26 de marzo de 2012

Marcha afro en Bogotá - Día Internacional contra la Discriminación Racial

Bogotá,  marzo 25 de 2012


El primer artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma que «todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos». El Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial nos recuerda nuestra responsabilidad colectiva de promover y proteger este ideal.

Su objetivo es instar a la comunidad internacional a redoblar sus esfuerzos para eliminar todas las formas de discriminación racial. La proclamación hecha por las Naciones Unidas conmemora y rechaza el asesinato de 69 personas bajo el fuego de la policía en la localidad de Shaperville, ocurrido el 21 de marzo de 1960, cuando se manifestaban pacíficamente contra las leyes del apartheid en Sudáfrica.

Este 25 de marzo se realizó en Bogotá una marcha de protesta liderada por el Movimiento Nacional Cimarrón con ocasión del Día Internacional contra la Discriminación Racial. Recorrió la carrera 7a hasta la plaza Bolívar. Intervinieron personalidades de la administración pública y de la política nacional, como el senador Baena, de las organizaciones afro, como Juan de Dios Mosquera de Cimarrón, y uno de los líderes indígenas, en este caso de la comunidad misag.



Racistas en los estadios - Editorial del El Tiempo

 

Marzo 25 del 2012

"Nos parece excelente que la Dimayor actúe de manera enérgica contra los que ensucian el fútbol con su grosera actitud. Es norma universal que el equipo local responda por sus hinchas.

Mal hacen las autoridades de Pasto y de su club en sentirse vejadas por la Dimayor. Un reciente libro acerca del célebre ingenio de los nariñenses para poner apodos (Sobrenombres pastusos, de Álvaro Córdoba Obando) demuestra que la historia del fútbol de esa capital fue siempre una mezcla de colores donde no existía el racismo. Por el contrario, los jugadores morenos de los equipos tradicionales -el Deportivo Pasto y el Club Javeriano- recibían simpáticos remoquetes, resultado del cariño, no del vituperio. No podría ser de otra manera. Por su elevada composición indígena, Nariño sabe bien lo que es ser víctima de los mentecatos que desprecian o atacan a sus semejantes por diferencias en la pigmentación de la tez.

No se entiende, entonces, que haya suscitado indignadas reacciones la sanción impuesta a unos hinchas por insultos racistas contra dos futbolistas afrodescendientes del club La Equidad. Se jugaba el encuentro entre Deportivo Pasto y el onceno bogotano en la sede de aquel el pasado 18 de marzo cuando un grupo de fanáticos del conjunto local dio en la lamentable flor de burlarse de Dahwling Leudo y Carmelo Valencia, jugadores de raza negra. Comprensiblemente, Leudo y Valencia anunciaron al árbitro su decisión de retirarse del campo si los insultos seguían. No lo hicieron, pero la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) sancionó unos días después al Deportivo Pasto con multa de algo más de 11 millones de pesos por la deplorable conducta de esta panda de racistas.

Nos parece excelente que la Dimayor actúe de manera enérgica contra los que ensucian el fútbol con su grosera actitud. Es norma universal que el equipo local responda por sus hinchas. En Europa, donde llegó a prosperar el racismo neonazi en algunas tribunas, la mano dura -multas, denuncias legales, fechas de suspensión de la plaza- redujo a los bárbaros. Ya no solo se inhiben de agraviar al rival con menosprecios étnicos, sino que los demás espectadores, una mayoría correcta, son los primeros en acallarlos y echarlos de las graderías.

Mal hacen las autoridades de Pasto y de su club en sentirse vejadas por la Dimayor. Quienes irrespetan la tradición amable de su fútbol son los aficionados racistas. Las críticas y medidas preventivas y punitivas deben dirigirse contra ellos, no contra quienes pretenden desterrar de los estadios a los energúmenos inaceptables".

editorial@eltiempo.com.co

 

25 de marzo de 2012

Africa: ¡A acabar con los enclaves mineros!


2012-03-25 14:35
Los ministros africanos de minería resolvieron en diciembre avanzar hacia la reforma del sector en beneficio de la población. El plan de acción que aprobaron en la conferencia de Adis Abeba incluye enmiendas a los regímenes fiscales. “Los días en que la minería africana era una actividad sólo dedicada al lucro llega a su fin. La mayoría de los países se disponen a convertirla en un componente clave del crecimiento y el desarrollo de una economía diversificada, vibrante e industrializada”, sostuvo en su más reciente editorial African Agenda, la revista bimestral de la Red del Tercer Mundo-África (TWN-A).

“Antes de la independencia, las metrópolis como Gran Bretaña, en el caso de Ghana, Zambia y Zimbabwe, o Bélgica, en el caso de la República Democrática del Congo, explotaban los minerales sin que las colonias tuvieran voz”, agrega el editorial. “De hecho, fueron saqueadas por los amos coloniales, que no se preocupaban mucho por el desarrollo de esas naciones. La mayoría de los países, una vez independizados, decidieron nacionalizar sus minas como reacción a siglos de ‘violación’.”

Pero los flamantes Estados “carecían, entre otros recursos, de conocimientos, tecnología y capital para operar las minas, la mayoría de las cuales ya habían colapsado en los años 80, lo que coincidió con las dificultades económicas que entonces aquejaban a estos países”, según African Agenda.

A pesar de todo, la minería continuó siendo un buen negocio. Stephen Karingi, experto de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África (UNECA), mencionó en la cobertura especial de la publicación de TWN-A las siguientes cifras: “Sólo en 2010, los beneficios netos de las principales 40 compañías mineras creció 156% a 110.000 millones de dólares, mientras el patrimonio neto de esas firmas excede el billón de dólares.”

La minería es predominante en los ingresos por exportaciones de muchos países africanos, dijo Mark Jeffery, experto de la UNECA y de la Unión Africana. En 2005, los minerales representaron más de 80% de las ventas al exterior de Botswana, Congo, República Democrática del Congo, Guinea y Sierra Leona, y más de 50% de las de Malí, Mauritania, Mozambique, Namibia y Zambia.

Para 2008, la demanda sostenida de China había elevado a un nuevo pico histórico el precio de los minerales. “A pesar de ese auge, África es pobre, mientras las empresas que explotan sus minerales, en su mayoría extranjeras, son muy ricas”, explicó Jeffery a Emmanuel K. Dogbevi, editor del periódico electrónico GhanaBusiness.com y autor de uno de los artículos publicados por African Agenda.

Para colmo, el continente consume una pequeñísima parte de sus recursos minerales, la mayoría de los cuales son exportados como materia prima “con muy poco o nulo valor agregado local”, evaluó Jean Noel Francois, comisario de Comercio e Industria de la Unión Africana. Esos recursos alimentan el crecimiento y el desarrollo de unas cuantas economías industrializadas y emergentes, pero África sigue en la pobreza, en el subdesarrollo y en la dependencia de la ayuda de los donantes para mantener sus presupuestos nacionales, agregó el funcionario.

Una enorme riqueza

Según estudios citados por African Agenda, el continente produce más de 60 metales y minerales, entre ellos oro, platino, diamantes, uranio, manganeso, cromo, níquel, bauxita y cobalto. También se explotan carbón y fosfatos. Algunos de los principales yacimientos comprobados de minerales del mundo se encuentran en este continente.

La conferencia ministerial en Adis Abeba renovó su política para el sector minero con un plan de acción de seis puntos:

■ Los Estados deben reformar sus regímenes fiscales para optimizar los beneficios que reciben del sector;

■ Los Estados deben explorar la posibilidad de renegociar los contratos vigentes para asegurarse una parte justa de los beneficios económicos;

■ Los Estados deben alinear sus estrategias de desarrollo minero con sus estrategias de desarrollo nacional de largo plazo;

■ Los Estados deben asegurar la transparencia en la obtención y en el uso de sus ingresos mineros;

■ Los gobiernos pueden explorar las posibilidades de participación en proyectos mineros para obtener una mayor porción de los beneficios;

■ Los gobiernos deben consolidar la capacidad de los organismos supervisores del sector.

Al tiempo que aprobaban este plan de acción, los ministros reafirmaron la política plasmada en el documento African Mining Vision (AMV, Visión Minera Africana), aprobado por la Cumbre de la Unión Africana en 2009.

Lo que distingue la AMV, escribió Mark Jeffery, es que no se limita a considerar el sector minero de forma aislada, es decir que va mucho más allá de administrar la extracción de los recursos y establecer mecanismos óptimos para recaudar y repartir las ganancias. Por el contrario, el enfoque consiste en ubicar el desarrollo general en el centro de la actividad. Las bases de la AMV son que la minería estimule la economía local e impedir que las empresas operen las minas como meros enclaves de sus casas matrices.

Los expertos presentes en la conferencia ministerial de diciembre, entre ellos representantes de la sociedad civil, urgieron a los gobiernos a fortalecer la transparencia, la rendición de cuentas y el acceso a la información, a mejorar la participación ciudadana y a establecer programas de capacitación en las comunidades locales.

Por su parte, un Grupo Internacional de Estudios creado por la UNECA caracterizó el sector minero africano de la actualidad como mero enclave de las empresas extranjeras para abastecerse de materia prima, y recomendó su conversión a una industria integrada, la cual brindaría mayores perspectivas hacia el desarrollo socioeconómico.

En ese sentido, el informe del Grupo mencionó el ejemplo de los países nórdicos, que basaron su proceso de industrialización sobre el uso de sus propios recursos naturales. Sostuvo, además, que los africanos deben poner fin al actual “aislamiento del sector minero respecto del resto de las actividades sociales y económicas”.

Debido a deficiencias históricas que se remontan a los tiempos coloniales, la minería africana está hoy desvinculada del desarrollo de infraestructura y de la industrialización y se concentra en abastecer al mercado mundial, lo cual contradice las necesidades de progreso del continente, observaron en el prólogo del informe el secretario de la UNECA, Abdoulie Janneh, y el presidente de la Comisión Africana, Jean Ping.

El editorial de African Agenda sostiene que “el auge del precio de los minerales benefició a las compañías, pero no representó ninguna diferencia en el ingreso de los países”.

Sin embargo, el fenómeno inspiró a países como Zambia a cambiar sus regímenes de impuestos para el sector, a Tanzania y a Ghana a elevar sus regalías, a Guinea a enmendar su código minero y a la República Democrática del Congo a anular algunos contratos, agrega.

“Estos esfuerzos por establecer cierto equilibrio ha irritado a las compañías mineras, que advirtieron que no aceptarán esas medidas sin dar la pelea”, pero “la buena noticia es que los países africanos reconocen la necesidad de dar vuelta la tortilla” en lo que refiere a las normas que rigen al sector, concluyó la publicación de TWN-A.

Tomado de African Agenda (http://bit.ly/GU36KU - en inglés)

Fuente: http://www.socialwatch.org/es/node/14701