21 de mayo de 2018

Se requiere más apoyo para la cultura en Esmeraldas-Ecuador

El primer jueves de cada mes en Casa Palenque, un espacio de la pastoral afro en Esmeraldas, se activa una serie de charlas y reflexiones sobre el legado de personajes icónicos de esa cultura. Entre otros: Adalberto Ortiz, Nelson Estupiñán Bass y Juan García Salazar.


Por Gabriel Flores 

En esta escuela de pensamiento crítico participan escritores, artistas y gestores culturales de la provincia, entre ellos Juan Montaño.

Papá Roncón nació en Borbón, en el 2001 fue premiado por su contribución a la cultura. Archivo / EL COMERCIO 
 Montaño tiene una visión crítica sobre las políticas públicas culturales en Esmeraldas. Este gestor asegura que, desde su creación en el 2008, las actividades emprendidas por el Ministerio de Cultura y Patrimonio para impulsar ese desarrollo han sido mínimas.

“El Ministerio-dice-debería ser el encargado de direccionar las acciones para convertir a la provincia en un potencia cultural y en una zona de paz”.

Raúl Pérez Torres, ministro, sostiene que hay que hacer un mea culpa, porque “desde todo punto de vista se ha descuidado a la región fronteriza”.

Añade que se tiene que trabajar en un proyecto integral en ese territorio. “Es momento de llevar todas las expresiones artísticas y culturales a estas provincias y mostrar la riqueza cultural que hay en ellas”.

El funcionario, que la semana pasada presentó en la Asamblea un proyecto para la Reparación Histórica de Esmeraldas, explica que ya existen acciones puntuales para mostrar esa riqueza cultural.

Una será la realización del Primer Festival de Música Negra, que se desarrollará en octubre de este año y en el que participarán grupos locales y extranjeros de distintos géneros.

Montaño cree que este festival puede ser una ventana importante para el desarrollo cultural de la provincia. Pero debe ir acompañado de una serie de actividades artísticas y académicas, que se realicen durante los meses previos.

Una de las coyunturas que, a su criterio, deberían ser aprovechadas por el Ministerio es la cercanía del Bicentenario de la Independencia de Esmeraldas, el Decenio de la Afrodescen¬dencia y que la marimba es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Las instituciones culturales -anota- también deberían apoyar más el trabajo de referentes como Papá Roncón, Rosita Wila y Larry Preciado. Así como el de las cantoras que están en cantones como San Lorenzo y Eloy Alfaro.

Carlos Minota, del Núcleo de Esmeraldas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, cuenta que uno de los proyectos emblemáticos de la provincia es la Ruta de la Marimba. La idea es que 16 instructores, entre músicos y bailarines, capaciten a 48 barrios de los cantones Esmeraldas y Quinindé.

El objetivo es que chicos de 7 a 18 años aprendan sobre esta expresión cultural. “Esmeraldas -reflexiona- es una provincia que históricamente ha aportado al desarrollo cultural del país, pero no tenemos un espacio donde hacer cultura, acá no hay un solo teatro”.


Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección:



10 de mayo de 2018

La diversidad étnica y el censo nacional de población

Organizaciones sociales y académicos adelantan una campaña de sensibilización sobre la importancia de responder “soy raizal, palenquero, negro o afro” en la actual medición estadística. Las políticas públicas para pueblos históricamente discriminados dependen en gran parte de eso.

foto: renacientes.net

María Alejandra Medina. El Espectador

Imagine el censo de población como una fotografía del país. La imagen mostrará cuántos somos, en dónde estamos, qué tan diversa es la población y cómo ha cambiado la foto con el paso del tiempo. La última medición de este tipo se hizo hace 13 años.

Tener los resultados es clave a la hora de hacer planeación y formular políticas para, entre otras cosas, atender a grupos históricamente discriminados, como los étnicos, que gozan de derechos como la consulta previa y que cuentan entre la población víctima del conflicto armado. No en vano, varias organizaciones han descrito el ejercicio estadístico como “el censo de posconflicto”, fundamental para la implementación del Acuerdo de Paz.

Si usted no hizo el censo virtual de población, ni el DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística) ha tocado a su puerta aún, algo que debe saber es que una de las preguntas que le harán tiene que ver con el autorreconocimiento étnico. Es decir, si usted se considera indígena; gitano o rrom; raizal; palenquero; negro, mulato, afrodescendiente o afrocolombiano, o ninguno de los anteriores.

Para algunos podrá parecer muy fácil, pero, debido al racismo que ha existido y que persiste, muchas veces decir, por ejemplo, “soy negro” requiere de una dosis de valentía. Afirmarlo, hacerse contar, sin embargo, es fundamental, según las organizaciones sociales, para que el Estado sepa dónde focalizar sus acciones, llevar salud, educación, vivienda, entre otros, y cerrar brechas o desigualdades.

En relación con las multinacionales, como afirma Claudia Mosquera, del Grupo de Investigación sobre Igualdad Racial, Diferencia Cultural, Conflictos Ambientales y Racismos en las Américas Negras (Idcarán), de la Universidad Nacional, la información es útil a la hora de identificar la presencia de grupos étnicos y saber cuándo es necesario garantizar el derecho a la consulta previa sobre un proyecto.

El Idcarán es parte de la Mesa Interétnica Censal, un espacio conformado por organizaciones y universidades que desde hace alrededor de cuatro años han estado pendientes del desarrollo del censo de población, que se esperaba que comenzara en 2016. Pero, por asuntos presupuestales, entre otros, la medición no arrancó antes del año en curso.

Ese grupo, el Proceso de Comunidades Negras (PCN), el Movimiento Nacional Cimarrón, la Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas (CNOA), la Universidad del Valle y el Observatorio de Discriminación Racial de la Universidad de los Andes, se encuentran ahora en la etapa de “sensibilización” respecto al censo. Esto es: insistir en la importancia de autorreconocerse a través de una pregunta que sólo puede responder cada uno, no el censista.

La campaña dirigida a las comunidades afros y que esas entidades emprendieron por iniciativa propia desde enero consiste, entre otras cosas, en la difusión de material audiovisual a través de redes sociales y la comunicación por medio de perifoneo y radio y televisión locales, muy importante en los territorios, de acuerdo con Mosquera.

Para Dora Vivanco, vocera de CNOA, generar conciencia de que “estamos en modo censo” es particularmente importante teniendo en cuenta que el operativo estadístico coincidió con la época electoral. El objetivo es evitar el riesgo de que “se desvíe la atención de la importancia del censo”. Agregó: “Colombia es un país diverso, y en esa diversidad el pueblo afrocolombiano, negro, raizal y palenquero también es muy diverso y hay que visibilizarlo”.

Entre los desafíos que enfrenta el operativo, dicen, está la seguridad física por cuenta de la presencia de actores armados en los territorios, así como la desconfianza que las personas pueden tener respecto al censo en medio de conflictos, como las denominadas “barreras invisibles”, tanto en el campo como en la ciudad.

Sobre lo primero, el DANE ha resaltado el acompañamiento de entidades como la Policía, el Ministerio de Defensa y la Fuerza Aérea en el operativo. En cuanto a la generación de confianza, no es nuevo que la Ley de Reserva Estadística establece que la información que cada ciudadano da es secreta y que los resultados sólo se presentan como resúmenes numéricos. Para verificar la identidad del funcionario que lo va a censar, además, es posible consultar con el número de cédula en censo2018.dane.gov.co o llamando a nivel nacional al 018000 912002, según ha informado el DANE.

Asimismo, esa entidad ha estado al pie de la campaña nacional de sensibilización sobre la importancia del censo para los grupos étnicos, que se concertó en la consulta previa del operativo (una campaña diferente a la mencionada antes). Lo anterior, a través de la entrega de materiales impresos, de un spot de televisión que saldrá al aire en los próximos días y de la promoción de la difusión de cuñas de radio a través de las emisoras del Ejército y la Policía.


Se trata, entonces, de un esfuerzo que no es menor o de interés de unos pocos. En el censo del 2005, el 10,6 % de la población colombiana se autorreconoció como negra, raizal, palenquera o afrocolombiana. Sin embargo, investigadores que han participado en la campaña promovida por el Idcarán y CNOA, entre otros, han calculado que la población puede ascender al 25 %. La motivación de responder “sí, soy negro”, sin duda, será determinante en la cifra final.

Tomado de: https://www.elespectador.com/economia/que-tienen-que-ver-el-censo-y-la-diversidad-etnica-del-pais-articulo-754411

26 de abril de 2018

Crónicas de la minería en territorio afrocolombiano. Francia Márquez

Francia Elena Márquez Mina, Lideró a finales del 2014, una marcha de mujeres afrocolombianas desde La Toma, corregimiento del Cauca, hasta la plaza de Bolívar en Bogotá. Ellas exigían que se detuviera la creciente explotación minera en sus territorios ancestrales. El gobierno estaba al borde de “legalizar”  el 50% del departamento como territorio minero. Desde entonces, Francia no ha cesado de hablar, estudiar, denunciar, liderar y seguir luchando por su comunidad.

Las amenazas de muerte por parte de distintos grupos armados no han detenido ni coartado sus ideales. Antes bien, ha logrado en medio de las dificultades hacer más visible la realidad del pueblo negro en Colombia. Ya el 9 de septiembre de 2015, la organización sueca Koinonia, le otorgó, el reconocimiento como: Defensora del año en Colombia. Ahora, en 2018, ha sido reconocida con el premio nobel ambiental.

A continuación, les presentamos apartes del diálogo que hemos tenido con Francia en 2015.
“Mi  familia es muy numerosa”, dice Francia, al recordar la gran olla  que ponían al fuego y de la cual comían todos juntos. De su infancia, recuerda lo difícil que fue, pues la esclavitud ha dejado huellas profundas en su comunidad. Esto se refleja en ideas como: “debes conseguir un hombre blanco para mejorar la raza; si eres más clarita tendrás mayor aceptación...” Francia soñaba casarse con un hombre blanco que tuviera los ojos verdes, porque ella no quería tener un hombre negro que fuera sinónimo de sufrimiento para sus hijos.
Francia, tiene bien claro que en sus apellidos está resumida su historia: “el apellido Márquez, tiene relación con los esclavistas que maltrataron inmisericordemente a  mi pueblo. El Mina, hace parte de mi descendencia africana”.
Ya han pasado 164 años desde que En 1851 sea abolió “oficialmente” la esclavitud en Colombia. En la mentalidad de muchos colombianos, la esclavización y el exterminio de los negros e indios es cuestión del pasado. En cambio, para las comunidades afro e indígenas, es una asignatura pendiente, pues el genocidio y sus consecuencias aún están presentes con sus actos racistas y discriminatorios.
Francia, afirma que sus antepasados no fueron “esclavos”, sino “esclavizados”, de esta forma se acentúa la acción cruel y violenta de quienes les impusieron yugos y malos tratos. Francia enfatiza con su voz las preguntas, “¿Quién quiere ser hijo de un esclavo? Si el esclavo era quien no tenía derechos. ¿Quién quiere ser hijo de una “cosa”? Si todos quieren ser hijos de quien tiene derechos y ser considerado persona y no una cosa…” Algunos decían que seguramente los negros habían hecho una cosa mala y por eso fue que los castigaron...”
Nos cuenta Francia que, La Toma, fue un asentamiento de gente negra  traída en condición de esclavitud. La mina Genima, una de las más grandes en la zona de Popayán, fue explotada desde 1635 con esclavos negros. Esto continuó cuando la mina pasó a manos de los jesuitas.
Creció en Yolombó, donde cursó su primaria, luego ingresó al Colegio Agrícola de Suárez-Cauca. De allí se retiró a sus dieciséis años al quedar embarazada. Aquellos meses trabajó en la mina. Recuerda muy bien que le tocó ir allí hasta el último día de gestación y así ganarse unos cuantos pesos para sobrevivir en los días de dieta. Su hijito nació de madrugada, la asistió su mamá que es partera; quien además le ha ayudado a criar a sus hijos porque los papás no asumieron su responsabilidad.
Después de hacer un curso técnico agropecuario en el SENA, vio que era necesario terminar su bachillerato para ingresar a la universidad en Puerto Tejada-Cauca. Decidió estudiar derecho al ver  las dificultades de su pueblo a causa del abandono estatal y en particular del inminente megaproyecto que pretendía la desviación del rio Ovejas. Con el apoyo del Proceso de Comunidades Negras – PCN, la comunidad de La Toma, logró denunciar y detener la desviación del río, lo cual hubiera causado un daño medio ambiental irreparable en la región.
A raíz de las amenazas que ha recibido, su familia le pide que no se arriesgue más, le dicen: “mire que a usted la matan y los dos primeros días la gente dice: qué pesar, pero después la olvidan, igual que pasó con Genaro García, todos muy conmovidos los primeros días pero luego todo seguirá normal… Bueno, -dice Francia-, pero también, a veces me digo, si uno no hace lo que hay que hacer, ¿entonces quién lo hará?”.