31 de marzo de 2016
23 de febrero de 2016
CONFERENCIA SOBRE LITERATURA, ARTE, MÚSICA E HISTORIA AFRO EN ESTADOS UNIDOS
IMAGEN, SONIDO, PALABRA Y PODER.
Ángel Perea Escobar
Por: Alejandro González Santafé
Centro Afrocolombiano de Espiritualidad y Desarrollo Integral - CAEDI.
Bogotá, febrero 23 de 2016
Los días 17 al 19 de febrero hemos tenido el gusto de asistir al ciclo de conferencias: “Imagen, sonido, palabra y poder. La estética afro en la era del Partido de las Panteras Negras”; a cargo de Ángel Perea Escobar, en la biblioteca Luís Ángel Arango. Las conferencias se enmarcaron en la exposición "¡Todo el poder para el pueblo!", una muestra sobre el trabajo de Emory Douglas, artista gráfico de las Panteras Negras.
Ángel Perea Escobar es un profundo estudioso de las tradiciones musicales afroamericanas, y por ende una voz autorizada y “extensamente documentada” sobre todo lo concerniente a la historia de los pueblos afrodescendientes.
A continuación hacemos una breve relación del primer día.
La conferencia del miércoles 18 de febrero se tituló: Música, el sonido el placer y la furia. Inicialmente el expositor hizo un amplio recorrido histórico del origen de los pueblos afroamericanos, hasta llegar a lo que en Estados Unidos se denominó como el Black Panther Party en 1966. Ángel dio una importancia central al nacimiento y consolidación del movimiento por los derechos humanos y civiles, que tuvo uno de sus puntos más álgidos con Martin Luther King. La figura de Marcus Garvey, el llamado padre del panafricanismo, es fundamental para entender la identidad del pueblo negro, y sus deseos de “nación autónoma”. Al respecto el autor explicó el sentido real de las intenciones del jamaiquino y sus contemporáneos, la cual va más allá de la idea idílica del retorno al África.
Perea dedicó otra parte de la conferencia a la figura de Malcolm X, al papel que jugó el islam y las demás tradiciones religiosas, no como escape sino como espacio de afirmación de las luchas sociales. También describió el barrio negro de Harlem, como lugar donde se catalizó el pensamiento afroamericano y el espacio donde la estética afro se proyectó en aspectos tan variados como la música, la literatura, el cine, etc. La estética negra se evidencia entonces como un camino lleno de ricas expresiones, no fruto de elocubraciones, sino más íntimamente ligadas a los procesos históricos, y más aún son la viva expresión de este devenir en que los pueblos afroamericanos gestaron la búsqueda y consecución real de la equidad entre todos los pueblos.
El movimiento negro en Estados Unidos, no fue de “rebeldes sin causa” sino más bien el motor central de todas las generaciones, de todas sus rebeldías y todas su causas. No se daba en las familias afroamericanas una marcada ruptura cultural entre los deseos de los abuelos y de los nietos, en este sentido los ritmos y las letras nuevas apasionaban a las generaciones mayores, con la misma profundidad que las nuevas generaciones se apasionaban al escuchar las músicas de sus abuelos. O sea, no fue coyuntural o fruto de algunos accidentes históricos, sino más bien la manifestación en contra de la acción esclavizadora occidental, a tal punto que se puede afirmar que el origen primario del Poder Negro y las luchas afroamericanas viene histórica y tácitamente desde el África y conserva su línea de resistencia en sus constantes luchas.
La música afroamericana va creando nuevas manifestaciones que expresan su realidad social e histórica, en este sentido no solo la marginación por parte de la sociedad “blanca” sino también momentos históricos como las guerras mundiales, fueron espacios propicios para que se dieran estas manifestaciones, de estas épocas datan el BEbop, el Hard bop, el estilo Cool y el Soul. Por otro lado la industria musical y cultural tuvo un importante auge; pero siempre en una relación intrínseca con las luchas y causas sociales a tal punto que ritmos como el Soul Music fueran de vital importancia para hacer resonar las consignas del Movimiento de los Derechos Civiles.
A lo largo de todo este recorrido histórico Ángel, acentuó el papel de la música como “catalizador primario del movimiento social y por tanto como una muestra de la llamada “estética Negra”. El conferencista afirmó que la música negra, en ocasiones se le tiende a considerar como predecesora o antesala a otros “ritmos modernos”, pero esta visión no es más que la muestra de un colonialismo, en el cual lo afro va a estar siempre por debajo. En realidad, los ritmos afroamericanos y caribeños han construido sus propios estadios de catalogación, que en no pocas ocasiones, encierran una riqueza musical artística e histórica de proporciones monumentales. Esperamos que las nuevas generaciones tengan la sensibilidad histórica para continuarlas, no como una moda, sino como una herramienta eficiente que ilumina nuestro caminar diásporico.
Te invitamos a informarte y documentarte más a fondo sobre nuestra historia y cultura afrodescendiente, en nuestro Centro de Documentación y Biblioteca Afro. Cl 42. Nro 13-50. Bogotá - Colombia. Tel. 2454754.
10 de febrero de 2016
¿Sabías qué son "Las Llamadas" Afrouruguayas?
Historia
Las Antiguas Llamadas
Oscar
D. Montaño
Según relatos de
Isidoro de María, en Montevideo, al menos desde 1760, y de domingo a domingo,
“los amos permitían a sus esclavos que fueran a sus “canchitas” alineadas a lo
largo de la muralla que cerraba y cuidaba la ciudad”. En esos pequeños espacios
de tierra apisonada, con una capa de arena, se reunían todos los africanos de
acuerdo a su nación. Cada grupo iba ‘llamando’ a sus compañeros, los que salían
de las casas de sus amos, y se reunían con quienes los ‘LLAMABAN’ desde la
calle o desde la canchita. “Y así los cabindas, benguelas, marises, casanchez,
moyolos, ukolos, etcétera, se reunían los domingos para sus cantos y bailes
entonando sus cadenciosos yé, yé, yé, Calunga yé, eeé llumbá”(1) , narraba
Isidoro de María.
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| Comparsa de Candombe, Principios del siglo XX |
Según Francisco
Merino, entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, se “llamaban” los
miembros de una comparsa o se unían los negros de cada barrio para “visitar”
otros barrios: los de “Ansina” (Barrio Reus al Sur) iban hasta el conventillo
de Gaboto (Gaboto entre Cerro Largo y Paysandú), o los de Gaboto iban hasta el
“Medio Mundo” en la calle Cuareim. Hoy día, aún se pueden percibir distintos
matices de sonoridad o ritmo según el barrio al que pertenece la “llamada”.
Las antiguas
llamadas afrouruguayas tenían por finalidad “citar” a los tamboreros que no
habían concurrido con puntualidad a la “sala” para, luego de la ceremonia,
visitar a las autoridades nacionales. Llama la atención que esa práctica
pervive en África con idéntico sentido convocatorio, por ejemplo, los yorubas,
de Nigeria, en la zona occidental del inmenso continente, poseen no sólo
llamadas de tambores sino también vocales.
El musicólogo Luis
Ferreira cita al religioso africanista Armando Ayala sobre el carácter de la
llamada y define que ésta “(…) es la preservación de su tradición, es el
homenaje a sus ancestros representados en ese toque de tambor que es el
originario de su barrio pero más importante que eso su nación, que aunque no lo
sepan está viva en su sangre, en su corazón y en sus ojos que se iluminan
cuando el ritmo se hace más fuerte”. (2)
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Los afrouruguayos homenajean al Rey Baltasar al ritmo trepidante del candombe. EFE |
Notas
(1) ISIDORO DE
MARÍA. Montevideo Antiguo. Montevideo, Edición Amigos del Libro Rioplatense,
1938, p.279.
(2) LUIS FERREIRA.
Los tambores del Candombe, p. 191
Tomado de: http://candombe.com.uy/historia_seccion6.html
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