos a ser con todo. Presenté una denuncia penal por racismo contra la revista. Y ahí nació Chao Racismo. Desde entonces estoy quebrado pero feliz. Entendimos que el racismo es un tema económico y que es en el mercado donde se nos discrimina y que había que utilizar la publicidad para dignificar a las minorías. Y que la vía para lograrlo es la inclusión.   

M. J. D.: De ese país que vivió su padre al de hoy, ¿qué ha cambiado en materia de racismo? 

R. C.: No es que haya cambiado mucho. Es que hemos estudiado más.  

Tomado de: Revista SEMANA :http://www.semana.com/nacion/articulo/en-plata-blanca-con-ray-charrupi/379027-3 

30 de junio de 2015

Mujeres negras de América lanzan década de lucha

Delegadas a la Primera Cumbre de Lideresas Afrodescendientes de las Américas participan en uno de los grupos de trabajo que se desarrollaron durante la cita de tres días, celebrada en Managua, Nicaragua, entre el 26 y el 28 de junio. 
La presidencia de la inauguración de la Primera Cumbre de Lideresas Afrodescendientes de las Américas,
Crédito: Cortesía de la RMAAD
MANAGUA, 29 jun 2015 (IPS) - Dicen que se cansaron de esperar justicia tras siglos de olvido y desprecio por el color de su piel. Lideresas afrodescendientes de 22 países de América, acordaron crear una plataforma política, que busca en un plazo de 10 años empoderar a las mujeres negras de la región y superar la discriminación de que son víctimas.
“Vamos a pelear con todas nuestras fuerzas para romper con las cadenas del racismo y la violencia por motivos raciales”, dijo a IPS la colombiana Shary García, al concluir la Primera Cumbre de Lideresas Afrodescendientes de las Américas, que se desarrolló en Managua entre el viernes 26 y el domingo 28, en que participaron 270 delegadas.

García detalló que de los tres días de debates en la capital nicaragüense nació una plataforma de 17 demandas y ejes de lucha, recogida en la Declaración Política de Managua y destinada a desterrar en el continente toda forma de discriminación por una combinación de motivos raciales y de género.
“No fue fácil resumir en 17 ideas las quejas y demandas de 270 mujeres y sus familias, que llevan toda una vida de discriminación, violencia y negación de derechos, pero todas y cada una de las que aquí vinimos sabemos que así comienza el principio del fin de la discriminación histórica”, aseguró.

La dominicana Altagracia Balcácer resumió a IPS que esos 17 ejes los atraviesan transversalmente conceptos como combatir el racismo, demandar vida digna y políticas de superación de la pobreza, exigir el derecho a decidir sobre su futuro y libertad para decidir sobre derechos sexuales reproductivos.

“Las demandas incluyen el detener la violencia hacia las mujeres negras y visibilizar a las poblaciones afrodescendientes en censos y estadísticas nacionales, proteger y dar oportunidades para la niñez, juventud y adolescencia de estas poblaciones”, detalló.
También incorporan, dijo, “proteger el  ambiente, ampliar el acceso a los recursos naturales y económicos, garantizar la seguridad y soberanía alimentaria”.

Además, amplió, está “exigir protección y trato digno a los migrantes, demandar el rescate y reconocimiento a nuestro patrimonio cultural, demandar respeto de los medios de comunicación y abogar por la no estigmatización de la gente negra, ampliar el acceso a la justicia y garantizar seguridad ciudadana para las mujeres y sus comunidades”.
La nicaragüense Dorotea Wilson, coordinadora general de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas,
Afrocaribeñas y de la Diáspora,. Crédito: Cortesía de la RMAAD

Dorotea Wilson, coordinadora general de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora (RMAAD), explicó a IPS que la plataforma no exige el reconocimiento de derechos, sino la aplicación de todos los tratados, leyes y convenciones internacionales que sobre las mujeres afro se rubricaron tras la Conferencia Mundial contra el Racismo, realizada en la ciudad sudafricana de Durban en 2001.

El de Managua “no es un documento de buenas intenciones, es un documento oficial de exigencia y demanda de implementación de políticas públicas de todos los países americanos…, para por fin empezar a reconocer y darle su lugar a las poblaciones negras del continente”, dijo Wilson, de nacionalidad nicaragüense. “Con esta plataforma, nosotras queremos avanzar en el cumplimiento de todos nuestros derechos en el marco del Decenio Internacional de la Población Afrodescendiente de la ONU”, agregó la lideresa de la RMAAD, presente en 24 países y con sede central en Managua.

La ONU declaró en enero el período 2015-2024 como el Decenio Internacional de los Afrodescendientes, centrado en la protección de los derechos de las personas de ascendencia africana, reconociendo sus aportes y la preservación de su rico patrimonio cultural. Según la ONU,  en América viven 200 millones de personas que se identifican como descendientes de africanos.

Wilson explicó que al culminar el decenio, las mujeres latinoamericanas esperan reducir el nivel de pobreza y documentar con datos fiables e indicadores constatables, la situación real de la población afrodescendiente del continente. “Si decimos datos fiables es porque nosotras no existimos en las estadísticas actuales, somos invisibles, por eso otro logro de esta cumbre es que en cada país de América vamos a implementar un observatorio de seguimiento de las demandas de esta cumbre”, explicó. Para este otro objetivo, ellas aseguran contar con el respaldo técnico e institucional de agencias de la ONU, países cooperantes europeos, organizaciones no gubernamentales, defensores de derechos humanos y promotores de derecho de género.

Además, buscarán que su plataforma de demandas sea recogida por la Organización de Estados Americanos para su seguimiento. La idea, explicó Wilson, es incidir en los Estados para obligarlos a definir políticas públicas a favor de las mujeres y población afrodescendiente; crear métodos de observación y verificación de las demandas que permitan, cuando se realice la próxima cumbre dentro de cinco años, analizar el desarrollo de las propuestas.

La coordinadora general de la RMAAD detalló que los testimonios de las mujeres participantes revelan una percepción de aumento de la violencia de policías y grupos raciales contra la gente negra, sobre todo en Estados Unidos y Brasil, dos países representados en la cumbre. “En Estados Unidos los crímenes por odio racial se conocen mundialmente, pero por la misma condición de invisibilidad de la población afrodescendiente de América Latina, las muertes violentas por razones raciales en la región no salen a luz pública”, dijo.

Nilza Iriaci reafirmó durante su participación en la mesa sobre derechos humanos, que “en mi país, Brasil, los crímenes de odio ocurren a diario, pero no hay escándalo por ello”, en un contexto regional la violencia racial está en aumento. Brasil es el país latinoamericano con mayor población afro.

En 2010, un estudio del Programa de Las Naciones Unidas para el Desarrollo, denominado Población Afrodescendiente de América Latina, actualizado dos años después, reveló que pese a registrarse avances legales e institucionales sobre los derechos de este segmento poblacional, sus condiciones de vida eran en su mayoría de pobreza y discriminación.

Para Vicenta Camusso, representante de las mujeres afrodescendientes de Uruguay, el contexto sigue el mismo de cuando se hizo el estudio. “Es el mismo de siempre: “nuestros derechos y nuestras condiciones de pobreza no han mejorado un ápice”, aseguró a IPS. Según ella, pese a que en todos los países de la región hay marcos legales a favor de los derechos de las mujeres y de las poblaciones afro, no hay asignación de recursos para su implementación. “En parte por ello la mayoría de las mujeres afro siguen viviendo en inferiores condiciones de vida frente a mujeres de otra raza y la juventud negra vive el mismo proceso de exclusión y violencia que sus antepasados contemporáneos”, dijo.

“Después de Durbán, poco o nada ha cambiado para la población femenina afrodescendiente de las Américas. Más de 80 por ciento de los afrodescendientes de la región viven en estado de pobreza y desigualdad social, con pocas oportunidades de superación por razones étnico-raciales”, denunció.
Camusso recordó que aquella conferencia contra el racismo surgió a partir de los esfuerzos oficiales de la comunidad internacional para establecer acciones tendientes a combatir el racismo, la discriminación racial, los conflictos étnicos y la violencia asociada a estas formas de discriminación.

La Declaración y Programa de Acción de Durban estableció el compromiso de los Estados, agencias de la ONU, de la cooperación para el desarrollo y de organizaciones privadas y sociedad en general, de “luchar contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y todas las formas conexas de intolerancia”.

Del total de población negra americana estimada por la ONU,  poco más de 100 millones serían mujeres que “continúan sometidas a desplazamientos forzados, emigraciones ilegales, criminalización de jóvenes y abusos sexuales”, según el organismo.

Editado por Estrella Gutiérrez
Tomado de: http://www.ipsnoticias.net/2015/06/mujeres-negras-de-america-lanzan-decada-de-lucha/